
Por Pablo Adreani Para LA NACION
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La fuerte retención por parte de los productores y su estrategia de no vender pensando en la suba infinita puede terminar como el cuento de la rana y el escorpión. "Un día el escorpión le pidió a la rana que lo ayudara a cruzar el río, a lo que la rana respondió ¡no! me vas a picar. ¡Te aseguro que no!, le dijo el escorpión. En la mitad del río el escorpión picó a la rana y los dos murieron ahogados."
¿No pasaría lo mismo con los granos almacenados si el precio llegara a bajar? Hoy quedan en la Argentina sin vender 34,5 millones de toneladas, de las cuales 20,5 millones (el 60%) corresponden a soja. En términos económicos estamos hablando de us$ 4800 millones (us$ 3300 millones de soja).
Hoy los productores no se inquietan, pues los mercados todavía no han bajado lo que podrían bajar, pero ¿qué va a pasar cuando el "inverse" (caída) de 20 us$/t que muestra el precio del trigo de la nueva cosecha arrastre a los precios del disponible?
Y otro tanto se puede decir con la soja, cuyos precios para mayo de 2004 indican una baja potencial del mercado de 25 us$/t. No estamos diciendo que hay que salir corriendo a vender, pero tampoco nos podemos quedar de brazos cruzados. Lo importante en los mercados es anticiparse a lo que va a suceder tomando una posición que nos cubra de una potencial baja. Este es el riesgo que corren hoy los productores que retienen pensando que los mercados nunca van a bajar. Podemos aceptar la incertidumbre hasta el punto en que es mucho mayor lo que se puede perder por la baja del mercado que por la pérdida que pudiera llegar a provocar la supuesta incertidumbre.
Ejemplo concreto
Como ejemplo concreto, con la caída en el precio de la soja en el último mes los productores ya perdieron US$ 150 millones. En el caso del trigo la baja del mercado produjo una pérdida de us$ 100 millones, mientras que el maíz, que fue el que menos baja tuvo, acumula una pérdida de us$ 25 millones. Entre los tres productos la pérdida por caída de los precios fue de us$ 275 millones. Esta pérdida se podría haber evitado de dos formas: vendiendo toda la mercadería disponible o tomando una cobertura con ventas a futuro.
La primera alternativa muchas veces no es muy aceptada, pues el productor no tiene dónde aplicar el dinero de la venta o no confía todavía en el sistema financiero-bancario. Con lo cual opta por retener y no vender, pero la alternativa de la venta futura para cubrirse ante una potencial baja del mercado es la más recomendable en estos casos.
El autor es analista de mercados y director de AgriPac Consultores.






