
El paquete tecnológico es importante, pero no lo es todo: también es necesario verificar que no haya pérdidas evitables
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En muchas empresas agrícolas, son habituales los controles de cosecha. Sin embargo, no suele aplicarse el mismo empeño en el momento de verificar la calidad de una siembra, a pesar de que una implantación mal realizada puede generar pérdidas sustancialmente superiores a las de una cosecha regular.
Años atrás, Roland Graham, asesor del CREA General Villegas, decidió pasar de la teoría a la práctica: comenzó a medir de manera sistemática la distancia entre semilla y semilla en cada surco de un potrero. La idea, además de mejorar el proceso de siembra, era generar un sistema de bonificaciones por calidad, tanto para personal de la propia empresa como para el contratista.
Los resultados de ese trabajo fueron sorprendentes: había diferencias enormes entre lo proyectado y lo efectivamente realizado (en muchos casos se encontraron, incluso, mayores diferencias entre los surcos de una misma sembradora que al comparar distintas máquinas).
"Cuando implementamos estas mediciones en el CREA, nos llamó mucho la atención el hecho de estimar pérdidas de entre 500 y 900 kilos por hectárea por siembras desuniformes de maíz; realmente había mucho en juego, porque una mala implantación no puede ser solucionada más tarde", indica Roland.
Si bien el exceso de velocidad es uno de los principales factores que hacen a la desuniformidad de una siembra, no es el único. También se han detectado trenes de siembra mal mantenidos, cadenas que funcionan de manera inadecuada o falta de presión en las cubiertas, entre muchos otros.
"Tenemos una guía que nos permite ordenar la revisión de la maquinaria antes del inicio de la siembra de maíz. Algunos contratistas nos dijeron, por ejemplo, que nunca nadie les había pedido chequear la presión de las cubiertas, un factor que puede desnivelar la sembradora y generar desigualdades en la profundidad de siembra o cambiar la densidad si se trata de una rueda de mando", explica Roland.
"Muchas veces, ir a una velocidad adecuada tiene mayor impacto que el hecho de contar con una sembradora de última generación. El dato más interesante que observamos es que suele no haber dos surcos similares en una misma máquina; incluso puede haber algunos muy bien hechos y otros muy desajustados", añade el asesor CREA.
Metodología
Cuando las siembras de maíz se realizan de manera uniforme, las plantas compiten entre ellas -por decirlo de alguna manera- en igualdad de condiciones; por lo tanto, cada una puede expresar su potencial genético a partir del paquete tecnológico empleado y de las condiciones ambientales del ciclo productivo. Entonces, en términos técnicos, podemos decir que la competencia "normal" se desarrolla cuando la distancia entre plantas equivale a la distancia media de la población.
Pero cuando las siembras desuniformes hacen que la distancia entre plantas sea inferior al 50 por ciento de la separación promedio establecida, aparecen entonces plantas dominantes y, su contraparte, plantas dominadas. La cuestión es que estas últimas compiten casi en igualdad de condiciones hasta las 6-8 hojas, pero luego comienzan a recibir menos luz. Entonces, siguen consumiendo recursos, pero producen un menor número de granos. Las plantas dominantes, en tanto, producen más, pero no compensan el menor rinde generado por las dominadas al tener un número de granos limitado por planta.
Para reducir las pérdidas evitables, en el CREA General Villegas desarrollaron un programa que permiten detectar cuáles son los surcos en los cuales se está realizando una siembra desuniforme; una vez identificados, pueden ser evaluados para corregir el problema (a veces, es la mayor parte de los surcos, pero en otras oportunidades son sólo unos pocos).
La metodología consiste en medir la distancia existente entre 18 a 21 plantas (17 a 20 espacios) en cada uno de los surcos de siembra. La distancia planta por planta se carga en un programa montado en Excel que permite calcular el desvío estándar y el coeficiente de variación del stand de plantas en cada uno de los surcos realizados por la sembradora.






