
Brasil vota el domingo, pero la ansiedad electoral se vivió en Mar del Plata
El presidente Milei pidió paciencia desde París; en el Coloquio de IDEA, los empresarios se preguntaron si la gente la tendrá a la hora de votar en 2027, con una economía real que no repunta
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MAR DEL PLATA.- El 62° Coloquio de IDEA se había propuesto discutir cómo la Argentina puede pasar de promesa a potencia. Con esa agenda, los ejecutivos de las principales empresas de consumo masivo, industria, servicios, finanzas, seguros, salud, construcción, petróleo y minería se mudaron durante tres días a esta ciudad. Pero en los pasillos se habló de otra cosa, de las elecciones presidenciales que se celebrarán dentro de un año. ¿Las ideas económicas de Javier Milei seguirán cuatro años más o volverá un gobierno parecido a los kirchnerismos anteriores? Esa pregunta frena hoy buena parte de las decisiones de inversión.
Lo llamativo es que el país que va a las urnas es otro. Este domingo, Brasil elegirá presidente entre dos proyectos opuestos, el de Luiz Inácio Lula da Silva y el de Flávio Bolsonaro, y entre los ejecutivos con operaciones en ambos países nadie se mostró alarmado por el resultado. Los mercados reflejan esa calma. En lo que va del año, el riesgo país brasileño bajó 11%, de 200 a 178 puntos, mientras que el argentino subió 13%, de 569 a 650.
Es cierto que Brasil tiene menos deuda externa y que la mayor parte de su deuda pública está en reales, algo que la Argentina todavía no puede replicar. Pero la diferencia también tiene historia. Según Invecq, entre los países de Sudamérica y México, la Argentina es la única que acumuló 20 recesiones en 45 años, más que cualquier otro, incluida Venezuela.
¿Por qué Brasil no tiene la volatilidad argentina? LA NACION les hizo esa pregunta a empresarios con operaciones en ambos países. “Brasil tiene mayor independencia de poderes, un banco central independiente y un Congreso fuerte, que hacen menos bruscos los cambios de gobierno”, respondió un empresario automotor.
“Trabajé con el sector empresarial brasileño y ya tienen cosas predefinidas. ¿Es distinto Bolsonaro de Lula? Claro que es distinto, pero es poco diferenciador con respecto a la economía, con lo cual eso te da una continuidad”, coincidió Alejandro Díaz, CEO de AmCham, la cámara que representa a las grandes empresas internacionales.
Un banquero recurrió a una imagen que, según dijo, solía usar el expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou. “Tenemos que crear un modelo de país que nos permita discutir dentro de una autopista. Hay distintos carriles, se puede definir hasta qué pavimento se le pone para acelerar, pero no se puede tomar la colectora. Los inversores ya nos preguntan por la reelección, aunque falta un año. En otros países eso no pasa”, señaló.
El propio Lacalle Pou, invitado al Coloquio, dejó una definición sobre la Presidencia. “El presidente tiene como deber primario ser factor de unión y no de separación”, dijo, y explicó que quien gana debe gobernar tanto para “el más fanático” de los propios como para aquel que “no me puede ni ver”. La estabilidad, agregó, “no se construye con grandes recetas ni con grandes actos”, sino “en dosis homeopáticas”, y “alcanza su verdadero sentido cuando habilita el desarrollo y el bienestar de los habitantes”.
La misma advertencia llegó desde Washington. En la conferencia de prensa del jueves, la directora de Comunicación del FMI, Julie Kozack, sostuvo que el desafío es que el crecimiento, “que hasta ahora se concentró mayoritariamente en los sectores energético, minero y agrícola, se amplíe y se distribuya de manera más equitativa entre sectores y trabajadores”.
La semana coincidió con una ola de anuncios de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aunque la mayoría correspondió a petróleo y gas y se hizo desde París, en el marco de la Argentina Week, con la presencia de Milei, 13 gobernadores y los principales ministros. La excepción fue Toyota, que recibió la aprobación de su proyecto por US$1341 millones mientras la compañía estaba en Mar del Plata.
“No son cosas excluyentes. Adherirse al RIGI le da a la empresa previsibilidad y beneficios fiscales, pero no necesariamente significa que se cumpla la velocidad de la inversión anunciada”, explicó un ejecutivo.
Paciencia
La respuesta oficial llegó desde París. Milei pidió paciencia y admitió que la inflación tarda en llegar a 0%, algo más en línea con lo que ocurrió en otras estabilizaciones. Según datos de Matías Surt, economista de Invecq que presentó en el Coloquio, a Brasil le llevó tres años alcanzar una inflación anual de un dígito; a Perú, 6,5; a Uruguay, 8,5; a México e Israel, 13, y a Chile, 20,5.
La duda en el ambiente es si la paciencia llegará a las urnas. “Los inversores acompañan, los empresarios acompañan. La duda es si la gente acompaña, que es la que hizo el mayor esfuerzo”, planteó el representante de un fondo de inversión con sede en Nueva York que viajó para tomarle el pulso al empresariado. Por ahora, dijo, su postura es de wait and see. “Hoy el mayor activo del Gobierno es que en la oposición no hay nadie. Pero eso se puede estructurar muy rápidamente”, advirtió.

“Milei nos pide paciencia. ¿Hay espacio para la paciencia? No lo puedo decir yo, lo dirá la sociedad cuando tenga la opción de votar, en función de sus condiciones personales”, dijo Díaz, que recordó que vivía en Chile en los años 80, cuando ese país definió un modelo que después ya no se discutió. “Si la Argentina no define un modelo acordado de país, vamos a necesitar más barquinazos para transitarlo”, sostuvo.
La que mostró mayor empatía fue la senadora Patricia Bullrich, que reclamó “velocidad” para que los cambios se verifiquen “en cada familia”. “No podemos tener la industria caída, la construcción caída, el comercio caído y, por otro lado, los hidrocarburos, la pesca, el agro y la minería con porcentajes de crecimiento muy elevados”, planteó.
Los números le dan la razón. La industria y la construcción están más de 10% por debajo de 2022, el último pico, y el comercio, 3% abajo. El consumo masivo se ubica 15% por debajo de 2023 y este año apenas empató con 2025, pese al Mundial. Las ventas de acero, también 15% abajo de 2023, dejaron de caer, pero no se recuperan. En el sector automotor se esperaban 650.000 vehículos 0km para 2026 y ahora se proyectan 530.000. Los patentamientos caen 13% en el acumulado y la producción, 17%. “La suba de la morosidad frenó el crédito y la inversión no se aceleró como se esperaba tras las legislativas de 2025″, explicaron los ejecutivos del sector. Para 2027, las terminales prevén ventas por 500.000 unidades.



