
CampoLimpio recuperó más de 28 millones de kilos de envases vacíos desde 2019; la industria invirtió más de US$100 millones en una red que llega a 22 provincias; parte del plástico vuelve a convertirse en bidones o, como se mencionó, se usa para fabricar caños para fibra óptica
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Un bidón vacío de agroquímicos puede volver a convertirse en un bidón o aportar plástico para fabricar un caño por el que pasa la fibra óptica. El destino se define, en parte, antes de que el envase salga del campo. Si se lava correctamente y se devuelve al sistema formal, el material puede reciclarse en aplicaciones autorizadas. Si llega sin el lavado requerido, debe ir a disposición final. Para facilitar esa devolución y evitar que los envases queden abandonados en el campo o ingresen en circuitos informales, CampoLimpio amplió su red a 102 centros construidos en 22 provincias.
La red comenzó a operar en 2019 con siete centros. Desde entonces, según informó la asociación, la industria fitosanitaria invirtió más de US$100 millones en el despliegue de la infraestructura y el sistema recuperó más de 28 millones de kilos de envases vacíos para darles un destino seguro. De los 102 centros construidos, 99 están operativos y otros tres avanzan en los trámites de habilitación para empezar a funcionar.
Los Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) son una de las principales puertas de entrada al sistema. Allí se reciben y clasifican los envases antes de derivarlos a los circuitos autorizados. El material apto para reciclaje se traslada a establecimientos habilitados. Hasta septiembre de 2026, CampoLimpio recuperó casi cinco millones de kilos de envases, un 11% más que en el mismo período de 2025. El 83% de los envases recibidos ingresó a través de los CAT.
“Esta red de 100 CAT es el resultado de un despliegue paulatino, sostenido por la inversión y el compromiso de la industria a través de CampoLimpio. La cantidad y ubicación de los centros se planifican junto con las autoridades competentes, buscando que el sistema siga creciendo de manera eficiente, sostenible y acorde con las necesidades de cada territorio”, explicó Juan Manuel Medina, gerente de Institucionales y Comunicación de CampoLimpio.

Buenos Aires concentra 31 centros, seguida por la región Centro, con 24. El NOA tiene 15 y el Litoral, 14. En el NEA hay 10, en Cuyo seis y en la Patagonia dos.
Uno de los centros está en Carmen de Areco y lo opera Eco Pioneras, una cooperativa de trabajo fundada por mujeres en 2020. La organización se dedica a recuperar y gestionar materiales reciclables. A esa tarea suma la generación de oportunidades laborales, proyectos de economía circular y actividades de educación ambiental.
El lavado correcto es un requisito para que el plástico pueda reciclarse de manera segura. Según la organización, cerca de un millón de kilos de envases sin lavar, el equivalente al 20% de lo recuperado en 2026, tuvo como destino la disposición final porque ese material no podía reciclarse.

El plástico que cumple con las condiciones exigidas puede destinarse a más de 20 aplicaciones autorizadas. Del material que ingresó a los recicladores este año, el 35% se transformó en nuevos bidones y el 44% se destinó a caños tritubo para fibra óptica. La fabricación de un bidón con plástico recuperado de otro muestra cómo un material que ya cumplió su función puede volver al circuito productivo.
CampoLimpio tiene a su cargo el diseño y la implementación del sistema de gestión ambiental para recuperar los envases vacíos de los productos fitosanitarios que se usan en el campo argentino. Para extenderlo a todo el país y unificar el proceso de recuperación, la asociación articula con autoridades municipales, provinciales y nacionales, distribuidores, productores y organizaciones del sector.

Una vez recibidos, los envases se derivan a operadores habilitados por las provincias. “Los productores deben devolverlos con triple lavado. A partir de ahí, la gestión está a cargo de CampoLimpio, para darles un correcto tratamiento y un destino final conforme a la ley. El propio plástico del envase termina de nuevo en la elaboración de un nuevo envase. Nosotros controlamos siempre esa trazabilidad del plástico para que no termine en un uso prohibido por la legislación”, indicó.

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