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La inseminación artificial proporciona un conjunto de ventajas para el mejoramiento de la producción equina.
Permite la utilización de animales de elevado valor genético, concediendo el uso de un excelente padrillo, sobre un elevado número de yeguas y a un bajo costo. De esta manera los criadores tienen la oportunidad de incorporar a sus manadas el semen de un valioso padrillo, sobresaliente por sus características (zootécnicas, deportivas, etcétera), beneficiándose con las virtudes genéticas de un semental o a veces de varios, contribuyendo de esta manera a mejorar la calidad de la población equina.
Previamente a la aplicación de esta tecnología, debemos efectuar un estricto control ginecológico de las yeguas por utilizar, o sea, realizaremos una selección de las hembras teniendo en cuenta el estado reproductivo, descartando aquéllas con patologías en su aparato genital que dificultarían el logro de la preñez.
Los exámenes que se efectúan en el padrillo cuyo semen va a ser destinado a la inseminación artificial, con referencia a su capacidad fecundante, hacen que el productor seleccionado, posea una demostrada eficiencia reproductiva, puesta de manifiesto a través de una serie de observaciones ( lívido, aparato genital, calidad del semen, etcétera), o sea estaremos utilizando el semen de animales cuya fertilidad ha sido comprobada con anterioridad a su empleo.
Mediante este procedimiento, se reduce la probabilidad de efectuar servicios a las hembras, durante largos períodos, con padrillos infecundos.
La seguridad sobre la validez del material inseminado, se obtiene mediante la realización de las pruebas de tipificación sanguínea, que efectúa el Laboratorio de Inmunogenética de la Sociedad Rural Argentina. Mediante esta técnica podemos corroborar fehacientemente, la veracidad de la ascendencia utilizada.
El empleo del semen congelado nos permite mantener el material fecundante por períodos prolongados, que superan, a veces, la vida del padrillo dador y en otras oportunidades se puede utilizar el semen, después que el padrillo ha sido vendido.
La posible transmisión de enfermedades venéreas, a través de la inseminación artificial, se ve dificultada, ya que el empleo de pequeños volúmenes de semen para lograr la preñez, reduce la cantidad de factores infecciosos que se introducen en el aparato genital de la yegua, y en el caso particular de las bacterias, éstas se encontrarían en menor número por el uso de antibióticos.
Además, el estado de salud del padrillo dador de semen, es controlado periódicamente, pues debe ser libre de enfermedades infecciosas (bacterias y virus) y parasitarias, para evitar la transmisión de enfermedades que puedan contagiarse a través del semen.
Otra de las ventajas de la inseminación artificial es la posibilidad de transportar el semen a largas distancias, utilizando de esta manera, el material fecundante proveniente de equinos de alto valor genético, en hembras distantes del macho.
Esto evita, a su vez, que la yegua (a veces, con cría) sea trasladada de su lugar de residencia habitual, eliminando de este modo los costos y por supuesto, los riesgos que acarrea el transporte de los animales.
La facilidad de conservación y de transporte del semen posibilitan la utilización de espermatozoides provenientes de un padrillo que resida en cualquier lugar del mundo, siempre y cuando cumpla con los requisitos exigidos por la autoridad sanitaria del país que efectúa la importación. Asimismo, la exportación de material seminal se ve favorecida por la inseminación artificial.
Es indudable que mediante esta tecnología obtendremos una mayor descendencia de aquellos reproductores elegidos por sus caracteres sobresalientes, e inclusive, tendrá el criador la posibilidad de utilizar en sus yeguas varios padrillos a la vez.
Inseminación y razas
La aplicación de este ventajoso método está contemplado por las diferentes instituciones que llevan los Registros Genealógicos de las distintas razas.
La Sociedad Rural Argentina autoriza la aplicación de la inseminación artificial (previa solicitud efectuada por los criadores) en las siguientes razas: Polo Argentino, Cuarto de Milla, American Trotter y Peruano Argentino de Paso.
La Asociación Argentina de Fomento Equino autoriza la inseminación artificial en las razas: Silla Argentina (en sus variedades: salto, adiestramiento, polo y pato) y Tiro Argentino. El Stud Book, en cambio, no autoriza la instrumentación de la inseminación artificial en las siguientes razas: Sangre Pura de Carrera, Arabe y Anglo Arabe.
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