Cajeros automáticos no bancarios, un nuevo modelo de negocio que tienta a inversores
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Como en todo negocio, lo primero es hacer las cuentas: hoy existen en la Argentina cerca de 15 mil cajeros automáticos, lo que significa en el promedio nacional un cajero cada 2.866 habitantes. Mientras tanto en Estados Unidos hay 425 mil cajeros en total, lo que arroja un coeficiente de 766 habitantes por cada uno. A eso se suma que los argentinos vamos muchísimo al cajero, dado que cada aparato registra aquí unas 15 mil transacciones mensuales cuando en Estados Unidos apenas llegan a cien. ¿Conclusión? En estas latitudes están faltando cajeros. Y de ahí que instalarlos puede ser una excelente inversión.
Hasta hace poco las únicas entidades habilitadas para eso eran las asociaciones creadas por los bancos, más específicamente las redes Link y Banelco. Pero en mayo del año pasado el Banco Central emitió una resolución que abrió el juego para que mediante inversiones privadas puedan instalarse más puntos de retiro de efectivo, e incluso que puedan comenzar a brindar otros servicios. El objetivo fue, justamente, el de incrementar el parque de cajeros en todo el territorio nacional.
Octagon es la primera red de cajeros automáticos no bancarios que complementará a Link y Banelco. La compañía al frente de la avanzada se llama Odyssey Group, que viene desarrollando con éxito el negocio de instalación de cajeros privados en Estados Unidos. Octagon operará en el país mediante la adquirencia (aceptación) de ATM de las marcas de tarjetas y, al igual que en otros países, conectándose a las redes Cirrus y Plus.
El funcionamiento no es complicado. La compañía provee los cajeros, ocupándose de su instalación, mantenimiento y soporte técnico. Son los inversores los que ponen la plata para comprarlo, y estos pueden ser desde cadenas de supermercados hasta bancos, farmacias, terminales de transporte público, cadenas de kioscos, centros de entretenimiento, establecimientos educativos, edificios de la administración pública, shoppings, estaciones de servicio y bares de mucha circulación, pero también inversores que quieren ingresar en un negocio, con una inversión inicial a partir de 8.500 dólares por aparato (aunque en el mes de diciembre hay una bonificación, y la pre venta es de U$S 6.500) y un cargo de instalación que se cobra por única vez y asciende a 1.000 dólares en la Ciudad de Buenos Aires y 1.500 en las provincias.
¿Qué gana el inversor? En principio, un fee por operación. La comisión que se cobrará al consumidor final será decisión del dueño del cajero –con el soporte y asesoramiento de Odyssey- y siempre se le informará al usuario al momento de realización la transacción (de esta manera, el cargo se debita en forma clara y transparente en el mismo momento). Pero instalar un cajero puede traer también otras ventajas: en principio porque se trata de ofrecer un servicio útil y de escasa oferta, lo cual aumenta el tránsito en el punto de venta con la consiguiente generación de nuevos clientes. Además, se anulan los costos vinculados con la seguridad y el traslado de fondos, ya que el comerciante puede, a su vez, depositar el efectivo que recauda en el cajero.
La revolución que se viene
"Se trata de sumar ingresos a la propia empresa con el respaldo y la experiencia de una compañía líder en Estados Unidos", marca la gerente general de Octagon, Begoña Pérez de Solay, y agrega que la rentabilidad estará directamente asociada a la cantidad de transacciones que se realicen en cada cajero. "De acuerdo a las cantidades que registran hoy los actuales cajeros en el país -explica-, se prevé que tengan entre 2.000 y 3.000 transacciones mensuales".
Según las necesidades y preferencias de cada inversor existen diversos modelos de trabajo: en algunos casos puede tratarse de un comercio que desea instalar un cajero en su local para generar un ingreso extra, aunque también están aquellos que adquieren los cajeros como un método de inversión pasivo, con lo cual Odyssey se encarga de la locación, mantenimiento y soporte.
"En cualquier caso, la compañía va a darles una solución integral a todos los inversores de acuerdo a sus necesidades, ya que incluimos tanto la conexión a la red Octagon como el servicio de mantenimiento y monitoreo de los cajeros, ocupándonos también de la instalación del equipo, las medidas de seguridad necesarias y su configuración", detalla Pérez de Solay.
La ejecutiva pone en tela de juicio la afirmación de que el efectivo está en vías de extinción. Y lo hace con argumentos: "Según un informe del Banco Central, los pagos realizados a partir de un retiro de efectivo en cajeros automáticos representan un 34,5 por ciento en cantidad de transacciones y un 20,4 por ciento del volumen de pagos", dice. "Pero más allá de esta situación particular de la Argentina lo cierto es que la gente constantemente requiere efectivo, y prueba de eso es que en países como Estados Unidos su uso crece en lugar de disminuir".
Actualmente las operaciones que más se realizan en los cajeros automáticos son extracciones de efectivo y consultas de saldo y, en menor medida, el pago de servicios y el depósito de cheques. Por eso se estima que en un primer momento la mayor cantidad de transacciones estarán asociadas al uso de efectivo, aunque algunos de los modelos de los cajeros de Octogon incorporarán una serie de operaciones novedosas que revalidarán y complementarán las funciones centrales.
Por ahora se ultiman detalles y desde la firma trabajan en el desembarco y puesta en marcha, apuntando a que los nuevos cajeros comiencen a verse -y utilizarse- en el primer cuatrimestre de 2019. Mientras tanto los pequeños inversores se encuentran más que atentos a la tendencia. ¿Se viene la revolución de los cajeros automáticos?





