Es provocado por la fermentación de pastos muy húmedos
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Días de veranito, alfalfas sin latencia, animales hambrientos debido al "achique" de las pasturas y productores confiados, originan las condiciones óptimas para que se desencadene el empaste.
Tradicionalmente, se considera el empaste como una enfermedad típica de primavera, de corta duración, con aparición predecible. "Hay viento Norte", "hoy hace calor y hay mucha humedad", o "¡qué vicio agarró la alfalfa, cuidado que va a estar brava!", son los conceptos más escuchados en un tambo o en un planteo de invernada sobre pasturas con predominio de leguminosas.
Sin embargo, la finalización del invierno puede ser extremadamente peligrosa, por la confluencia de una serie de circunstancias que atañen al clima, a las leguminosas, a los animales y al manejo.
El invierno se caracteriza por bajas temperaturas y déficit de precipitaciones. Lo único verde que se observa son las praderas de alfalfa, ya que por su sistema radical puede absorber agua de napas profundas, y manchones de trébol blanco, que ocupan áreas de disturbio (bajos húmedos dentro del potrero), constituyéndose en factores de atracción y de peligro potencial para los animales que allí pastorean.
Los bovinos no deben ingresar en una parcela hasta que se haya levantado la helada o el rocío, porque al masticar la pastura más fácilmente, se disminuye el estímulo para la salivación, aumentando la velocidad de digestión, bajando la temperatura ruminal o ingresando excesivo volumen de agua al rumen, factores que predisponen la aparición de casos de empaste.
El gran esfuerzo de los semilleros en los últimos años para lograr materiales de alta producción durante las cuatro estaciones se tradujo en alfalfas de óptima calidad nutricional y de gran oferta forrajera, pero tremendamente peligrosas respecto de sus características timpánicas.
Los días "calentitos" y las recientes lluvias favorecen el rebrote de estas leguminosas, predominando en el tapiz vegetal.
Es común que ante el déficit forrajero, los animales no alcancen a cubrir sus necesidades nutricionales, si no son convenientemente suplementados. Ante esto, los encierres nocturnos para preservar los escasos recursos forrajeros aumentan el ímpetu ingestivo de los animales en su retorno a la pastura, lo que puede dar lugar a episodios severos.
Además, la menor actividad proteolítica microbiana, propia del rumen de animales en ayuno, podría contribuir a crear condiciones propicias para el desencadenamiento del problema.
Es preferible que pasen la noche en una pastura no muy comida que tenga forraje disponible y se suplemente con silo de maíz, concentrados y/o heno de fibra larga. Además, el agua debe estar medicada con productos antiempaste de buena calidad.
Por último, aunque la cantidad de forraje presente en el potrero sea escasa, ni el productor ni su personal se pueden confiar. No emplear medidas preventivas como por ejemplo, medicar el agua de bebida o subdosificarla o no pagar un sueldo adicional a un recorredor, son ahorros malentendidos que pueden resultar muy caros.
Más vale prevenir...
La forma un tanto sorpresiva en que se produce el timpanismo y las pérdidas económicas que generalmente ocasiona, hacen que siempre sea preferible prevenir la enfermedad antes que tratar de curar, ya que no siempre se presenta la oportunidad de hacerlo dada la rapidez con que mueren una vez afectados. Existen técnicas y productos que brindan más seguridad que otros.
Entre los de alta seguridad se pueden incluir a los tensioactivos que disminuyen la tensión superficial de las burbujas, a los antibióticos ionóforos que modifican la flora ruminal disminuyendo la formación de gases y a los herbicidas desecantes a bajas dosis que disminuyen significativamente las condiciones de empaste de la pastura.
Entre las de mediana seguridad se consideran medidas de manejo como pastorear alfalfas florecidas, la vigilancia por personal de a caballo, el pastoreo frontal, el desecamiento por corte y oreo, etc. De relativa a baja seguridad, se clasifican a los productos que tienen acción antiespumígena administrados por vía oral o sales de magnesio inyectables.
Es importante señalar que no existe en el mundo, una sola medida 100% permanente por personal capacitadoefectiva para la prevención y/o curado del meteorismo, debiéndose recurrir por ello a un paquete de medidas, que incluya el manejo de praderas y animales, y la vigilancia por personal capacitado.
El autor es ingeniero agrónomo, director de Difusión Ganadera.
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