
La incansable vida en las aguas de Rubén Trentino, buzo, guardavidas e instructor de Santo Tomé, Santa Fe, que continúa enseñando y es un ejemplo de vitalidad
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SANTO TOME.- Ser guardavidas es un oficio tan importante como el de un médico, un bombero o un policía. Un trabajo en el que se salvan vidas.
Rubén Trentino, nacido en Santa Fe el 12 de abril de 1928, de padre friuliano y madre corondina, es instructor de natación para adultos en la playa de Santo Tomé, Balneario Brigadier López. Allí llega todos los días del verano, luego de pedalear con su bicicleta de carreras desde Santa Fe, donde reside.
Actualmente, Rubén Trentino tiene 77 años y aún así fue posible verlo en la última temporada de verano enseñando natación a adultos y niños, en una zona donde saber nadar es de vital importancia debido a los innumerables ríos y riachos que tiene la provincia.
Así, este "Johnny Weissmuller" (actor de Hollywood famoso por su rol de Tarzán y ser campeón olímpico de natación en los años 30) vernáculo, en una edad que muchos calificarían como más propia de un anciano que de un activo nadador, tiene la tarea de enseñar a nadar a todos los que así lo deseen.
Trentino tiene estudios primarios y fue a la Escuela Industrial Superior, y allí obtuvo el título de dibujante. A los 14 años comenzó a trabajar de albañil y luego ingresó al Correo Argentino, hasta su jubilación.
Paralelamente, Rubén comenzó a trabajar como guardavida en la Playa de Guadalupe, en la laguna Setúbal, en Santa Fe.
Este trabajo nació de un hecho fortuito, ya que un compañero que era guadavida, tuvo que acompañar a un raidista que hacía el recorrido de Corrientes a Paraná, por lo que Trentino debió reemplazarlo una semana, y se quedó 16 años.
Trentino trabajaba hasta el mediodía en el correo y por la tarde de guardavida. Y ¿cómo aprendió a nadar?, quiere saber LA NACION.
"Vivíamos en el Barrio Las Flores, al norte de Santa Fe y como mi padre tenía un horno de ladrillos, había muchas lagunas que se forman donde se extrae la tierra para hacer los ladrillos. Allí, primero agarrado de una tabla, empecé a nadar", rememoró.
Trentino se retiró en 1999 como Supervisor de los Guardavidas de la Playa de Santo Tomé, donde se ganó el respeto y el elogio de todo el pueblo.
Una vez retirado, se hizo cargo de la Escuela de Natación para Adultos, que lleva su nombre en homenaje ya en vida por todo lo que hizo por Santo Tomé y su playa. Ahora, Rubén Trentino es Instructor de Natación para Adultos.
Este año tuvo 77 alumnos adultos y las clases se dictaron de lunes a viernes, en la playa del río Salado, donde los alumnos aprenden a nadar.
Además, Rubén, a quienes muchos califican como el "Johnny Weissmuller de Santo Tomé", durante 25 años dictó clases de socorrismo acuático y primeros auxilios, en la filial Santa Fe de la Cruz Roja Argentina, en la Escuela de Guardavidas.
"Las prácticas acuáticas las hacían en las piletas de Gimnasia y Esgrima o en el Ateneo Inmaculada de la ciudad de Santa Fe, por ser climatizadas", comentó Trentino, que conserva un estado físico envidiable.
Su tarea de guardavidas -mientras trabajó en el Correo Argentino- era por la tarde alrededor de 6 a 8 horas. Después, cuando estuvo jubilado y podía disponer de su tiempo mejor, pasaba 12 horas en la playa.
En su vida profesional, Trentino recuerda haber tenido algunas emergencias y algunos salvatajes que hacer pero, "afortunadamente puedo decir que nunca por lo menos cuando estuve a cargo, tuvimos un siniestro dentro de las áreas en que debíamos proteger", contó a LA NACION.
Para el avezado nadador, el mejor secreto para un guardavidas es "estar siempre atento y al salto".
Infatigable, en 1970 también realizó un curso de buceo con oficiales del regimiento de Ingenieros Anfibios de Santo Tomé, realizando viajes anuales a Puerto Madryn a bucear y perfeccionarse, y demostrando así una vez más que sus horizontes eran ilimitados.
Escuela secundaria
Un tiempo después, en Santa Fe se creó el Liceo Argentino de Navegación Fluvial Nuestra Señora de Guadalupe, una escuela secundaria que tiene inclinaciones hacia todo lo referido a la navegación fluvial.
Entonces, a Trentino lo buscaron para que organice el dictado de materias referidas a este perfil de la escuela y a todo lo relacionado con el agua.
Así, por consejo de él. se implementó que en la escuela se enseñara buceo, natación, navegación a vela y remo.
Por ello es que, todos los años, los alumnos viajan a Puerto Madryn a mejorar las nociones de buceo que aprenden en la escuela, y luego del paso por Madryn, quienes aprueban, vuelven con la 1er. Estrella Deportiva, un trofeo que se les otorga a quienes han cumplido ciertos pasos dentro del buceo.
Desde que comenzó con la escuela de buceo para adultos, cada año hay 25 o 30 adultos anotados, pero en 2005 este número se duplicó.
Podríamos estar horas enteras charlando con Rubén Trentino, apreciado por los concurrentes a la playa y todos los vecinos, con sus innumerables anécdotas, vivencias y consejos de vida.
Y si nos llegamos a la playa de Santo Tomé, en cualquier mañana de verano, podremos verlo trabajando como siempre por toda esa gente que quiere aprender a nadar, pero que antes que acudir en busca del instructor Trentino, quieren hacerlo con el amigo Rubén.
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