
Alta costura para lucir con elegancia en el trabajo
Nathalie Corcias (35) diseña y confecciona uniformes para empresas
1 minuto de lectura'
En el mundo de la moda y el diseño de indumentaria, no todo es confeccionar ropa para teenagers y colgarla en la percha de un shopping, como hace la mayoría, que hoy derrama lagrimones por la feroz caída en las ventas. Como en la vida misma, muchas veces las oportunidades florecen para el que aprende a diferenciarse.
Nathalie Corcias, que desde hace ocho años se dedica a producir uniformes de trabajo de "alta costura", lo sabe bien. A contramano del panorama recesivo que tiñe a la industria textil, la facturación de su empresa, Taminá, no deja de crecer.
Nathalie, que nació en Buenos Aires y estudió diseño en París, hizo sus primeros pasos en el negocio de la moda a los 20 años, cuando abrió, junto con su prima, una boutique de ropa para señoras en la avenida Alvear. Pero el emprendimiento duró un par de años: se jubiló en cuanto quedó embarazada de su primer hijo (ahora tiene tres).
En 1991, sin embargo, la noticia de que la cadena Hyatt estaba por inaugurar una establecimiento en la Argentina la decidió a abandonar la vida de ama de casa:"El hotel llamó a licitación para encontrar quien le fabricara los uniformes para su personal y me presenté con una propuesta que les interesó de inmediato", recuerda.
No tenía mayor experiencia que sus competidores, ni tampoco ofreció las prendas más baratas, pero resultó, sí, la más original: mientras que todos presentaron sus creaciones con maniquíes, ella contrató a una pareja de modelos y organizó un pequeño desfile. Aunque eso no fue todo: "En la Argentina, un uniforme de trabajo siempre fue sinónimo de algo feo, de mala calidad y sin nada de diseño, y yo les propuse algo más moderno, con más vida", dice, para tratar de explicar su éxito.
Con capital cero
Ese fue todo su capital para el arranque de Taminá, que hoy viste a los empleados de todos los hoteles cinco estrellas de Buenos Aires. Nathalie no puso un centavo de su bolsillo: Hyatt le adelantó el 50% de su costo y así nació su empresa. En 1992 facturó150.000 pesos. Hoy supera la barrera del millón anual.
Dispuesta a especializarse en el diseño y la confección de uniformes de alta calidad, no encontró escollos para consolidarse. De inmediato comenzaron a llamarla del resto de los hoteles de primera categoría.
Los contratos contemplan el equipamiento total y la reposición de las prendas cada seis meses. El trabajo se inicia con la toma de medidas a todo el personal y termina con la entrega de dos equipos completos para cada uno, a un precio promedio de $ 220 por conjunto. Los pedidos pueden ir de 700 a 3000 prendas. Uno de sus méritos es haber introducido telas como la alpaca, hasta entonces poco utilizada en estas lides. Otro, la inclusión de pantalones en el uniforme femenino. "Antes no se aceptaban uniformes sin polleras, pero los pantalones son más cómodos y prolijos. Cuando la empresa no provee de zapatos a sus empleadas, las diferencias se disimulan mejor. Yademás, si a las chicas se les corren las medias, no se nota", argumenta.
Sheraton, Alvear, Inter-Continetal, Hyatt y Caesar son algunos de sus clientes más fieles, junto con los cuatro estrellas Dolmenn, Argentina Tower y Park Plaza.
Con diez empleados a cargo y una larga lista de talleres de confección a los que subcontrata cada vez que debe poner manos a la obra, la diseñadora se jacta de no haber salido nunca a la calle a ofrecer sus propuestas con una carpeta bajo el brazo: "Nos llaman las empresas directamente", asegura.
Aeropuertos 2000, que la contrató para vestir a los empleados de las 23 aeroestaciones que controla en todo el país; Interbaires; Havanna; Johnson & Johnson; MasterCard; BankBoston y Quickfood son algunas de las que han hecho sonar su teléfono más recientemente.
1
2Desde y cuando quieras: la universidad que plantea una educación sin límites ya abrió las inscripciones 2026
3Guerra por una vacunación: productores advierten que están “cautivos” de una fundación y piden la intervención del Senasa
4En el Silicon Valley porteño: la ciudad de Buenos Aires lanzó una fuerte apuesta por las startups


