
Llegó a la Argentina en 1962 y, fascinado por las letras y las tradiciones de nuestra tierra, decidió quedarse
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El fútbol, el tango, las sierras, el Perito Moreno, la carne más rica del mundo. Es extensa la lista de atractivos de nuestros pagos. Y si hubiese que agregar una atracción a la altura de Gardel, Maradona o Borges, Justín nombraría al gaucho.
Oriundo de Francia, Justo Piquemal Azemarou (Justín) llegó a nuestro país a los 28 años, en 1962. Venía becado por la Universidad de Toulouse. El plan: viajar a América para estudiar las tribus de indios del Perú. Pero aquí, en Buenos Aires, nació en él un gran interés por estudiar al gaucho. Hoy es un librero anticuario experto en el tema.
"En Europa se hablaba mucho del gaucho, de su situación, y la idea general era que había desaparecido; eso me sonaba bastante raro. Anduve por un montón de bibliotecas europeas estudiando los libros esenciales: El Martín Fierro, Civilización y Barbarie, Don Segundo Sombra, los tres pilares de la literatura argentina, y ejercieron en mí una especie de fascinación", recuerda.
Además de librero anticuario, es historiador y escritor. Amante comprometido de nuestra cultura, escribió, entre otras cosas, los libros Vida a la Argentina I (un pueblo manejado por la locura de la idea estrafalaria que tiene de sí mismo. Diagnóstico y propuesta de una convivencia creadora) y Vida a la Argentina II (Apuntes sobre nobles, tontos, cobardes y saboteadores). Ambos trabajos tratan sobre el gaucho.
Su actividad como librero nació en forma algo casual. "Empecé a buscar libros para mi formación, para mi estudio. Llegó un momento en que tuve el ropero lleno, hasta el tope, y la mudanza se me hizo un problema. Entonces empecé a vender libros en el parque Lezica, hoy llamado Rivadavia. Opina que las piezas fundamentales son el Martín Fierro , los Santos Vega, Facun do y Don Segundo Sombra . Y a los interesados en el tema también les ofrece un libro de su autoría: Car ne y hueso de Don Segundo Sombra y Ricardo Güiraldes.
También nos ilustra sobre aquellas piezas difíciles de conseguir, ya sea por su escasez o por su precio. "Las primeras ediciones son unas joyas excepcionales. Facundo (1845, Chile), el Martín Fierro (1872). Pueden valer diez mil dólares o más, sólo las tienen los grandes coleccionistas y a veces me hacen el favor de mostrármelas. Don Segundo Sombra (1926) es una pieza rara que en buen estado vale alrededor de cuatro mil pesos."
Célebre entre los libreros de todo el país, Justín recibe en su librería a muchos turistas que son enviados por sus colegas. "Hay muchos profesores que llegan del extranjero a preparar estudios sobre Lugones, buscan material, piezas raras. Hace días estuvo una alemana que preparaba una tesis sobre Don Segundo Sombra. Les ayudo con gusto en todo lo que puedo", comenta este francés que cada tanto se hace una escapada a San Antonio de Areco para visitar amigos, pasar unos días campestres y tenderse en el pasto.
Decidido a hallar a ese personaje que aprendió a amar en los libros, Justín, durante meses, recorrió a caballo innumerables estancias y ranchos de nuestro país. Y finalmente encontró a esa especie de héroe que muchos daban y siguen dando por extinguido. "Son amables, aferrados a su terruño, y para nada pendencieros como se ha hecho creer", explica.
Pero mejor no hacerlos enojar. Por no conocer sus códigos, este francés vivió un momento bastante áspero en una pulpería de la provincia de Corrientes. "En una mesita había un muchacho tomando una cerveza y me invitó. Le dije que no, porque la bebida estaría caliente. Entonces se llevó la mano hacia atrás para tomar el facón. Le pedí mil disculpas, y al final terminamos amigos. Hacía mucho calor, no había heladera, y me tuve que tomar la cerveza igual."
Por su librería anticuaria, en la Galería Buenos Aires, día tras días pasan escritores, investigadores, periodistas e historiadores, de aquí y del extranjero. Buscan conocer (y a veces encontrar) a ese mundialmente célebre personaje de José Hernández. "Muchos llegan con la idea equivocada de que ha desaparecido, yo les explico que es un grupo étnico que ha seguido desarrollándose, y tiene descendientes detalla . Les aconsejo que vayan a verlo a alguna estancia en La Pampa, donde se trabaja con el ganado, sitios que no estén destinados al turismo".
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