Empresas del agro: un juego de ajedrez para la innovación

Diego Pons
Diego Pons MEDIO:
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7 de mayo de 2018  • 10:23

Wijk aan Zee es una pequeña ciudad de Holanda, de no más de 2500 habitantes, que tiene como atractivos sus costas sobre el Mar del Norte. También pueden verse entre sus dunas todavía algunos bunkers del Muro Atlántico, construido por las fuerzas de ocupación alemanas entre 1940 y 1944 contra los ataques aliados, y donde todos los años, generalmente en enero, se realiza el Torneo Tata Steel, donde se reunen los mejores 14 grandes maestros de ajedrez.

La edición de 1999 de ese torneo quedaría registrada para siempre. Transcurría la cuarta ronda donde el ruso Garri Kaspárov, en ese momento campeón del mundo, enfrentaba a otro gran maestro, el bulgaro, Veselin Topalov.

Kaspárov se encontraba en una posición desfavorable y en una combinación de brillantez, capacidad de cálculo y habilidad de atacante, en el movimiento 24 inicia un ataque letal que lograría en los siguientes 18 movimientos. Esta jugada fue titulada la "Inmortal Kaspárov" y la partida considerada como una de las mejores de todos los tiempos.

Lo notable es que Kaspárov decidió en el movimiento 24 lo que lograría con sus 18 siguientes movimientos. Impresionante, pero no fue suerte, los ajedrecistas desarrollan esa capacidad que les permite pensar en la jugada actual y al mismo tiempo en las posibles respuestas del rival y analizar sus respuestas a esas posibles respuestas.

Esto es lo que Mihnea Moldoveanu y Roger Martin, de la Universidad de Toronto, definen como mentes dialécticas. La característica central de las mentes dialécticas es buscar amplitud cuando se enfrenta a pensamientos profundos y profundidad cuando se enfrenta a pensamientos amplios.

Los modelos de negocio agropecuarios tradicionales y la especialización de las personas que lideran las empresas y los equipos hacen que, muchas veces, la prioridad pase por la profundidad, el foco, la convergencia, en muchos casos una gestión de detalles. Este comportamiento esta totalmente justificado por la búsqueda de eficiencia y de competitividad en costos.

Pero, ¿es posible incorporar más amplitud en nuestros análisis y así desarrollar una mente dialéctica?

Sí, totalmente, pero para esto debemos evitar respuestas que simplifiquen la realidad, desafiarnos a no explicar mucho con poco y así lograr con total naturalidad pensar al mismo tiempo en la complejidad del problema y en sus numerosas posibles soluciones. Además, como toda nueva habilidad, requiere de mucho entrenamiento.

Alternativas

Sin embargo, hay alternativas más eficientes, pensando en términos de diversidad y uso del tiempo, que nos permiten apoderarnos de la "amplitud" ajena. Una de estas alternativas es la inteligencia conectiva, que es la inteligencia que desarrollan las personas al conectarse con redes de conocimiento y así mejorar las decisiones gracias a los aportes de los que forman estas redes.

Ahora bien, la particularidad es que las personas no piensan juntas para lograr conclusiones comunes, sino que cada persona piensa por sí misma y el aporte de valor de la colaboración se da en la conexión y la combinación de ideas. Cada persona conserva su propia identidad e ideas, pero los demas contribuyen aportando nuevas formas.

En base a esto la propuesta es pasar de mentes dialécticas a redes dialécticas, donde los integrantes de esas redes hacen aportes amplios y profundos al mismo tiempo

En la práctica, para realizar esto, tenemos que considerar dos puntos: el primero es detectar aquellos temas en los que queremos mejorar, a los que llamamos temas de interés y el otro punto es la gestión intencional de las redes sociales.

Quiero aclarar que el concepto de red social en este caso se refiere a red de contactos, más allá de cualquiera fuera la herramienta usada (LinkedIn, Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, etcétera).

Entonces, en primer lugar, los temas de interés se vuelcan en un mapa de interés donde describimos cual es el estado actual y el estado ideal de cada uno de estos temas. Por ejemplo, si la necesidad pasa por mejorar la gestión de equipos, tenemos que tener un buen diagnóstico de la situación pero también pensar que nos gustaría que ocurra.

Mientras que el segundo punto referido a la gestión intencional de las redes sociales, consiste en encontrar aquellos especialistas o referentes en los temas que ordenamos en el mapa de interés, podemos encontrar a los mejores para cada tema y avanzar hasta contactarlos e incorporarlos a nuestra red.

Esto en nuestros tiempos es sencillo, los últimos cálculos afirman que estamos entre 3 y 4 personas de distancia de cualquier persona que no conozcamos.

Este camino hacia el especialista empieza generalmente en una persona cercana, pero rápidamente se convierte en el principio de la bola de nieve, donde pasamos a contactarnos con recomendados de otros recomendados y en cada uno de estos contactos nos vamos apoderando de sus redes sociales. El crecimiento de la red si, lo sabemos aprovechar, es exponencial, en cantidad y en valor.

Volviendo al caso de mejorar la gestión de equipos, en ese camino hacia el especialista o referente en el tema nos vamos vinculando con un montón de personas con distintos enfoques en la gestión de equipos y son ellos los que van a ir generando amplitud y distintas formas de construir la solución que estamos buscando.

La palabra clave es intencionalidad. La intencionalidad, al igual que los ajedrecistas y la dialéctica, también se entrena hasta convertirla en una actitud para enfrentarnos a los desafíos. Es tener intención de mejorar lo que nos interesa mejorar, con la intención de generar mayor cantidad de alternativas posibles, con la intención de engordar de valor nuestras redes sociales para ser intencionales y hacer que las cosas sucedan.

El autor es consultor en Innovación Organizacional, doctorando en Dirección de Innovación Sistémica (ITBA)

Por: Diego Pons

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