
Sólo el 36% de la superficie cultivada cuenta con pólizas que cubren contra granizo, heladas y falta de piso para cosechar
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El profesionalismo que requiere hoy la agricultura, basado en la tecnología que se aplica para hacer rendir al máximo cada hectárea, tiene que convivir con los imponderables climáticos que trajo aparejado el cambio meteorológico de los últimos años. Es por eso que muchos agricultores evalúan como un insumo más el costo de asegurar la inversión que hacen en sus cultivos. Pero esos agricultores no son mayoría. Si bien no existen datos oficiales acerca de cuántos son los productores que contratan seguros, se sabe que sobre un total de 29 millones de hectáreas cultivadas con soja, trigo, maíz, girasol y otros cultivos extensivos, sólo 10,5 millones de hectáreas (el 36%), sobre la base de unas 100.000 pólizas agrícolas, se encuentran aseguradas. Y en cuanto al valor estimado de la producción, de los US$ 11.000 millones que representa el total de granos, el seguro ampara el 23% (US$ 2600 millones).
Para Daniel Spessot, subgerente general del Grupo Asegurador La Segunda "a pesar de la marcada evolución del ramo en los últimos años no hay que olvidar que aún el 64 % de la superficie sembrada no tiene seguro; es decir hay todavía un largo camino por andar".
Wenceslao Durañona, de la compañía Zurich Argentina, opina que "hay varios motivos por los cuales sólo se asegura el 36% del área: la alta carga impositiva que tienen las primas (de un 26,6%) y el desconocimiento de muchos productores respecto de las ofertas vigentes".
De un total de 192 compañías de seguros que operan en la Argentina, 27 ofrecen coberturas agrícolas. "Se trata de un negocio fuertemente concentrado, donde las 3 primeras empresas cubren más del 50% del mercado", comentó Sandra Ochiuzzi, coordinadora de la Oficina de Riesgo Agropecuario de la Secretaría de Agricultura de la Nación. "Otros actores relevantes del negocio son las empresas de reaseguro del exterior, a las que las compañías locales ceden más de un 40% de los riesgos", agregó Ochiuzzi.
El volumen de primas de seguros pasó de $38 millones durante la campaña 1999/2000 a $ 312 millones en el período agrícola 2005/2006, lo cual indica un crecimiento de 820% en 7 años. Paralelamente, el precio de las primas, entre las campañas 1987/88 y 2003/04 bajó más de un 70 por ciento.
Esa evolución acelerada del ramo en el país, motivó que la Fundación Mapfre de España encargara un estudio sobre "El nuevo perfil productivo y los seguros agropecuarios en Argentina". Este informe, realizado por los consultores Carlos E. González Prieto y Juana Tocci, demuestra que la oferta de coberturas para el campo argentino evolucionó más en los últimos años que a lo largo de todo el siglo. Según el estudio "este desarrollo guarda estrecha correlación con la explosión de la agricultura, que también cambió radicalmente en la última década. Los seguros acompañaron la explosión de la agricultura argentina: el impacto más notorio ha sido la agilización del mercado de tierras".
Según ese estudio, un 65% de la producción de cereales y oleaginosas se realiza en campos alquilados. "Esta conversión de algunos productores ha impactado directamente en el volumen de seguros agrícolas, ya que el agricultor con este perfil es mucho más proclive a la toma de coberturas", dice el informe.
El costo del seguro
Un reciente estudio presentado por el Grupo Asegurador La Segunda, compañía que abarca un 20% de la superficie agrícola asegurada, con 2,4 millones de hectáreas, expresa que el seguro agrícola en campos de la pampa húmeda implantados con cultivos extensivos representa menos del 4% de los gastos de producción. Así la erogación para asegurar un campo contra el riesgo de granizo es, en muchos casos, prácticamente igual a la de aplicar fertilizantes o fungicidas.
"La incidencia del costo del seguro de granizo (con cobertura de incendio y resiembra) oscila entre 3 y 3,8% del total de los gastos de producción de quien arrienda la tierra para cultivar trigo, soja o maíz. Si el productor es propietario de su campo, la mencionada participación es del 5,2 a 9,2 por ciento", sostiene Eduardo Porcel, técnico de La Segunda.
El principal riesgo que se cubre en la Argentina es el de granizo y a éste le siguen granizo más vientos fuertes, heladas, exceso de lluvias y falta de piso para cosechar. Las coberturas para dichos riesgos constituyen el 95% de las ventas y se concentran fundamentalmente en las provincias de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y el sur de Entre Ríos, en su mayoría para cereales y oleaginosas. El 5% restante se compone de seguros multirriesgo, también llamados de rendimiento.
"Sobre una inversión de US$ 350 dólares por hectárea para producir soja en campos de terceros, nuestro costo de seguro multirriesgo es del 3,5 por ciento", dice Francisco Martín y Herrera, titular de Fideicomiso Potosí, un pool que siembra 4000 hectáreas por año y contrata seguro global. "Este tipo de seguro -explica Martín y Herrera- garantiza determinado nivel de inversión, compensando las pérdidas de una zona con las ganancias de otra. En el caso de que las pérdidas superen la inversión total, la compañía paga la diferencia de costo."
Gonzalo Chillado Biaus, consultor de seguros agropecuarios de la reaseguradora alemana Munchener, afirma que "en países como Estados Unidos o España, el seguro multirriesgo está más universalizado por los subsidios que otorgan los Estados, absorbiendo hasta el 50% de la tasa; y cuanto más chicos son los productores el subsidio es mayor".
El papel del Estado
Sandra Occhiuzzi, de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), afirmó que "el rol del Estado radica en prestar apoyo técnico y generar información agroclimática que facilite la creación de nuevos seguros para sostener el equilibrio económico de las empresas agropecuarias, en el caso que pierdan la producción".
La funcionaria sostuvo que "en poco tiempo las nuevas coberturas como las forestales y las de arándanos, entre otras, comenzarán a hacerse notar en la producción total de primas del ramo agrícola, que el tipo de riesgos cubiertos en el corto y mediano plazo continuarán siendo a través coberturas de riesgos nombrados.
Asimismo, anunció la pronta implementación de un seguro para invernaderos en Corrientes. A esto agregó que "también se aseguran cultivos frutales, vid, tabaco, algodón y arándanos, pero en la superficie global del país tiene una incidencia poco significativa".
"Estamos observando que en los últimos tres años han aparecido nuevos productos que todavía no han aportado demasiado volumen al ramo pero descontamos que su influencia se hará sentir pronto. Me refiero a los seguros forestales disponibles en el mercado desde hace dos años, a las coberturas para arándanos, al aumento de la oferta de seguros para frutas finas en el Alto Valle de Río Negro y también la aparición de programas de seguros con apoyo provincial como el de la provincia de Mendoza, que aporta 15 millones de pesos por año", dijo Ochiuzzi.
Prevención de riesgos climáticos en Mendoza
Con el objetivo de dar respuesta a aquellos productores que carecen de oferta de seguros y para ampliar el mercado asegurador, durante los últimos años el sector privado y el estatal están estudiando distintas propuestas para brindar cobertura a producciones no tradicionales y cultivos regionales.
El único caso que se ha concretado hasta hoy es la cobertura de seguros para producciones de vid, frutales y olivos en la provincia de Mendoza. Se trata de un emprendimiento conjunto entre un pool de cinco aseguradoras (La Segunda, SanCor, San Cristóbal, Mapfre, Triunfo) y el Estado provincial. Según este sistema, el gobierno de Mendoza paga el seguro y los productores son los beneficiarios absolutos de las indemnizaciones, sin que esto les implique costo alguno. Desde su lanzamiento, en la campaña 2004-2005, el programa convoca cada año a mayor cantidad de productores. Para el ciclo 2006-2007 se han asegurado 184.000 ha, el 92% del total de la superficie en producción de uvas. El seguro indemniza cuando el daño supera el 50% de un valor de 600 pesos por hectárea. Luego del primer año, a pedido del gobierno provincial, las aseguradoras comenzaron a ofrecer coberturas complementarias para los daños menores al 50 por ciento. El "Programa integral de prevención de accidentes climáticos" está basado, según explicó la ministra de Economía de Mendoza, Laura Montero, en cuatro puntos fundamentales:
- Información al productor sobre rentabilidad de sistemas productivos para la toma de decisiones.
- Lucha activa, a través de la utilización de aviones que atacan las tormentas, lo cual actúa en el mejor de los casos como un amortiguador y no como una solución en sí misma.
- Promoción del uso de malla antigranizo, mediante el otorgamiento de créditos a tasas subsidiadas a través del Fondo de Transformación y crecimiento de la provincia.
- Y por último, la contratación de un "seguro" 100% subsidiado por el Estado provincial.
Los números finales -según la información oficial- indican que el seguro otorgó cobertura a un total de 11.114 productores que tenían aseguradas un total de 116.360 hectáreas.




