La genética bovina, cerca de China

Una delegación que visitó ese país volvió con la sensación de que en lo que resta del año se arribará al mercado chino
Fernando Bertello
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30 de abril de 2004  

Después del viaje que recientemente realizaron por las provincias chinas de Shandong y Hebei funcionarios públicos y representantes del sector privado, la genética argentina se acercó un poco más a la posibilidad de comenzar a llegar a ese mercado con semen y embriones de razas bovinas.

Si bien todavía falta que se defina un protocolo sanitario que regule el comercio de estos productos hacia China, la misión organizada por la provincia de Buenos Aires, y que contó con la participación de su subsecretario de Ganadería y Desarrollo Agropecuario, Miguel Tezanos Pinto, de su viceministro de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Werner, de Ignacio Berengúa, coordinador general del Foro Argentino de Genética Bovina, y de Matías Fernández Madero, asesor de la Secretaría de Agricultura de la Nación y del Senasa, volvió de ese país con la sensación de que en lo que resta de 2004 se podría cumplir el objetivo de arribar a ese mercado con lo mejor de la genética local. La nación asiática se perfila como un importante demandante.

China posee un stock bovino de 139 millones de cabezas, pero su producción de carne apenas supera los 5,4 millones de toneladas. De la composición del rodeo, 106 millones corresponden a vacas "amarillas" tipo cebú, 24 millones son búfalos de agua y 4,4 millones son vacas cruzas lecheras. El grueso de la producción de carne se da en ocho provincias del centro del país, que integran lo que los chinos denominan como la región del Zhong Yuan Beef Belt. Otro dato: el consumo por habitante se ubica, según cifras de 2002, en 3 kilos por habitante, aunque se proyecta 3,6 kilos para 2008.

Necesidades

La visita a China no sólo sirvió para conocer el planteo y las necesidades ganaderas de ese país, que tiene un stock de 139 millones de cabezas, sino, también, para hacer los contactos suficientes con los funcionarios y los productores agropecuarios más influyentes, de modo que ellos mismos generen la demanda por el producto argentino.

En este sentido, y continuando con esa política de acercamiento, el 6 del mes próximo llegará a nuestro país un grupo de 9 empresarios de los sectores lácteos y ganaderos y 5 funcionarios chinos que recorrerán establecimientos ganaderos, centros de inseminación artificial bonaerenses, el Mercado de Liniers y hasta la planta de La Serenísima ubicada en General Rodríguez.

Además, para apuntalar el buen vínculo que la provincia de Buenos estableció hace un tiempo con Shandong y Hebei, desde el Foro Argentino de Genética Bovina se estaría estudiando la posibilidad de enviar una muestra genética de varias razas de leche y carne.

"Logramos acercarnos más y profundizar los vínculos que ya teníamos con esas provincias, que son muy importantes (Shandong tiene 10 millones de cabezas y Hebei, 2 millones)", comentó a LA NACION Miguel Tezanos Pinto, subsecretario de Ganadería y Desarrollo Agropecuario bonaerense.

Respuesta

Por su parte, Ignacio Berengúa, coordinador del Foro Argentino de Genética Bovina, que también participó del viaje a China, comentó que en 20-25 días se le responderá a ese país un cuestionario sobre diversos temas sanitarios, un paso más que importante que la Argentina dará para acordar la firma de un protocolo común.

"La firma del protocolo, que debería establecer 3 o 4 puntos, es indispensable. Las provincias que están interesadas en nuestra genética van a trabajar para que esto se lleve adelante", dijo Tezanos Pinto.

"De igual modo, la visita que próximamente vamos a recibir va a servir para que conozcan más lo que tenemos para ofrecerles", agregó el funcionario bonaerense.

Según explicó Berengúa, uno de los puntos fuertes sobre los cuales insistirá la Argentina para conquistar ese mercado es que aquí se trabaja con mucha información (pruebas de progenie) acerca de la performance de los reproductores.

Diferencia

Como allí todavía no comprenden claramente la diferencia entre los toros sin información y los que sí la tienen, esto podría resultar una ventaja muy importante, sobre todo considerando que China pretende no sólo tener más animales sino calidad.

Hasta antes de los casos del "mal de la vaca loca" en Canadá y los Estados Unidos, los chinos se abastecían con la genética de esas naciones. Ahora, en cambio, en su mayoría usan el semen que les llega desde Nueva Zelanda y Australia.

En China, donde el sector rural está conformado por una población de entre 600 y 700 millones de personas (sobre un total de 1300 millones de habitantes), la media de cabezas por familia de productores se ubica en los 5 animales.

Detrás de su ambicioso plan por mejorar la ganadería, esa nación busca transformar las razas doble propósito de trabajo y producción para tener animales bien especializados en carne y leche.

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