Aventuras aéreas para cumplir el sueño de tocar el cielo con las manos

Saltos en paracaídas, viajes en globo y paseos en parapente son experiencias que generan adrenalina y, en algunos casos, mucha paz; los precios van de 800 a 2200 pesos
Kathrin Ecke
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1 de febrero de 2015  

Tocar el cielo con las manos ya no es sólo una expresión de placer para quienes están atravesando un momento de inmensa felicidad. Ahora, tocar el cielo con las manos es realmente posible.

Gracias al avance de la tecnología, vivir una experiencia en el aire dejó de ser exclusivamente para deportistas extremos y pasó a ser para todo público. Volar es un verdadero reto a los sentidos, que puede generar desde mucha adrenalina hasta una infinita paz.

Cumpleaños, aniversarios, propuestas de casamientos, día de los enamorados, día del padre o de la madre, o simplemente las ganas, son excusas válidas para decidir vivir una travesía en el aire.

La oferta de experiencias en el aire crece cada vez más. Según las empresas especializadas en aventuras aéreas, el aumento de la demanda se debe a la difusión que se logra gracias a las redes sociales.

Las opciones preferidas por quienes buscan su primer contacto con las actividades en el aire son: el viaje en globo, el salto en paracaídas y los vuelos en parapente. El desafío está en saber elegir la opción correcta para cada uno.

El globo tiene como antecedente en la Argentina las exploraciones de Jorge Newbery. Aunque ya se habían realizado algunas pocas ascensiones en globo previamente, el cruce del Río de la Plata en 1907 se convirtió en un acontecimiento popular. Actualmente, quienes vuelan por primera vez hacen trayectos más cortos, de entre 40 minutos y una hora, con un piloto a bordo. Sin embargo, la experiencia tiene ese rasgo atractivo de ser una aventura, porque se sabe de dónde se despega, pero nunca dónde se aterriza.

Cuando los pasajeros ya están en el interior del globo, luego de haber colaborado en el armado, sueltan las amarras y de forma imperceptible comienzan a flotar en un ascenso suave. El piloto no conduce. El globo se eleva y desciende con las capas de aire que lo transportan en la dirección del viento.

Javier Barozza, piloto profesional de esta particular aeronave y ex piloto de aviones comerciales, explica que el único impedimento para que la actividad se realice alguno de los 365 días del año es el clima. "Volamos al amanecer y al atardecer, cuando las condiciones meteorológicas son las adecuadas por la suavidad de los vientos. Como referencia, para un vuelo de este tipo, el viento no debe superar los 15 kilómetros por hora", cuenta.

La travesía desde el aeródromo Pampa Balloons, ubicado en Cañuelas, cuesta $ 1000 por persona. Globos Aerostáticos Argentina ofrece la misma actividad a $ 1600 en Capilla del Señor, el primer lugar donde se comenzó a volar con globos de aire caliente, por su cercanía con la ciudad y el paisaje campestre. La actividad la ofrece también Flipaste desde $ 1550 y Aventuras Aéreas, a un precio de $ 1200.

Según datos de Bigbox, una empresa que vende todo tipo de experiencias, el salto en paracaídas se encuentra entre las actividades de aventura en el aire más elegidas por los clientes.

El único requisito para realizar la actividad es ser mayor de 18 años, pesar menos de 95 kilos y tener buen estado de salud.

El costo de la experiencia con la firma Skydive Center, que trabaja en el Aeródromo de Chascomús, es de $ 1600, a los que se suman $ 200 si se contrata con foto y video. El precio en ambos casos incluye el transporte desde la ciudad de Buenos Aires. En el Club Argentino de Paracaidismo de Mercedes la experiencia cuesta $ 2200 con filmación y las fotos del salto.

"Los principiantes saltan desde 3000 metros de altura para vivir una experiencia única. Muchos deciden hacerlo para festejar o hacer una propuesta importante, porque es un momento inolvidable", explica Carlos Calafell, uno de los socios de Skydive. Ése es el caso de Iván Goletti, quien le propuso matrimonio a su actual mujer cuando ella todavía estaba en el aire, enganchada a su instructor. Ella aceptó, con adrenalina de sobra, luego de haber vivido el vértigo de los 45 segundos de caída libre a 220 kilómetros por hora y entre 6 y 8 minutos de vuelo en paracaídas, al aterrizar.

Carlos Calafell cuenta que casi todos los que deciden saltar tienen un poco de miedo la primera vez, pero aclara que cuando ven la emoción de quienes aterrizan, se contagian enseguida. "Es como un Disney, pero para adultos", dice convencido de que la adrenalina que se vive en el aire es excepcional.

A diferencia del salto en paracaídas, volar en parapente es una experiencia relajante. "Es lo más parecido a lo que sienten las aves cuando están en el aire", cuenta Luis Alderete, quien tiene una empresa que ofrece la actividad hace 20 años. La altura que se alcanza durante el vuelo es de hasta 450 metros, dependiendo de las corrientes ascendentes del viento.

Para realizar un vuelo en un parapente biplaza no se requiere ninguna experiencia anterior porque el vuelo se realiza junto a un instructor que maneja el equipo.

En Almirante Brown, Parapente Buenos Aires ofrecen vuelos de 20 minutos, de jueves a domingo, a un precio de $ 890 por persona, con video y fotos incluidos. Aventuras Aéreas ofrece la misma actividad en Zárate por $ 800.

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