Barclays advierte que el nivel del dólar limita la recuperación de la economía y los salarios
El banco británico destacó la mejora en la acumulación de reservas y el mayor superávit comercial, pero advierte que la debilidad de la actividad y el estancamiento del ingreso real podrían tensionar la sostenibilidad del programa si no se habilita mayor flexibilidad en la política cambiaria
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La mejora en el frente externo que muestra la Argentina en el inicio de 2026 —con mayor acumulación de reservas y un superávit comercial en expansión— convive con una fragilidad de fondo: la economía real sigue sin reaccionar y los salarios permanecen estancados. Ese desbalance interno, advirtió Barclays, podría convertirse en un factor de tensión para la sostenibilidad del programa económico del Gobierno de Javier Milei si no se habilita mayor flexibilidad en el dólar.
En un informe difundido hoy a clientes, el banco señaló que el programa de acumulación de reservas “comenzó con el pie derecho”, con compras de dólares del Banco Central (BCRA) que suman más de US$1000 millones desde que comenzó enero, a un ritmo anualizado de US$14.000 millones, un nivel elevado incluso considerando que no suele ser el momento más fuerte de liquidaciones por las exportaciones agrícolas. De sostenerse, ese ritmo permitiría “un cambio de tendencia en las reservas netas”, dado que los servicios de deuda en dólares previstos para 2026 ascienden a US$10.000 millones.
Aun así, el punto de partida sigue siendo débil. Según la metodología del acuerdo con el FMI, las reservas netas se encuentran unos US$15.000 millones por debajo de la meta prevista para marzo, por lo que el objetivo deberá ser revisado nuevamente a la baja en la próxima evaluación del programa el mes próximo. Barclays remarcó, no obstante, que el cambio relevante es la dinámica: el ritmo actual de compras supera los compromisos netos en moneda extranjera, lo que abre la puerta a una mejora gradual del stock.
El respaldo externo también se apoya en el comercio. El superávit comercial anualizado alcanza US$18.000 millones, equivalentes al 2,5% del PBI, desde un piso de US$5.000 millones registrado en abril de 2025. Este mayor excedente, sostiene el banco, “reduce las chances de turbulencias cambiarias al moderar las preocupaciones de sostenibilidad” y mejora las perspectivas de acumulación de reservas. El mayor aporte de la energía y la minería serán fundamentales.
Sin embargo, el informe pone el foco en el equilibrio interno, que define como “un riesgo de fondo” para el programa. “La actividad económica y los salarios reales están estancados, y esperamos solo una recuperación modesta con este nivel de tipo de cambio real”, advirtió Barclays.
Barclays explicó que con un dólar barato, la mejora externa no se traduce automáticamente en una recuperación de la economía doméstica. En ese contexto, los sectores transables —industria, exportadores y actividades que compiten con importaciones— enfrentan márgenes ajustados, lo que limita la creación de empleo y la capacidad de recomponer salarios reales. Con el gasto público y la inversión todavía deprimidos, el banco sostiene que una mayor competitividad cambiaria es un canal clave para reactivar la demanda y sostener una recuperación más firme de la actividad.
Los datos respaldan ese diagnóstico. Durante 2025, la actividad se mantuvo prácticamente plana: a noviembre, no mostraba variaciones frente a diciembre del año previo; la construcción se encuentra estancada y la industria manufacturera acumula una caída del 3%. Los salarios reales formales, en tanto, permanecen sin cambios desde septiembre de 2024.

Para el banco, parte de esta debilidad responde al nivel del dólar. Desde abril de 2025 —cuando comenzó a aplicarse el esquema de bandas cambiarias— el tipo de cambio real efectivo se depreció cerca de 20%, pero aun así el índice multilateral se ubica apenas 6% por debajo del nivel de 2017, un año en el que la Argentina crecía cerca del 3% anual, aunque con un déficit fiscal primario del 4% del PBI y spreads soberanos mucho más bajos. “En el contexto actual, creemos que se necesita una moneda más débil para estimular la demanda de no transables, bienes que compiten con importaciones y exportaciones”, señaló el informe.
Barclays proyectó un crecimiento del 2,5% del PBI este año —por debajo del consenso del mercado—, apoyado en una menor incertidumbre política y una mejora gradual de la inversión. No obstante, alertó que a medida que la desinflación deje de ser el principal activo político del Gobierno, “las preferencias de los ciudadanos asignarán mayor peso a la actividad económica”.
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