
Se confirmó la existencia de un biotipo de esta maleza (Sorghum halepense) resistente al herbicida glifosato en la zona de Tartagal, en Salta, hecho que representa un serio problema para la producción de soja local
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Después de varios meses de investigaciones y evaluaciones, quedó confirmada la existencia de un biotipo de sorgo de Alepo ( Sorghum halepense ) resistente al herbicida glifosato en la zona de Tartagal (Salta), hecho que vuelve a representar un serio problema para la producción de soja en la Argentina, ya que de expandirse esta maleza a otras regiones se duplicarían los costos del control químico sobre el cultivo.
Hasta antes de la combinación soja transgénica (introducida en 1996) más glifosato, el sorgo de Alepo fue la maleza número uno del país junto con el gramón. En casi 30 años que se usa este herbicida, en el nivel mundial se trata del primer caso de resistencia de un biotipo de sorgo de Alepo al glifosato, debido a que hasta ahora sólo había resistencia por parte de otras especies.
La resistencia ya está oficializada en la página de Internet www.weedscience.org , perteneciente a los organismos más importantes en malezas a nivel internacional, y fue informada por Julio Delucchi, un experto de la multinacional Monsanto que presentó el caso de la provincia de Salta.
Además, la Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) y la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) confirmaron la resistencia en esta provincia en un área de unos 63 kilómetros de Norte a Sur y unos 35 kilómetros de Este a Oeste, considerando como punto sur a la localidad de Campichuelo y norte a Tartagal.
En total, el área afectada comprende entre 7000 y 10.000 hectáreas. Según la información que se puede obtener de la página de Internet sobre malezas, existen entre 11 y 50 sitios infectados.
Llegada al país
El sorgo de Alepo es una gramínea perenne que llegó a la Argentina como forrajera, pero luego, tras encontrar una excelente adaptación al medio, se transformó en una maleza en el nivel nacional. Se reproduce por semilla y a partir de rizomas escamosos subterráneos.
La planta puede alcanzar 1,5 metro. Hay un alto riesgo de difusión de la maleza vía cosechadoras que circulan de una a otra parte del país campaña tras campaña para recolectar los granos.
"Esto puede afectar la competitividad del productor para hacer soja. Los costos por hectárea se pueden incrementar en dos y tres veces. Hoy, controlar malezas cuesta entre 10 y 12 dólares con una aplicación sobre el cultivo, pero esto se iría a 32 dólares si la maleza se difunde", comentó a LA NACION Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja).
Si bien hay denuncias de que la maleza ya se expandió a otras regiones, como ciertas zonas de Tucumán y la provincia de Córdoba, por ahora oficialmente se conoce sobre su presencia en Salta.
En esta provincia, el seguimiento del caso de resistencia comenzó hace unas campañas ante quejas de productores sobre deficiencias en el control de sorgo de Alepo con glifosato. Enseguida, varias compañías se pusieron a investigar.
LA NACION anticipó el 11 de marzo pasado este tema y presentó el caso de un productor, Ignacio Pisani, que denunció la presencia de esta maleza en la zona de Coronel Cornejo, 30 kilómetros al sur de Tartagal y 60 kilómetros al norte de Embarcación.
Más allá de este caso, el antecedente de resistencia en la Argentina a un herbicida fue el yuyo colorado (en 1996), resistente a herbicidas del grupo de los inhibidores de la enzima ALS.
¿Por qué apareció el biotipo resistente? Aparentemente no hay una respuesta única. Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), por ejemplo, dicen que es probable que se trate de plantas que hayan ido desarrollando la resistencia. Un biotipo resistente se puede desarrollar a partir de una mutación natural y espontánea. Entre el 20 y el 23 del próximo mes el organismo hará un seminario donde se abordará este tema. Además, se evalúa crear un sistema de vigilancia similar al de la roya de la soja.
En líneas generales, los casos de resistencia a herbicidas en el mundo se manejaron por medio de programas que incluyeron varios factores, entre los cuales el control químico se realiza sobre la base de mezclas con otros herbicidas.
Considerando esto, Ciafa y Casafe han desarrollado las siguientes recomendaciones para los herbicidas sobre la base de glifosato en el tratamiento de las sojas del Noroeste Argentino (NOA) donde se haya presentado el biotipo resistente de Alepo:
1) Sembrar la soja RR en un lote libre de malezas emergidas, mediante la aplicación previa de un herbicida recomendado. Si hay plantas resistentes, proceder a su corte mecánico para evitar la producción de semillas y diseminación.
2) Sembrar semilla certificada, libre de cualquier otra semilla de maleza.
3) En la cosecha del cultivo comenzar por los lotes que no están infestados y dejar para el final los que sí lo están. Al finalizar la cosecha limpiar la máquina y quemar el material obtenido.
4) Monitorear antes y después de la aplicación los lotes.
5) Uno de los objetivos debe ser evitar que las plantas de sorgo florezcan y produzcan semillas. Si esto ocurriera, cortar y destruir las panojas del sorgo para que la semilla no se disemine.
Otras prevenciones
Aparte de estos consejos, se recomienda tomar estas prevenciones:
1) aplicar la dosis de glifosato adecuada y en el momento adecuado,
2) lograr el más completo control de malezas previo a la siembra,
3) evitar el monocultivo,
4) lograr el más completo control durante el ciclo de los cultivos RR,
5) vigilar fallas de eficiencia en la aplicación con glifosato sin confundirlas con fallas de aplicación,
6) evitar la diseminación con equipos agrícolas.
Recaudos para dar batalla a esta plaga
"Debemos recordar que el origen del problema de la resistencia de las malezas a los herbicidas, por lo común, suele ser el monocultivo, asociado al empleo de uno o unos pocos herbicidas con mecanismos de acción similar como herramienta casi exclusiva y de empleo rutinario para el control de malezas", dijo a LA NACION Juan Carlos Papa, técnico del INTA Oliveros.
"Por lo tanto, como primera medida deberíamos abandonar el monocultivo y volver a rotar cultivos juntamente con la rotación de herbicidas con distintos mecanismos de acción", agregó.
Según el técnico, para el caso del sorgo de Alepo resistente a glifosato, simultáneamente y como consecuencia de la rotación, se deberían diversificar los herbicidas, empleando aquellos que siendo selectivos para el cultivo incluyan al sorgo de Alepo, pero que tengan un modo de acción diferente al glifosato, por ejemplo:
1) Graminicidas selectivos posemergentes como haloxifor-r-metil, cletodim, quizalofop, propaquizafop, etc.
2) Herbicidas de la familia de las imidazolinonas, como por ejemplo imazetapir.
3) Herbicidas posemergentes con acción graminicida selectivos para maíz, como por ejemplo nicosulfurón, foramsulfurón+iodosulfurón, etc.
4) Graminicidas residuales como acetoclor, metolaclor, etc, los cuales actúan sobre las semillas en germinación, que son un importante medio de propagación del sorgo de Alepo.
El uso de estos herbicidas no excluye al glifosato, que, cuando no haya problemas de incompatibilidad, esté recomendado y sea oportuno, se pondrá en mezcla.






