
Desde 1992, el establecimiento Tatay produce leche sin la utilización de químicos; hoy el mayor desafío es abrir las puertas al mundo
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Pocos suponían allá por 1842, año en el que llegaron al país dos inmigrantes americanos de apellidos Person y Hale, que el tambo que éstos construirían en Carmen de Areco se convertiría -ciento cincuenta y siete años después- en uno de los establecimientos, con producción totalmente ecológica, más grandes del mundo.
Ocurre que hoy los consumidores exigen alimentos producidos de manera orgánica, sin químicos, en los que resulta vital el cuidado sobre toda la cadena de producción. A partir de esta exigencia, pilar sobre el cual se intenta edificar una mejor calidad de vida, se está generando una demanda elevada de productos elaborados íntegramente de forma ecológica. Dicha demanda hoy se hace fuerte fronteras afuera.
Acorde con esos pedidos, los responsables de Tatay decidieron, en 1992, comenzar un período de transición para llevar la explotación convencional a ecológica y, de esa forma, adecuar la producción a los tiempos que corren.
Un cambio saludable
En diálogo con La Nación los actuales administradores de Tatay, Eloy Abelenda y Miguel Magrane, contaron que dos años después de iniciada la transición las 6400 hectáreas, que hoy constituyen la explotación, fueron certificadas como totalmente orgánicas -luego de un exhaustivo análisis de las instalaciones, los campos y la hacienda- por la Organización Internacional Agropecuaria (OIA).
"Nosotros nos hicimos cargo de la administración de la empresa el 1º de enero de 1996, o sea que no fue idea nuestra entrar en la producción orgánica, sino que nuestro trabajo fue -y es- continuar con ella y diversificarla hacia los cereales orgánicos, la miel e incluso la venta de carne con condiciones ecológicas", señaló Abelenda.
La producción actual de los siete tambos de Tatay es de alrededor de 40.000 litros diarios que son vendidos a La Serenísima. Miguel Magrane informó que "durante el primer semestre de este año se facturó 1.516.000 pesos, un 25% más que lo facturado en igual período del año último".
En favor y en contra
Entre las restricciones que debe afrontar un tambo ecológico se encuentra la imposibilidad de dar más del 15% de materia seca que ingieren las vacas de alimentos que no sean certificados como orgánicos.
"También hay restricciones en lo que respecta a la fertilización de los campos, sólo en los últimos dos años y medio se comenzó a usar la roca fosfórica, fertilizante natural permitido que posibilita incorporar fósforo a las praderas."
Por su parte, Abelenda señaló que la gente desconoce, cuando se habla de producción orgánica, que se desarrolla en campos donde la hacienda está tranquila, en lugares no contaminados, en los que no se usan herbicidas ni insecticidas. "Las restricciones al uso de antibióticos son bastante severas; por lo tanto, si en un tambo convencional hay que tirar la leche durante tres días, si una vaca está bajo tratamiento, en un tambo orgánico por precaución se toma el doble de tiempo. Este tipo de producción tiende hacia la prevención más que a la curación."
En cuanto a los beneficios de producir leche orgánica, los actuales administradores del tambo destacaron que al principio existieron mayores beneficios porque La Serenísima pagaba un plus en el precio del 30 por ciento. "Hoy en día ese plus es del 15%, entonces, los productores con problemas en sus campos quedaron descompensados. No es el caso de Tatay que, gracias a no tener malezas perennes importantes y dado el volumen que produce, ese 15% adicional hace que la ecuación sea positiva."
Con respecto a la baja demanda del mercado local, Magrane la atribuye -en parte- a que la Argentina es un país que aún no ha sufrido el desgaste enorme de las fertilizaciones exageradísimas como sí lo sufren otras regiones del mundo. La mayor demanda proviene de Europa y de Estados Unidos.
"Por el volumen de producción, Tatay debe mirar al mundo, porque desde el mundo miran a nuestra empresa. En los últimos seis meses nos han visitado representates de empresas alimenticias de nivel internacional para desarrollar todo tipo de proyectos porque dicen que esta es la explotación ecológica más grande del mundo", sostuvo Magrane.
El rótulo de "establecimiento ecológico más importante del mundo" encuentra su explicación en que, normalmente en otros países, los campos orgánicos no son de más de 60 hectáreas y Tatay posee una superficie de 6400 hectáreas certificadas como orgánicas.
Otra cosa digna de ser mencionada es que el establecimiento logró, hace un año y medio, el certificado que lo declara oficialmente libre de tuberculosis y brucelosis.
Diversificar es la consigna
Si bien la producción de leche es la actividad principal también se desarrollan dentro de Tatay proyectos para diversificar la producción y desarrollar nuevas variantes.
Al respecto, Magrane expresó: "Hemos comenzado a desarrollar un proyecto de miel ecológica, ya que las dimensiones del campo permiten asegurar que las abejas se alimenten dentro del predio, cosa que no sucedería si tuviéramos sólo 40 o 60 hectáreas, y tendrían que alimentarse en campos vecinos sin las debidas condiciones ecológicas".
Se está produciendo, además, soja de hilo blanco, para alimentación humana, y maíz. A futuro se planea cultivar girasol, colza y lino.
"A su vez también estamos intentado colocar la carne ecológica, porque de las 5800 cabezas del establecimiento se destina al tambo sólo el 50%. Tenemos un importante plantel de vacas de cría."
A partir de la disposición que obliga a los invernadores de carne ecológica a engordar sólo terneros ecológicos, Tatay se posiciona como uno de los pocos establecimientos que pueden ofrecer esos terneros, hecho que constituye una excelente posibilidad de negocios.
Una cuestión filosófica
"Cuando nosotros decimos que un campo es ecológico, decimos que filosóficamente también debe serlo, entonces el buen trato al personal es fundamental para que se encuentre a gusto con el trabajo que realiza."
Para llegar a este grado de concientización, expresado por Magrane, han desarrollado un plan de relaciones públicas internas que consta de cursos de capacitación para los empleados y fiestas anuales en las que se entregan premios al personal. "Todo esto hace que la gente esté muy contenta con su trabajo y que, en consecuencia, lo realice bien. En estos momentos trabajan en Tatay 49 personas y 7 familias de tamberos."
Planes futuros
Según subrayaron los actuales administradores, para febrero del próximo año se espera abrir el octavo tambo que elevará el volumen de producción. "La idea de Tatay es seguir creciendo. Tenemos un proyecto elaborado a 5 años, que asegura el crecimiento de la firma, a partir de mejorar los campos naturales hacia pasturas y con eso poder tener más vacas de ordeño y mejorar la recría. Además, si logramos tener un segundo piso en el campo, podremos pensar en invernar a los machos Holando, hecho que, teniendo en cuenta los precios alcanzados por la carne, sería importantísimo."
Consultados sobre el origen del éxito de Tatay remarcaron que la clave fue haber tenido durante tanto tiempo un campo bien manejado. "Hoy el mayor éxito será abrir las puertas al mundo, ya que la Argentina aún no las abre. Si tenemos la habilidad necesaria para ofrecer al mundo lo que el mundo pide, obtendremos un éxito mucho mayor."
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