
Anuncian cierres de dos estaciones de Shell
En Córdoba, sus ventas se desplomaron
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CORDOBA.- Estaciones de servicio de esta capital que comercializan productos de la petrolera angloholandesa Shell comenzaron ayer a aplicar suspensiones de personal y anunciaron el próximo cierre de los establecimientos como consecuencia de la caída de ventas producida a partir del boicot convocado por el presidente Néstor Kirchner contra esa compañía.
Mientras tanto, en Buenos Aires, la Secretaría de Medio Ambiente multó con 500.000 pesos, el máximo posible según la normativa, por encontrar a la empresa responsable de un derrame de combustible para aviones (JP1) que se produjo hace dos años en Ezeiza.
En esa cartera dijeron a LA NACION que el momento de la aplicación de la medida -tras el fuerte disgusto que causaron en la Casa Rosada los aumentos de precios de Shell de hasta el 4,2%- era una simple "coincidencia". Según esos voceros, "el trámite demoró lo que tenía que demorar".
Escenario de protestas
La primera estación de servicio en anunciar que a fines de mes cerraría sus puertas es la que está ubicada en la avenida Colón al 5000, en la ciudad de Córdoba. La semana pasada, ese centro de venta fue escenario de una protesta de piqueteros contra la suba de precios de los combustibles, al igual que otros 31 locales en el país, después del boicot convocado por el Presidente por la aplicación de aumentos de precios.
El propietario de la estación, Martín Giordano, dijo que había sufrido mermas del 60% en la venta de combustible, con lo cual le resultaba imposible mantener abierto el local y pagar los sueldos a sus ocho empleados. "Somos pequeños empresarios que estamos atados en contratos de exclusividad por cinco años", se quejó Giordano. El propietario indicó que eran "ocho los trabajadores que quedarán desocupados, entre la gente de la playa y los empleados del minishopping".
En términos similares, se manifestó Heraldo Dicico, propietario de otra estación Shell situada sobre la avenida Rafael Núñez, en el barrio residencial Cerro de las Rosas, a la altura del nudo vial 14.
Anticipó que en estos días sólo trabajaría un empleado y el resto estaría suspendido hasta fines de mes, fecha en la que la empresa cesará su actividad.
"Desde que habló el señor Presidente -afirmó Dicico-, las ventas nuestras bajaron arriba de un 60 por ciento. Y así no podemos seguir, porque los sueldos hay que pagarlos, lo mismo los aportes jubilatorios, los impuestos y la luz."
"El lunes empiezo con suspensiones de cuatro empleados -continuó- y me quedo con uno solo, que hace 30 años que trabaja para mí. Hasta fines de mes son suspensiones, y después, despidos para todos, porque voy a cerrar." El propietario aclaró que tomaría esas decisiones "salvo que se volviera a una venta normal, como era antes. Sin embargo, creo que es muy difícil que eso ocurra, porque tenemos una propaganda muy en contra".
En tanto, Raúl Castellano, presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles de la República Argentina, sostuvo que los despidos por cierre de estaciones eran previsibles a partir del boicot, medida que desaprobó porque las bocas de expendio son explotadas por empresarios argentinos y no por la petrolera.
De hecho, de los 900 puntos de venta que tiene la empresa angloholandesa, sólo unos 160 son operados por su cuenta. Castellano agregó que las estaciones con sus empleados "han quedado como el jamón del sándwich en medio de este conflicto".





