
Bajan el IVA al 19% por 60 días para reactivar el consumo
Algunos productos tributarán el 9,5%; Lavagna procurará que la medida se traslade a precios Duhalde firmó ayer el decreto, que regirá desde el lunes Se espera que se estimulen las compras, pero hay dudas sobre los efectos reales Se compensaría la inflación generada por el alza de tarifas
1 minuto de lectura'

Las compras y contrataciones de servicios que se facturen entre el lunes y el 17 de enero de 2003 tributarán una alícuota del IVA del 19% en lugar del 21% sobre el monto de la operación. Mientras que ese porcentaje será el vigente para las operaciones afectadas por la tasa general del impuesto, para los conceptos que hoy tributan un 10,5%, como la medicina prepaga y las ventas de algunos productos primarios, la tasa será del 9,5 por ciento.
El presidente Eduardo Duhalde anunció ayer la firma del decreto correspondiente, que será publicado hoy o el lunes en el Boletín Oficial. Si bien hay dudas entre los especialistas tributarios con respecto a que la rebaja se traslade efectivamente a los precios al consumidor y a que, en todo caso, eso incentive a la gente a comprar más, lo cierto es que el Ministerio de Economía afirma que tomó la decisión para generar un incremento del consumo que desde ya se vería impulsado en el período por las fiestas de fines de año.
El texto que modifica temporalmente el gravamen al consumo es muy breve y su contenido está sintetizado en un solo artículo, que fija en el 19% la alícuota general "para los hechos imponibles que se perfeccionen a partir del 18 de noviembre de 2002 y hasta el 17 de enero de 2003, ambas fechas inclusive". Además, establece que será del 50% de esa tasa la imposición para los productos que hasta ahora tributan el 10,5 por ciento (ver cuadro).
El subsecretario de Ingresos Públicos, Eduardo Ballesteros, manifestó a LA NACION que el efecto fiscal estimado por la reducción de la alícuota será de unos $ 330 millones. En Washington, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, sostuvo que el Gobierno ya tenía prevista, en sus negociaciones con el Fondo Monetario, una menor recaudación de $ 1000 millones por efecto del ajuste por inflación en los balances de las empresas, una medida que finalmente decidió no tomar. Al efecto de la caída del ingreso en IVA por la baja de la tasa se sumaría eventualmente la generada por la reducción de la imposición por ganancias que el Poder Ejecutivo analiza enviar al Congreso.
El texto del decreto no prevé posibles prórrogas, pero Duhalde anticipó que la medida se toma por 60 días a manera "de prueba". En algunos sectores creen desde ya que sería beneficioso no sólo prorrogarla sino también que se siga bajando progresivamente la alícuota. Eso expresó, por caso, Guillermo Macloughlin Bréard, asesor de la Sociedad Rural Argentina.
Al igual que Lavagna, el Presidente se preocupó por defender una medida que hasta podría parecer una provocación hacia el FMI y que fue firmada justo el día en que se dejó de pagar una cuota de un préstamo del Banco Mundial. "La Argentina tiene autonomía para tomar las decisiones que crea convenientes para reactivar la economía", señaló el primer mandatario.
Pero al Fondo no le convencería una norma generadora de pérdidas para el fisco, que aun cuando aumenten las ventas no serán compensadas. Lavagna mantendrá hoy una reunión con cámaras empresariales para lograr que la medida se traslade a los precios al consumidor. Si ese objetivo se alcanza, más allá de que se produzca un mayor consumo, sí se lograría compensar en algo el efecto que podría tener el aumento de las tarifas de los servicios públicos sobre el índice de inflación medido oficialmente.
Tributaristas consultados por LA NACION pusieron en duda que en la práctica bajen los precios y opinaron que la transitoriedad de la medida atenta contra ese objetivo. Sin embargo, fuentes de sectores como el supermercadismo sostuvieron que la competencia no les permitirá a las empresas hacerse las distraídas y que, aunque más no sea, habrá una consecuencia positiva para algunos productos.
Críticas
"Para mí es un disparate; dudo de que la reducción se traslade a los precios; quizás eso va a pasar en el 50% de los casos, pero muchas empresas van a compensar pérdidas", apuntó el tributarista Leonel Massad. El experto agregó que, aun cuando la rebaja se vea en los precios, no es de esperar que por eso la gente vaya a comprar más.
Para Massad, el efecto más notable va a ser la reducción de los ingresos fiscales, que, según estimó, podría llegar a unos $ 170 millones por mes. "Están rifando el dinero de todos al cohete", sentenció.
El economista Juan Llach dijo confiar en que la medida va en la dirección correcta, pero advirtió que no es atinado fijar su vigencia por 60 días, "porque entonces el efecto va a ser menor" en cuanto a la decisión de las empresas de bajar los precios. Además, señaló que tomar tal decisión sin que forme parte de un plan "es arriesgado".
El decreto del Poder Ejecutivo no tiene incidencia sobre dos puntos relativos al IVA:
- No varía la tasa del 27% que grava la prestación de servicios públicos para las empresas y los monotributistas.
- No provoca cambios en el régimen de devolución del 5% cuando la compra se realiza con tarjeta de débito. Esto es así porque ese 5 por ciento se calcula sobre el precio del bien o el servicio antes de que se le aplique el IVA.
La decisión fue tomada por decreto, en uso de una facultad dada al Ejecutivo por la propia ley del impuesto al valor agregado.






