
Los Vanni se iniciaron en el negocio por casualidad y hoy sus productos artesanales son famosos en Nueve de Julio
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NUEVE DE JULIO.– Con las mismas técnicas utilizadas por los pioneros nuevejulienses, y utilizando condimentos caseros, una familia logró hacer de un oficio una gran empresa de chacinados.
“La Chacra”, de ella se trata, ha reivindicado las tradiciones y pautas que atienden al buen gusto de los consumidores de toda la región. Con 28 años de trabajo, Juan Carlos Vanni y su esposa, Marta Graciela Lagoria, han podido emprender un oficio que, gracias a la creciente demanda, se ha convertido en la actividad principal de su almacén.
Aún hoy, a pesar de contar con empleados, los Vanni siguen reservándose el trabajo específico de la elaboración de condimentos y conservas y la atención al público.
Curiosamente, Juan Carlos Vanni no es hijo de productor rural, ni se crió en el campo. Tampoco su esposa. Ambos vivieron sus primeros años de casados como comerciantes de un pequeño almacén al que le habían anexado una carnicería. El destino quiso que el empleado que tenían como carnicero renunciara a su trabajo y ellos se encontraron con que no podían dejar de vender carne, ya que era una buena fuente de ingresos.
Así fue como Vanni se abocó a la carnicería, mientras que su esposa atendía el almacén y la caja. Poco a poco aprendió el oficio de carnicero y comenzó a elaborar chacinados frescos, que muy pronto cobraron fama en la ciudad. Por ello, la familia decidió dedicarse a la fabricación de chacinados. Ampliaron y ambientaron el edificio y anexaron otros productos regionales.
“A la demanda creciente y la práctica que gané se sumó el apoyo de mi señora y el auge de los supermercados que sobrepasaban el nivel de ventas de los almacenes”, explicó Vanni.
El edificio de “La Chacra” se divide en un sector de ventas y en otro de fabricación. En este último lugar trabajan cuatro empleados, que se dedican al desposte de los cerdos, cortes de carne, elaboración de embutidos y procesamiento de otros productos. “En la semana ingresan 18 cerdos para chacinados, 10 medias reses y algún ciervo de frigorífico”, comentó David Fernández, uno de los empleados. Y agregó: “Este lugar es auténtico por la calidad de los productos que ofrece, ya que compra cerdos criados a campo abierto, coloca condimentos y conservantes naturales y se respetan los tiempos de elaboración y conservación”.
En cuanto a los productos, la empresa no se especializa en un chacinado en particular. Elabora quesos de cerdo, jamones, bondiola, chorizos, morcillas, panceta y lomo.
Para este emprendedor, la fábrica representa el trabajo en familia de muchos años. “Año a año hemos incluido mejoras y ampliado el servicio, “pasando en los últimos cuatro años de 9 cerdos por semana a 18”, comentó orgulloso.
Su esposa, por su parte, destacó: “Las jornadas son agotadoras, por la cantidad de labores que se realizan, pero gracias a ello, pudimos darle lo mejor a nuestras dos hijas y vivir muy bien, incluso en los momentos de crisis”.
En la zona
La fama y el sabor de los productos de La Chacra han excedido los límites de su ciudad. “En todo lugar en el que se hable de chacinados, en la zona, siempre aparece el nombre de Vanni”, agregó Darío Tapia, el nuevo empleado de la fábrica.
En los últimos tiempos, además, la empresa ha debido responder a pedidos de comercios minoristas de las ciudades de Buenos Aires, La Plata y Santa Rosa. “Ya estamos al límite de nuestra capacidad de producción”, explicó Vanni, orgulloso de haber creado una fábrica que da trabajo a varias personas y que simboliza el progreso de su ciudad.
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