Calculadora en mano: los costos de abrir un comercio en la ciudad

Apuesta. Cada año miles de jóvenes deciden independizar su futuro laboral; qué variables observar si la opción es un local de ventas
Tomás Carrió
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8 de febrero de 2015  

Si la tendencia se mantiene, en los próximos años existirá una nueva manera de dividir rápidamente a un grupo en dos. Si durante años el camino fue diferenciar a solteros de casados, en un futuro cercano se podría incorporar también la posibilidad de definir a los equipos a partir de su situación laboral.

Es que, de acuerdo con la tendencia que se viene manifestando en los últimos años, cada vez son más las personas -en su mayoría jóvenes- que se animan a dejar de trabajar en relación de dependencia para hacer realidad el sueño del emprendimiento propio. Sólo en la ciudad de Buenos Aires, el número de personas que deciden cambiar de "equipo" cada año asciende a 12.000.

Pero hacerlo no es fácil. Y mucho menos si lo que se pretende es abrir y mantener un comercio propio. Quien evalúe dar este paso deberá considerar muchas variables y estar en condiciones de afrontar costos, como aquellos que provienen de los alquileres, habilitaciones, impuestos e inversiones.

La primera decisión, y una de las más importantes, será la elección del local. Los valores variarán de acuerdo a la zona, el metraje y la cantidad de gente que pase habitualmente por delante de la puerta.

El alquiler de un local de menos de 50 metros cuadrados en Palermo puede fluctuar entre 5000 y 8000 pesos por mes, mientras que en Barrio Norte o Recoleta asciende a 10.000 pesos mensuales. A partir de los 100 metros cuadrados, el alquiler de un local en Montserrat o en plaza San Martín suele tener un costo de más de 12.000 pesos.

Si se buscan locales más amplios, un espacio de 700 metros cuadrados puede requerir un desembolso mensual de 100.000 pesos en Barrio Norte. Si se superan los 1000 metros cuadrados, los alquileres superarán ampliamente ese valor.

Al costo del alquiler, el emprendedor deberá sumar también otros costos, como el depósito de uno o dos meses como garantía. Otro, tal vez menos conocido, es el del "valor llave", una suerte de impuesto cobrado por el propietario por el simple hecho de la firma del contrato de alquiler. En locales con mucha demanda ha llegado a cobrarse hasta 170.000 dólares.

Al precio del alquiler comercial, cuyo contrato suele prolongarse por 3 años, deberán agregarse además los costos que provengan de impuestos y consumos como el ABL, agua, gas, luz, Internet o el teléfono.

Resuelto el primer escollo, será tiempo de conseguir la habilitación para poder utilizar el local con fines comerciales. Es importante saber que, para conseguirla, el lugar debe cumplir con requisitos ambientales, urbanísticos y de seguridad.

La Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad de Buenos Aires ofrece tres tipos de habilitaciones, que a grandes rasgos son: la simple, la simple con planos, y la habilitación especial.

Las habilitaciones simples tienen un costo de $ 1040 para locales que no superen los 100 metros cuadrados, y de $ 1665 para aquellas cuya superficie sea de 100 a 500 metros cuadrados. En el caso de las habilitaciones simples con planos, estos precios son de $ 1665 y $ 2650 respectivamente. Mientras que para las habilitaciones especiales, los costos suelen variar de acuerdo a una multiplicidad de factores.

La habilitación, una vez conseguida, es de por vida. No es preciso renovarla ni pagar un canon anual. Pero en el caso de que el local ya cuente con una habilitación previa, el nuevo propietario o arrendatario deberá pagar un costo por la transferencia de ese permiso. Los costos de este trámite parten de los 710 pesos.

Registrarse como comerciante a los fines de cumplir con las obligaciones impositivas, es otro de los pasos en el proceso de inicio de la actividad. Para ello, deberá asesorarse para saber si le conviene hacerlo como monotributista (y en tal caso qué categoría le corresponde) o como responsable inscripto.

Dependiendo de la categoría a la que pertenezca, definidas a partir de los ingresos brutos anuales, la superficie afectada, cantidad mínima de empleados o la energía eléctrica consumida, los monotributistas pagarán entre $ 429 y $ 3090 por mes, a los que debe sumar el impuesto a los ingresos brutos (de recaudación local, a diferencia del monotributo, que deriva recursos a la administración central).

Por último, se debe considerar el costo de las refacciones que se crean necesarias para el local, la compra de equipos y suministros, y la reserva de fondos suficientes para costear los primeros meses del proyecto.

Para hacer frente a todas estas cuestiones, tanto el Banco Ciudad como entidades privadas otorgan programas de financiamiento, mientras que el ministerio de Desarrollo Económico de la Ciudad ofrece programas de capacitación, a los que accedieron alrededor de 22.000 personas sólo durante 2014.

"Buscamos fortalecer el segmento de emprendedores, con capacitaciones y talleres. Y el círculo se completa con las posibilidades que ofrece el Banco Ciudad", aseguró Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad.

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