
Fue el primero en obtener la variedad candeal a partir de una semilla traída de Italia y conocida como sarabola
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TRES ARROYOS.- Corría el año 1921. La escena en el puerto de Buenos Aires, tan bien representada en los cuadros de Benito Quinquela Martín, parecía ser la misma de siempre. Pero entre la pila infinita de bolsas, cargadas de cereales y frutos del interior, se escondía una nueva variedad de trigo que llevaba el apellido de una familia de italianos radicada en los campos bonaerenses de Tres Arroyos.
Hermanos e hijos de Emilio Vassolo, siguieron el ejemplo de este hombre visionario que con un puñado de semillas logró multiplicar por primera vez el trigo candeal en el país, haciendo de su apellido un sello de calidad.
En 1921, sonaron las sirenas del barco anunciando su partida hacia Italia, llevaba trigo Vassolo en su interior. Emilio había fallecido, pero en esos granos había algo de él.
Con apenas 16 años, Emilio Vassolo dejó su pueblo natal de Piettrabondante y partió hacia la Argentina donde lo esperaba su padre, Rafael, que luego de probar suerte durante cuatro años se había radicado en Azul, trabajando como peón rural y cuidando su pequeño rebaño de ovejas.
El mayor de sus hijos se habituó rápidamente a la vida en la llanura pampeana y el esfuerzo conjunto abrió una huella de esperanza. En 1880, seguros de su porvenir, Rafael volvió a Italia a buscar al resto de la familia.
Los Vassolo arrendaron campo en Benito Juárez y se instalaron allí. Cuando don Rafael se retiró, sus hijos, Emilio, Bautista y Valerio, comenzaron a trabajar bajo la denominación de Emilio Vassolo y Hnos. La posibilidad de alquilar 32 mil hectáreas en la zona de Cristiano Muerto los llevó a Tres Arroyos. En 1908, apostando a la agricultura y a alcanzar el sueño de las tierras propias, los hermanos sacaron a remate todos sus animales.
La sequía les jugó una buena partida al caer el precio de los campos y terminaron ganando más de lo imaginado: 4500 hectáreas propias, repartidas entre El Médano, en Orense, y Tres Lagunas, a 12 kilómetros de Tres Arroyos. En el primer establecimiento se instaló Emilio y en el segundo, Bautista y Valerio.
El camino del progreso se fue afianzando en las fértiles tierras de Tres Arroyos y la perseverancia de los Vassolo, sin saberlo, aportó a la ciudad los cimientos que la llevarían a ser la capital provincial del trigo.
En 1914, Emilio recibió de manos de un vecino, de apellido Chiachio, alrededor de un kilo de trigo de excelente calidad, traído de Italia y conocido como sarabola. Lo sembró en las tierras de El Médano con dedicación y esmero, en medio de un lote de cebada y cercado por plantas de lechuga y arvejas, alimento preferido de los pájaros, dejando entre surco y surco un espacio de 30 centímetros, desde donde velaba por los brotes y sacaba a mano las malezas invasoras. Aquel puñado de semillas se convirtió en una bolsa y media de trigo, 90 kilos.
Calidad garantizada
El triunfo alentó el proyecto y toda la familia -incluida su mujer, Liberatta Martella y sus quince hijos, además de sus hermanos- se volcó a trabajar para producir a gran escala esta variedad desconocida en el país, pero famosa por su excelente calidad fideera.
Comenzaron a seleccionar los granos uno por uno, tarea que pasó a ser el pasatiempo de las largas noches de invierno, cuando se reunían alrededor de la extensa mesa de madera, en la cocina, y depositaban sobre platos chacareros las semillas elegidas para la siembra siguiente.
El proceso duró varios años y el kilo de sarabola dio paso a una nueva variedad de candeal, mejorada y de mayor pureza, que comenzó a adquirir fama y a conocerse con el nombre de Vassolo. El trabajo incansable del mayor de los hermanos Vassolo, junto a Bautista y Valerio, fue fecundo. Las fábricas fideeras se disputaban el trigo Vassolo por la excelente calidad de su sémola, dispuestos a pagar un precio diferencial.
En 1921 partió el primer cargamento hacia Italia y llegó también a Grecia. El rey Víctor Manuel III, condecoró a sus compatriotas en 1935 con la Estrella al Mérito, por su destacada labor en la agricultura de las pampas argentinas. Con la extensión del candeal en el país, algunas casas exportadoras llegaron a utilizar el término Vassolo como sinónimo de Grado Uno.
Por estos días, los descendientes de aquellos italianos aguerridos llevan 125 años en los campos de Tres Arroyos y se resisten a romper la tradición familiar. Pese a los costos de producción, el cierre a la exportación del trigo candeal y los convenios que deben firmar para colocar las semillas en el mercado, no bajan los brazos. Y la calidad, sigue siendo Vassolo.
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