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Una nueva plaga se ha transformado en una amenaza para la soja. Se trata de unos insectos denominados trips, poco conocidos entre los productores pero que de acuerdo con los daños que se les adjudican deberían ser tenidos más en cuenta. Ensayos realizados por especialistas universitarios y del INTA han detectado que esos pequeños bichitos provocan pérdidas de rendimiento de hasta un 20% en los rindes de la oleaginosa. Dicho de otra manera, el rango de las mermas oscila entre los 220 y los 660 kg por hectárea.
Hasta ahora su incidencia se asociaba a los efectos negativos de las sequías, pero en la última campaña empezaron a ser tenidos en cuenta, especialmente en un corredor de varios kilómetros de ancho, que tiene como eje el río Paraná, y se extiende desde el norte bonaerense hasta Rafaela en Santa Fe, además de las tierras entrerrianas y hacia el Oeste hasta Venado Tuerto. También despertó preocupación en Tucumán.
Juan Carlos Gamundi, especialista del INTA Oliveros que estudia esta plaga desde hace más de 10 años, advirtió que "en las últimas tres campañas se observa en los cultivos de soja un paulatino crecimiento de las poblaciones de Caliothrips phaseoli (Hood) (la única especie de trips registrada en nuestras evaluaciones), con niveles de infestación altos".
Según Gamundi, diferentes ensayos han evidenciado pérdidas de rendimiento de 10-20%, con afectaciones en el peso y el número de granos, la tasa de fotosíntesis, la conductancia estomática y transpiración. "El problema es que este daño es difícil de percibir y conlleva a controles a destiempo, cuando las hojas ya están comprometidas y senescentes", dijo el experto.
El Sistema de Alerta de la Roya de la Soja Santa Fe Sur detectó en la totalidad de los lotes relevados niveles medios a altos de infección de trips.
Los trips fitófagos están presentes durante todo el ciclo del cultivo y constituyen el grupo de artrópodos más abundantes. Provocan en el cultivo de soja dos tipos de daños: el producido por la acción de alimentarse y por su condición de vectores de enfermedades virósicas, que producen pérdidas por la senescencia de las plantas y la afectación del período de llenado de granos. Asimismo, presentan cinco estados de desarrollo: huevo, larva, prepupa, pupa y adulto.






