Por Darío Palavecino Corresponsal en Mar del Plata
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CORONEL VIDAL.- Zainos, alazanes y moros vienen al trote. Suena a baguala el repiqueteo de sus cascos sobre el asfalto de la calle Avellaneda. Las lucidas tropillas brillan bajo el sol que ilumina el desfile principal de esta XXVIII Fiesta Nacional del Potrillo que, en esta edición, tuvo como eje la revalorización del animal que es socio ideal del hombre de campo.
Aquí se vivió una semana a puro espectáculo. En los campos de la zona, donde se mezclaban el sabroso aroma de los dorados costillares y las polvaredas que levantaban los bravíos caballos salvajes en el campo de doma. Y en el pueblo, como gustan llamar los lugareños a este pintoresco espacio urbano de tránsito tranquilo y prolijos espacios verdes que durante estos días se llenó de visitantes. "Logramos una celebración fantástica y vistosa que le ha gustado a todos", dice Flavia Laguné, la titular de la Asociación Civil Fiesta Nacional del Potrillo, entidad organizadora.
La programación comenzó el sábado 18 y culminó el pasado domingo, bajo una lluvia torrencial, pero con miles de asistentes que utilizaron sillas plásticas a modo de paraguas y así vieron el último bis del recital de Cacho Castaña.
La Fiesta Nacional del Potrillo nació en 1978 de la mano de varios y reconocidos paisanos locales que, luego de participar de varios encuentros gauchescos en la zona, creyeron que Coronel Vidal se merecía ser centro de uno de ellos pero con identidad propia. El "Vasco" Julián Hormaechea lanzó la propuesta. Y con sus amigos, que vivían más horas sobre los recados que parados sobre sus botas, no dudaron. "El caballo tiene que ser el motivo de reunión", dijeron.
Entonces, Moisés Morán, otro de los reconocidos gauchos de la región, lanzó la idea que le puso nombre definitivo a este festival campestre, que este año tuvo una gran concurrencia de visitantes y delegaciones llegadas desde distintos puntos del país.
La música se impuso como atractivo. Durante la semana de fiesta hubo encuentros de coros y concursos de danzas folklóricas. Una de las estrellas fue el local Matías Pedrosa, campeón provincial de malambo. También se pudo disfrutar de exposiciones de arte en las que se exhibieron trabajos con equinos como protagonistas.
Una de las novedades de esta edición fue la aparición del pato, el deporte por equipos más relacionado con el campo. Entre los equipos que participaron de un torneo cuadrangular figuraban siete de los integrantes del seleccionado nacional que este año participará del campeonato mundial de la especialidad.
Doma multitudinaria
Pero más allá del éxito de público que tuvieron estos partidos, nada se puede comparar con la multitud que colmó el campo de doma. Se calcula que la cantidad de gente superó en un 30% la concurrencia del año pasado. Allí vieron primero las pialadas de yeguas y las pasadas de petisos. Y el plato fuerte llegó con la actuación de los mejores jinetes de la zona.
Luego llegó el desfile con presencia de centros tradicionalistas de la zona. Hubo emprendados verdaderamente sorprendentes que se ganaron los mayores aplausos del público que vivió el espectáculo sobre las veredas de la calle Avellaneda.
Pero había más fiesta y sorpresas por disfrutar. Y hubo que esperar hasta la noche para ver quién sería la sucesora de Jessica Picard en el trono de Reina Nacional del Potrillo. Por la tormenta que llegó sobre el cierre de la presentación de Cacho Castaña, las chicas se mudaron al palacio municipal y allí fue donde sumó más votos la local Ayelén López, que en este reinado estará acompañada por las princesas Diandra Yestra, de Pirán, y Cecilia Moleiro, de Santa Clara. Eso sí: para ser coronadas tendrán que esperar. La ceremonia sólon se realizará a fines de este mes, durante una cena que se realizará en el predio de la Sociedad Rural de Coronel Vidal.




