
Enfrentan las regulaciones ambientales y el cambio de dieta en los animales con la incorporación de los residuos del maíz de la extracción del etanol
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AMARILLO, Texas.- Sí, a estas planicies tan solitarias como polvorientas, que evocan los escenarios preferidos de las películas sobre el Lejano Oeste, también llegó la ola de cambios que está dejando al planeta patas para arriba. De esta gran región en el norte de Texas, conocida como el Panhandle (el mango de la sartén), salen nada menos que el 40 por ciento de los novillos gordos de los Estados Unidos.
Aquí se concentra la mayor capacidad de corrales para engorde de los Estados Unidos, el principal productor de carne del mundo y, como nunca antes, se encuentra amenazado por las restricciones que impone el medio ambiente y por el cambio en la alimentación de los animales debido a la utilización del grano de maíz como etanol. Parecía que nada podía cambiar la rutina de estos vaqueros, inconfundibles por sus sombreros blancos, cinturones y botas tejanas, en sus corrales de engorde (feedlots).
Durante años repitieron hasta el cansancio, y le sacaron toda la punta posible en las ganancias de peso y conversión de carne, mientras que trabajaban con cierta despreocupación en las cuestiones ambientales por encontrarse justamente en el medio de este desierto.
Tiempo atrás los feedlots se fueron de la zona productora de maíz, el famoso Corn Belt americano, para concentrarse en el Panhandle texano por las excelentes condiciones de bienestar animal que les brindaba.Al ser tan seco, llueven 400 milímetros y la humedad relativa es muy baja, tienen la mejor garantía de obtener excelentes índices de conversión de grano a carne, con menores problemas en el manejo de los efluentes, la ausencia de moscas y la seguridad que sus miles de novillos jamás chapotearán por el barro de los corrales. La única desventaja para el confort animal son las altas temperaturas de verano.
El otro gran aliciente como para que los feedlots se hayan concentrado en esta región, el 75% se encuentra a 200 millas alrededor de la ciudad de Amarillo, es la menor cantidad de trabas y regulaciones medioambientales que rigen en el estado de Texas en comparación con otros estados como el de California. Pero es tan evidente que se viene un cambio de época como fue indisimulable el olor que llegaba a las narices de los habitantes de Amarillo, con una población de 200.000 habitantes, proveniente del corral de engorde Randall Feedyard, ubicado a 10 kilómetros de distancia. Esta "ventaja" que contaba la gran planicie esta ahora en discusión.
Ben Weinheimer, vicepresidente de la Texas Cattle Feeders Association, entidad que agrupa a 200 feedlots, está preocupado por las posibles medidas regulatorias que puede imponer el gobierno demócrata. ¿Cuál es la mayor amenaza que enfrentan los feedlots en estos momentos?, se le preguntó a Weinheimer. La respuesta no se hizo esperar: "Cualquier cosa que piense Obama, significa una amenaza para nosotros". Evidentemente las relaciones con el gobierno federal no están pasando por su mejor momento. De todas formas, esta entidad no deja de trabajar en distintos áreas para demostrar que los feedlots producen muchísima menos contaminación que los sistemas a pasto por la menor producción de metano, entre otras cuestiones. Si se lo compara contra una dieta pastoril, al reducir los días de alimentación, se requeriría 2,5 veces menos energía, se emitiría 2,8 veces menos metano y se utilizaría 12,6 veces menos tierra.
Como se mencionaba antes, el otro gran cambio que enfrentan los feedlots tejanos es el cambio en la dieta de los animales basada en el grano de maíz. No podía ser de otro modo desde el momento que un tercio de la cosecha norteamericana de maíz tiene al etanol como primer destino. Esto desencadena una enorme oferta del subproducto que resulta de este proceso, el residuo de la destilería (Distillers Grain with Solubles o DGS) al que le tienen que encontrar una demanda acorde en la alimentación tanto de los novillos como de las vacas lecheras. La Universidad de West Texas y su centro de investigación y extensión agropecuaria puso manos a la obra ante este cambio de escenario.
Con el objetivo de provocar el menor daño ambiental en los corrales de engorde, los trabajos de investigación miden el control de los efluentes, los olores, la recuperación de nutrientes, la generación de energía a partir del biogas y las emisiones de dióxido de carbono. Otro tanto están investigando en el campo de la nutrición animal para conocer cuál es la mejor combinación de los DGS con otros alimentos. ¿Un espejo donde mirar el futuro del engorde a corral en la Argentina?
Treinta productores y técnicos tomaron parte de una gira organizada por la empresa Raciones Argentinas, especializada en la nutrición animal, para conocer de cerca la actividad de los feedlots del norte de Texas. Muchos de los integrantes del grupo están lanzados a un fuerte crecimiento de sus operaciones de engorde a corral y aumentaron drásticamente la superficie de silo de maíz en los últimos años. Se encuentran trabajando ahora en el ajuste de las raciones, de los números económicos y de proyectar los escenarios futuros del negocio con los que se deberán enfrentar.
Evidentemente uno de los interrogantes que traía el grupo de productores y técnicos era como se utilizaba el subproducto del maíz de la destilería del etanol (DGS), de alto valor en proteína y grasas. Mientras el grano de maíz tiene 3% de grasa, el DGS llega al 11%, por lo que su participación en la dieta queda limitada. En los distintos feedlots que se visitaron pudieron observar que se están utilizando en forma generalizada. Por ahora, los DGS pueden llegar a participar como máximo en un 15% de la ración, pero en distintos trabajos de investigación se están ensayando con el propósito de llevarla al 20%. Al incorporar los DGS a las raciones se sustituyó parte del grano de maíz y la grasa animal. Los DGS tienen una brecha económica positiva con respecto al maíz ya que a pesar que tienen el 85% de la energía de un grano de maíz, su costo corresponde al 80% del precio del maíz, relacionado con la materia seca.También encontraron que con la incorporación de los DGS se incrementaba el porcentaje de proteína de la ración. En definitiva y en boca de unos cuantos gerentes a cargo de distintos feedlots tejanos, con la incorporación de los DGS se logró bajar el costo de la ración. El gran inconveniente que tiene el DGS es que al ser un subproducto húmedo no lo pueden almacenar, se pudre en pocos días, por lo necesitan de un suministro frecuente y confiable. Esta dificultad queda resuelta por el eficiente sistema de infraestructura y transporte que tienen los norteamericanos lo que les permite que cada 48 horas se distribuya el DGS en los corrales de engorde. Y aquí aparece quizás el gran protagonista de todo el sistema de producción de carne en los Estados Unidos: el tren. Sólo un tercio del grano de maíz que utilizan los feedlots del Panhandle son producidos en la región, los otros dos tercios vienen del Corn Belt, la región productora: un flete de tren de 2000 kilómetros. "Aquí dependemos más del tren que de cualquier otra cosa", fue la confesión que más se escucho a lo largo de la gira.
LA INVESTIGACION PALABRA SANTA PARA LOS GANADEROS
Brinda soluciones que van de la nutrición a la ecología
AMARILLO, Texas (De un enviado especial).- Para Tyrel Templar, manager de Dawn Cattle Feeders, enfrentar los desafíos acompañados es mucho mejor que hacerlo en soledad. "Nos facilita mucho trabajar codo a codo con las universidades en los temas de regulación, legislación medioambiental y también en lo relacionado con la nutrición animal".
El sonriente Tyrel Templar es uno más de los ganaderos que siguen aquí, a pies juntillas, el asesoramiento de la universidad de Texas. "Las investigaciones, que se financian tanto con aportes estatales como privados, tratan de resolver los pedidos puntuales de los productores y de distintas empresas que venden insumos nutricionales o farmacéuticos", comenta John Sweeten profesor y director del centro de investigación de la universidad de Texas. Pero ahora la West Texas University, junto a otras universidades y entidades, deben repartir su tiempo en una cruzada más grande: concientizar a la población y a los productores sobre lo que puede ser un desastre ecológico de grandes proporciones.
El acuífero Ogalla, que suministra el agua subterránea a esta gran planicie y satisface buena parte de las necesidades de agua de la población, registra en los últimos 50 años una reducción del 50%. Los cambios serán dramáticos teniendo en cuenta que es la región con más superficie de algodón bajo riego. Los técnicos están planteando esquemas con mayor participación de pasturas para mejorar el uso del agua y contrarrestar la erosión eólica. Buscan un sistema sin tanta dependencia del riego. Descartan que la producción de toda esta región sufrirá una fuerte baja.
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