
La familia Marsó cedió la totalidad del paquete accionario de Vassalli a Roberto Santiago Chinelli y el grupo empresario que representa
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La histórica fábrica de cosechadoras Vassalli concretó formalmente su cambio de propietarios. La compañía informó que terminó el proceso de transferencia accionaria y que el 100% del capital que pertenecía a la familia Marsó pasó a Roberto Santiago Chinelli y el grupo empresario que representa. La operación se produce después de varios meses de dificultades financieras y productivas, con salarios adeudados y compromisos pendientes con trabajadores y clientes.
La novedad fue comunicada por la empresa mediante un documento. “En el día de la fecha [por ayer, 26 de agosto] ha concluido el proceso de transferencia accionaria de Vassalli, habiéndose perfeccionado y formalizado la cesión por parte de la familia Marsó a favor de Roberto Santiago Chinelli, junto con el grupo empresario que integra y representa, del cien por ciento (100%) del capital accionario de Vassalli”, indicó el directorio.
De esta manera, quedó cerrado el traspaso que había comenzado a tomar forma a fines de julio, cuando la familia Marsó acordó desprenderse de la compañía. La compraventa se había establecido por un valor simbólico de US$1, mientras que los nuevos propietarios asumieron los pasivos y obligaciones de la firma.

Hasta mediados de agosto, sin embargo, la transferencia todavía no estaba formalmente terminada. El 17 de este mes, la compañía había informado que se habían cumplido las condiciones necesarias para avanzar y que contaba con las conformidades requeridas de terceros, pero restaba completar la documentación definitiva.
Ese paso, según se informó, finalmente se concretó. “Se han cumplido la totalidad de las condiciones a las que se encontraba sujeta la operación, habiéndose obtenido las conformidades expresas de todos los terceros intervinientes en la misma”, señaló el comunicado. La transferencia ocurre en una situación compleja para la fabricante de cosechadoras de Firmat, Santa Fe. La empresa arrastra deudas salariales y atravesó una fuerte reducción de su actividad, mientras que parte de los trabajadores dejó la compañía durante los meses de conflicto. Cuando comenzó la crisis estaban involucrados alrededor de 280 empleados y, a mediados de agosto, se hablaba de algo más de 200 operarios.
Entre las cuestiones pendientes se encuentra precisamente la situación de esos trabajadores. Al anunciarse el acuerdo de compraventa, el grupo encabezado por Chinelli había asumido el compromiso de cancelar en un plazo de 120 días los salarios adeudados correspondientes al período comprendido entre septiembre de 2025 y junio de 2026, además de regularizar las prestaciones de salud.
Los plazos previstos inicialmente tuvieron luego un corrimiento debido a la demora en la formalización de la operación. A mediados de agosto, desde la empresa habían señalado que los pagos comenzarían una vez que el traspaso quedara definitivamente concretado. Con la transferencia ya cerrada, resta conocer cómo se instrumentará ese cronograma y cuándo comenzarán efectivamente a cancelarse las obligaciones pendientes.

Otro frente es el productivo. La empresa tiene cosechadoras comercializadas cuyas entregas sufrieron demoras durante la crisis. Cuando se conoció el ingreso del nuevo grupo, se informó que esas unidades serían atendidas como parte del proceso de normalización de la compañía.
En paralelo, los compradores habían proyectado una recuperación gradual de la actividad con la intención de alcanzar la plena producción industrial en noviembre.
Fundada en 1949 por Roque Vassalli, es una de las empresas históricas de la maquinaria agrícola argentina. Chinelli, que anteriormente se desempeñó como gerente de la firma, había señalado al conocerse la compraventa que se trata de “la última empresa de capital 100% nacional fabricante de cosechadoras que queda en pie en la República Argentina”.
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