
1 minuto de lectura'
"Todo es posible, aun lo imposible, y si me dan tiempo, también el milagro." Esta frase, que solía repetir, resume la historia de Julio Vizental, quien falleció el miércoles 10 en Buenos Aires.
Nació en Chisanau, Rumania, en 1920 y llegó a la Argentina en 1929. Se casó con Adelina de Luca y tuvo tres hijos, doce nietos y 4 bisnietos. En el antiguo Mercado de Aves y Huevos, en el barrio de Caseros, se inició como peón. Gracias a su férrea voluntad, en 1945 llegó a crear su propia firma. Como empresario logró ser el máximo exportador de productos avícolas (sólo fue superado por cooperativas). Industrializó huevos para alimentar las más grandes fábricas de galletitas, panes dulces, licores y turrones. En San José, Entre Ríos, construyó un frigorífico de exportación de carne vacuna y alcanzó el 5° puesto de exportador argentino. En 1963 logró que la planta fuera la primera en obtener la aprobación de EE.UU. para producir carnes cocidas congeladas para ese mercado.






