
Atanor, a la caza del Mercosur
El creciente consumo de agroquímicos en Brasil impulsa el plan de inversiones de la firma.
1 minuto de lectura'
NAPLES, Florida.- Desde que el empresario norteamericano Dennis Albaugh pagó al contado U$S 58.900.000 por el 51% de las acciones que Bunge y Born tenía en la compañía petroquímica Atanor, los planes de expansión e inversión de esta firma se han multiplicado.
El objetivo ahora es avanzar fuertemente en el negocio de los agroquímicos, tanto en el Mercosur -y en particular en el siempre atractivo Brasil- como en los Estados Unidos.
Según el análisis de los ejecutivos que secundan a Albaugh, en Brasil el consumo de herbicidas es de 247 gramos por hectarea al año, una cifra que incluye el gran crecimiento de años recientes. Esa tendencia explica los preparativos de Atanor para aumentar sus volúmenes de producción. Y no pierde de vista que la demanda mundial de agroquímicos sigue aumentado a un ritmo vertiginoso.
Planes cercanos
En sus planes de inversión, Atanor prevé desembolsos por más de 60 millones de dólares durante 1998 y 1999. Una buena parte de esa inversión ya se está concretando.
"En Río Cuarto (provincia de Cordoba) estamos construyendo una nueva planta para producir agua oxigenada, va a tener una capacidad de producción de 8000 toneladas anuales que se sumarán a las 5000 que ya estamos fabricando", dijo Miguel Angel González, presidente del directorio de Atanor.
En ese proyecto se va a invertir un total de 12 millones de dólares, explicó González.
Otros 8 millones de dólares se destinarán a la instalación de un horno incinerador de productos químicos, mientras que en la planta de recuperación de ácidos sulfúricos y extracción por solvente se invertirán otros 6 millones.
Más inversiones
González apuntó que en Baradero, provincia de Buenos Aires, se invertirán 25 millones de dólares en la construcción de una planta de herbicidas. Atanor tiene en estudio el proyecto de instalación de una planta en Brasil, donde este año ya instaló las oficinas comerciales de Atanor do Brasil.
Dennis Albaugh, en tanto, trabajará en el desarrollo del mercado de herbicidas de Estados Unidos, donde hoy el consumo asciente a unos 916 gramos de químicos por hectárea al año, y pondrá en ese objetivo la misma habilidad que tuvo para poder pagar cerca de 59 millones de dólares por Atanor con una empresa que factura 55 millones de dólares anuales.
La gama de ofertas
Las operaciones de Atanor se desarrollan en cinco fabricas: Llavallol, Munro, Baradero y San Nicolás, en Buenos Aires, y Río Tercero, en Córdoba. Allí se producen tres líneas de productos que suman una facturación anual de más de 160 millones de dólares, y 40 millones, producto de la exportación.
La línea química está integrada por commodities industriales (productos de uso masivo y de escasa diferenciación) que constituyen insumos para la producción de agroquímicos y también por algunas especialidades, como el agua oxigenada y el ácido salicílico, con los que alcanzan una facturación de U$S 45 millones, el 27% del total de las ventas.
Los agroquímicos son, principalmente, herbicidas genéricos cuyas ventas acercan una facturación de U$S 90 millones anuales y 30 millones de exportación, un 56% sobre el total de la facturación.
Commodities
Y la línea petroquímica está integrada por commodities, como Formol y resinas fenólicas, que alcanzan una facturación por año de 27 millones, el 17% de la facturación anual.
El producto estrella de Atanor son los herbicidas trifuralina, que tienen el 31,3% de las ventas, y le sigue el 2,4D, con el 27,3%. Ambos productos tienen casi el 20% del mercado norteamericano.
En la Argentina, la trifuralina tiene el 80%, y este año se incorporará a Brasil, y el 2,4D tiene el 100% tanto en la Argentina como en Brasil. Atanor y Albaugh Inc. están desarrollando un nuevo herbicida, el Dicamba, para presentarle, principalmente en EE.UU., una fuerte competencia a Dow Chemical, una de las más grandes compañías químicas en nivel mundial.
"Otro de los objetivos que tiene Atanor es seguir desarrollando productos que encajen en la tendencia mundial, que es la siembra directa, sin el arado de la tierra. En la Argentina, el 50% de los productores ya adquirió la nueva tecnología y nosotros somos quienes tenemos en el mercado la mayor variedad de herbicidas blandos necesarios para esta actividad", señaló González .
Cifras
Albaugh Inc., la firma del nuevo dueño de Atanor, pasó de facturar U$S 5 millones en 1991 a 55 millones en 1996. Sólo ocho personas se dedican a la administración de sus bienes y sus intereses en la Argentina y tiene dos vendedores para todo Estados Unidos.
Atanor, en tanto, tiene un valor de 300 millones de dólares, según el cálculo de sus directivos, quienes aseguraron que Atanor no dejará de cotizar en la Bolsa y que no emitirá obligaciones negociables.
El año último tuvo utilidades por 19.700.000 dólares.
El "sueño americano"
Dennis Albaugh, el nuevo socio mayoritario de Atanor, nunca deja de sonreír. Absolutamente impecable, con su camisa blanca que lleva las iniciales bordadas en sus puños y su reloj de oro que encandila, Albaugh cuenta, con algún toque de humor, el "sueño americano" del que fue protagonista.
Estudió química y siempre estuvo vinculado con la actividad agrícola, porque su padre era dueño de campos. En la década del 80, cuando en EE.UU. comenzó la emigración masiva del campo a la ciudad, Albaugh supo ver el negocio y destinó gran parte de las tierras heredadas a la construcción de 5 condominios. Fue entonces cuando comenzó a contar con un interesante capital.
Simultáneamente, encaró el negocio de los agroquímicos. Junto con su familia, que trabaja a la par de él, lanzó una empresa de comercialización de petroquímicos. Atanor siempre fue su más importante proveedor, principalmente del herbicida trifuralina.
Para mediados de los 80, su firma ya tenía clientes en 7 Estados de los EE.UU., por lo que decidió tomar empleados, abandonar los negocios familiares y profesionalizar la tarea.
En 1987 contaba con 360 clientes, pero como su estructura empresaria seguía siendo modesta y el negocio no le resultaba rentable, optó por venderles directamente a distribuidores que se encargaran de llegar a cada productor.
El gran salto
Y a partir de los 90, Albaugh Inc. dio el gran salto y pasó a facturar 24 millones, desde 7 millones iniciales.
Cuando a mediados del año último los empleados de Atanor fueron a notificarle a este buen cliente que se vendería la empresa, Albaugh preguntó: "¿No puedo comprarla yo?" Tras una semana de febriles negociaciones, se produjo la venta del 51% de las acciones que Bunge y Born tenía en la firma.
Albaugh debió desembolsar la suma de 59 millones de dólares al contado.
Ahora, busca conquistar el Mercosur.



