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"El empresario local nunca vio la forestación como negocio. En cambio, las fuertes inversiones de las empresas extranjeras indican que otros países perciben el potencial económico de la actividad en la Argentina", indicó Hércules Griselli, gerente general de Madevir SA, firma que cuenta con una capacidad de producción mensual de 400.000 pies cuadrados de madera, en Corrientes.
Hace dos años, la empresa vendió 7000 hectáreas de bosques implantados a una compañía chilena. Por eso hoy compra la materia prima a terceros y apunta a obtener mayor valor agregado como estrategia de crecimiento. De ahí que, además de elaborar tablas, machimbre, molduras y tirantes, se pretende obtener vigas multilaminadas en el corto plazo.
Por su parte, Raúl Aguilar, dueño de un aserradero de mediana magnitud en Misiones, sostuvo que "la madera posee un valor estratégico porque, debido a la fuerte apuesta de las firmas extranjeras, la producción tiende a quedar en pocas manos, de ahí que invertir en tierras para forestar permite a las pequeñas y medianas empresas locales asegurar su continuo abastecimiento al mercado interno. En este sentido el proyecto de ley que ya se aprobó en la Cámara de Diputados de la Nación favorece a los productores".
En opinión de Jorge Rocco, gerente de productos forestales de la empresa correntina Fiplasto, "la clave está en mejorar el manejo de los bosques, mediante podas y raleos, para obtener un producto de mayor calidad. Además, conviene ampliar la cantidad de hectáreas con bosques mediante la compra de tierras o mediante joint ventures. Ante la dura competencia que plantean las grandes empresas internacionales instaladas en el país, las Pyme deben apostar al agregado de valor".
La empresa que representa Rocco posee 7000 hectáreas forestadas más un vivero de pinos y eucaliptos y apunta a la producción de pallets y postes. La firma, que en la década del 70 era la más grande de la zona, hoy se ubica entre las de mediana escala, debido al flujo de capitales que impulsan compañías extranjeras.
A la hora de tomar el pulso del mercado, Rocco sostuvo que la demanda del sector de la construcción se mantiene, mientras que la exportación a los países asiáticos se vio afectada por la crisis bursátil.
En Tierra del Fuego, la situación productiva es diferente porque se opera en bosques estatales mediante permisos de explotación por tiempo determinado. Allí, Jorge Bronsovich, que este año cuenta con 400 hectáreas de lenga para abastecer un aserradero de mediana magnitud, sostiene que los contratos de concesión de bosques que próximamente se firmarán, deberían otorgar mayor cantidad de hectáreas para que la producción de materia prima sea acorde con la capacidad operativa de cada empresa.
"Para obtener productos forestales de mayor valor se requiere invertir en tecnología y para ello se debe contar con mayor disponibilidad de madera. Mientras no se pueda dar este salto, se cae en la descapitalización porque sin mayores ingresos resulta imposible la renovación de maquinaria", señaló el productor.
El nuevo régimen administrativo provincial que ordena la actividad apunta a explotar el bosque de manera sustentable, de acuerdo con un relevamiento forestal, y representa una nueva etapa para el sector.





