
Por su agresividad poblacional, es considerada "la plaga"
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Por su incidencia durante todo el año y su agresividad poblacional, la mosca blanca es la plaga de los cultivos hortícolas, especialmente de las solanáceas. Puede ser controlada sólo a partir de la eficiencia con que el productor maneje la situación. Por eso es imprescindible conocer los ciclos de la plaga, monitorear correctamente y realizar una gran cantidad de aplicaciones a fin de mantenerla por debajo de los umbrales de daño.
Como sostienen los ingenieros Atilio Orihuela, integrante del Servicio Técnico Hortícola de Syngenta, y Adrián Mitidieri, consultor técnico externo de Syngenta: "Hay que tenerla cortita sino se dispara".
Controlar la mosca blanca es una de las actividades más difíciles en control de plagas en horticultura. Es de amplia distribución y con un gran impacto de perjuicio económico en los cinturones hortícolas de casi todo el país.
En la Argentina, las especies de mosca presentes son la Bemisia tabaci y la Trialeurodes vaporariorum . La diferencia entre ambas es que la primera es más chica y tiene forma de bastón; vista desde arriba, muestra alas en posición de techo a dos aguas y una hendidura entre ellas que permite ver el cuerpo de color más amarillento. En la segunda, el adulto es más grande y de forma triangular, y, visto desde arriba, con alas en posición plana sin hendidura entre ellas y cuerpo blancuzco.
Durante su ciclo de vida, cada hembra es capaz de colocar entre 100 y160 huevos, agrupados o dispersos, en el envés de las hojas, y nacen entre los 5 y los 8 días. Tiene cuatro estadios ninfales, que los cumplen entre 12 y 20 días, y sólo el primero es móvil. Los restantes lo cumplen en el mismo sitio y el último estadio es ninfal (la pupa). Cuando los adultos emergen, inmediatamente comienzan a alimentarse y a aparearse; viven entre 8 y 40 días, y alcanzan un tamaño de 1 a 3 mm.
La agresividad de esta plaga radica en la gran capacidad para poner huevos que se transforman en adultos rápidamente, y en que a las 2 horas de nacidos ya empiezan a alimentarse y a colocar nuevamente huevos. La clave para controlarla es anticiparse a sus picos poblacionales que están relacionados con la temperatura, con la presencia de hospederos dentro o fuera del lote y, por supuesto, con el manejo que se realice en cada quinta en particular.
Daños
Los daños ocasionados pueden ser clasificados en directos o indirectos. En el primer caso, se da con la succión de savia e inyectan toxinas a través de la saliva, lo que ocasiona el debilitamiento de la planta y, a veces, manchas cloróticas. Esto genera síntomas de deshidratación, y disminución y detención del crecimiento.
En el segundo caso, dañan por la eliminación de sustancias ricas en hidratos de carbono sobre las cuales se desarrollan hongos ("fumaginas"), lo cual produce una disminución de la superficie fotosintética, dificulta la evapotranspiración y puede manchar fibras, hojas y frutos, lo cual disminuye su calidad comercial y aumenta los costos de poscosecha.
Además, la variedad Bemisia tabaci transmite virosis (60 de las 70 virosis transmitida por moscas blancas) a las plantas en que se hospedan. Entre las más importantes, están tomato yellow leaf curl virus (Tylcv); tomato yellow mosaic virus (Tymv) y melon leaf curl .
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