
Apoyo parcial al acuerdo en Brasil
Arroceros usarían el mecanismo para limitar importaciones desde la Argentina
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SAN PABLO.- En medio de las críticas del sector productivo brasileño al Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC) acordado entre la Argentina y Brasil esta semana, el sector arrocero del mayor socio del Mercosur festeja.
Federarroz, la federación que reúne a los productores de arroz del estado de Rio Grande do Sul, anunció que va a ingresar en los próximos días con un primer pedido para hacer uso de la MAC contra las importaciones argentinas de ese grano, que supuestamente estarían perjudicando el mercado interno.
"La decisión está tomada, pero la semana próxima nos reuniremos en San Pablo con nuestros abogados para definir si la solicitud se refiere solamente al arroz argentino o si incluirá a todos los países del Mercosur", afirmó el presidente de Federarroz, Walter Pötter.
"Los industriales brasileños se están enriqueciendo, y nosotros, los de la producción de materias primas, estamos pagando la cuenta. Los argentinos con toda la razón van a regular eso, y nosotros también", avisó Pötter.
Brasil produce 13 millones de toneladas de arroz por año, e importa del Mercosur entre 600.000 y 1,2 millones de toneladas -apenas 250.000 de la Argentina-. Si bien la cantidad no representaría una "invasión" de arroz del Mercosur, Pötter alega que ese arroz importado ingresa a un precio menor y termina forzando una reducción del precio interno del producto brasileño.
En diálogo con LA NACION, en tanto, el presidente de la Asociación de Vitivinicultores de Brasil, Antonio Saltón, afirmó que por ahora no van a hacer uso de la MAC contra los vinos de mesa argentinos. "Nosotros llegamos a un acuerdo sectorial para que los vinos argentinos ingresen a un valor un poco mayor. Mientras ese acuerdo sea respetado, en principio no vamos a hacer uso de ninguna medida para restringir los productos argentinos".
La aprobación del acuerdo profundizó una interna existente en el gabinete de Luiz Inácio Lula da Silva. Mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores, conducido por Celso Amorim, era partidario de aprobar las salvaguardias para mejorar el clima en el Mercosur, el Ministerio de Desarrollo, de Luiz Fernando Furlán, prefería extender las negociaciones para obtener un acuerdo con menos concesiones.
Furlán, industrial, ex presidente de Sadia y figura con ascendiente sobre la Federación de Industrias del Estado de San Pablo, fue calificado hace quince días por el presidente Néstor Kirchner de cuadro de la burguesía de San Pablo instalado en el gobierno de Lula, que defiende los intereses de los industriales brasileños. El calificativo era, supuestamente, un elogio.
La insatisfacción de Furlán con el acuerdo aprobado en Buenos Aires fue demostrada simbólicamente con su ausencia de una conferencia de prensa en la que Relaciones Exteriores y Desarrollo explicarían las características del MAC. Nadie de Desarrollo estuvo para comentar el acuerdo.
La oposición política al gobierno de Lula, por su parte, se sumó a la crítica de los industriales. El intendente de San Pablo y precandidato -no asumido aún- a la presidencia de Brasil en las elecciones de octubre, el socialdemócrata José Serra, dijo que Lula había optado por hacer marketing al permitir la aprobación del acuerdo.
"Se la pasan haciendo reuniones para dar la impresión de que el bloque está avanzando. En realidad, estamos andando para atrás", dijo Serra, crítico del status de unión aduanera del Mercosur. El intendente paulista ya afirmó en varias oportunidades que preferiría apenas un libre comercio.
Geraldo Alckmin, gobernador de San Pablo, también socialdemócrata y precandidato a la presidencia, también criticó el acuerdo. Dijo que "hay una preocupación generalizada de que pueda haber dificultad en el libre comercio entre los países" con la medida aprobada.
Alckmin ya puso a su Secretaría de Desarrollo Económico a realizar "un análisis más detallado", pero advirtió: "Todo el mundo está preocupado".






