
En el Congreso hay un proyecto para impulsar su desarrollo
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El biodiesel comenzó a ser considerado de interés nacional hace algunos años por la fuerte caída de los precios internacionales de los aceites vegetales, entre ellos, el de soja.
La idea principal fue generar mayor valor agregado para este aceite vegetal. Por estas razones, el Poder Ejecutivo promulgó el decreto 1396/2001, que estableció, entre otros beneficios, la eximición del impuesto a la transferencia de los combustibles (ITC), que permitió la viabilidad económica de la producción de biodiesel.
Con el modelo de la convertibilidad se desarrollaron proyectos que basaron su producción en la compra del principal insumo (aceite de soja) a una aceitera. A partir de la devaluación y la suba del precio de los aceites en el mundo, dichos proyectos pasaron a ser inviables económicamente y tuvieron que buscar alternativas para su sustentabilidad. La mejor manera de lograr esto, en la coyuntura económica actual, es mediante la producción integral de biodiesel.
Dicha producción se basa en el cultivo “para energía”, hasta la obtención del combustible renovable y la comercialización de todos los subproductos obtenidos en el proceso. Esta modalidad permite explotar áreas marginales de nuestro país y generar el desarrollo de economías regionales golpeadas por la actual crisis y la generación de nuevo empleo. También el autoabastecimiento de combustible diesel en dichas localidades es otra ventaja derivada de este tipo de proceso integral.
Actualmente, en el Congreso de la Nación se está buscando impulsar una ley que establezca un marco regulatorio que dé solidez al desarrollo de los proyectos integrales. Como punto principal de la ley se encuentra el establecimiento de un corte obligatorio, es decir, utilizar el biodiesel como aditivo del gasoil, en una proporción por determinar. De esta manera se pretende desarrollar un mercado para el biodiesel y al mismo tiempo mejorar la calidad del gasoil fósil para cumplir con los requisitos de calidad internacional, que serán más exigentes en el futuro.
Medio ambiente
Por otro lado, se busca establecer un horizonte fiscal estable con beneficios impositivos. Este mismo proyecto de ley considera los aspectos favorables al medio ambiente que genera la producción y el uso de este biocombustible. De acuerdo con el Protocolo de Kyoto (al que adhirió nuestro país y que establece el compromiso de disminuir en un 5% las emisiones de CO2 de los países desarrollados para 2012 con respecto a las emisiones de 1990), aquellos proyectos sustentables destinados a la producción de biodiesel son elegibles para la obtención de los llamados bonos de carbono. Este mecanismo que está comenzando a desarrollarse en el mundo financiero permitirá el acceso de fuentes de financiamiento externo a emprendimientos locales.
Entre las ventajas más notorias del biodiesel se destacan las siguientes:
- Su producción es renovable.
- No requiere ninguna modificación del motor.
- Su proceso de producción primaria y elaboración industrial determina un balance de carbono menos contaminante que los combustibles fósiles.
- No contiene azufre y por ende no genera emisiones de este elemento. Estas son responsables de las lluvias ácidas.
- Mejor combustión por contener mayor cantidad de oxígeno en su composición, disminuyendo en aproximadamente un 30% el humo visible en el encendido del motor (los gases de escape se asemejan al aroma de frituras).
- Puede mezclarse en cualquier proporción con el gasoil fósil, mejorando la calidad de este último. Cuanto mayor proporción de biodiesel posea la mezcla, mayores beneficios para el medio ambiente (reducción en las emisiones de CO2, CO, partículas e hidrocarburos aromáticos cancerígenos). Denominación: B100 (biodiesel puro), B5 (5% biodiesel y 95% gasoil), etcétera.
- Los derrames de este combustible en las aguas de ríos, mares, etc. no resultan contaminantes o letales para la flora y la fauna. Se degrada más rápidamente que los petrocombustibles y es considerado no tóxico.
- Su gran poder lubricante incrementa sustancialmente la vida útil del motor.
A su vez, nuestro país ofrece otras ventajas para el desarrollo de este biocombustible. Entre ellas, se cuentan la ventaja comparativa de la Argentina en la producción de cultivos oleaginosos, la existencia de grandes superficies aptas con potencial para ser explotadas (desarrollo de nuevos cultivos para energía, en áreas marginales) y la posibilidad de aprovechar el gran mercado interno de consumo de combustible diesel.
Otros países ya están encaminados en el desarrollo del biodiesel. El caso más próximo es el de Brasil, donde el gobierno de ese país ha instrumentado un programa de desarrollo científico-tecnológico de biodiesel (Pro-Biodiesel) a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología. A su vez, en Santiago, Chile, están en estudio proyectos para mitigar el grave problema de contaminación ambiental que poseen, por medio de la incorporación del biodiesel como sustituto del gasoil fósil.
El autor es integrante de la unidad biocombustibles de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya). E-mail: leonea@sagpya.minproduccion.gov.ar
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