Originarias de América, fueron adoptadas como herramienta rural
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Originarias de América, las boleadoras se distinguen según las necesidades de uso y la topografía en la que se desenvuelve el hombre de campo. La de tres ramales, por citar una, conocida como Las Tres Marías, es auténticamente rioplatense.
Se sabe que otros pueblos las usaron en diferentes épocas. Los esquimales de Groenlandia, por ejemplo, las utilizaron para cazar animales al vuelo.
Podría decirse que la Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil, conforman "la zona de las boleadoras". Es aquí donde tanto el nativo como el nuevo poblador dan a esta herramienta o arma, según se la use, la importancia que tiene (en muchos casos son artesanos de sus boleadoras, lazos, bozales y cabrestos, riendas y cabezadas, caronas, estriberas y estribos, entre otras prendas).
La bola perdida es, de las boleadoras indígenas, la más conocida. Era una bola sola atada a un lazo corto, que normalmente se usaba como arma, para lanzar a distancia. La bola de dos ramales eran dos bolas unidas por un lazo,que servía para cazar, sobre todo aves.
Versos de Hernández
En el "Martín Fierro" son citadas varias veces. En manos del indio, Hernández las pone en esta sexteta de la pelea con un aborigen: "Sabe manejar las bolas/ Como naides las maneja/ Cuando el contrario se aleja/ Manda una bola perdida,/ Y si lo alcanza, sin vida/ Es siguro que lo deja".
En el episodio del indio con la cautiva en que se enfrenta con Fierro, narra otra práctica de ataque: "Las bolas las manejaba/ Aquel bruto con destreza,/ Las recogía con presteza/ Y me las volvía a largar,/ Haciéndomelas silbar/ Arriba de la cabeza".
La habilidad del gaucho en el uso de las boleadoras fue reflejada en la sexteta en que pelea con el indio: "Era el hijo de un cacique/Sigún yo lo averigüé/ La verda` del caso fue/ Que me tuvo apuradazo,/ Hasta que al fin de un bolazo/ Del caballo lo bajé". Estos fragmentos de la obra de Hernández testimonian que las boleadoras eran usadas en aquella época como eficiente arma.
Las ñanduceras
Las Tres Marías, son de tres ramales, como tres son las estrellas de la constelación del mismo nombre que el gaucho usaba para orientarse, junto con la Cruz del Sur, en las noches oscuras. Tienen una bola más chica que oficia de manija y dos más grandes de peso similar, pero no igual (para que se mantengan debidamente separadas).
Unas más livianas, generalmente hechas de plomadas, son las llamadas avestruceras o ñanduceras (que en la Pampa viene a ser lo mismo).
Las más pesadas, hechas casi siempre de piedra, son las potreras. Estas se utilizan para bolear potros, así como cazar guanacos o venados. Los vacunos no se bolean.
No es fácil tirar las boleadoras. Es una destreza que requiere mucha práctica. Empuñando la manija con fuerza en una mano, se las hace girar sobre la cabeza, dándoles el impulso necesario para alcanzar la presa.
Según lo que se desee capturar es hacia la parte del animal donde se las debe dirigir. Si fuese un caballo, se las debe arrojar hacia el anca (al sentirlas, el animal patea y las enreda en sus extremidades). Si fuera un ñandú, se las debe arrojar hacia la base del cogote, porque enseguida el ave manotea, queda preso y cae al suelo.
Hoy, las boleadoras sólo se usan en la falda cordillerana y en el oeste pampeano. En otras zonas del país se las suele llevar de grupa bajo los cojinillos, atadas a la encimera. Son muy cómodas para afianzar las rodillas.
Las boleadoras y el cultivo de la yerba mate son herencia importante de la cultura aborigen. Definieron costumbres, resultaron un elemento útil para lograr la subsistencia en las regiones desiertas y propendieron en su medida al estímulo de la economía del país.






