
La cabaña San Maron obtuvo el Gran Campeón Macho Hereford y La Rubeta conquistó el Gran Campeón Hembra Angus; los jurados destacaron la calidad de los ejemplares y el gran presente que atraviesan ambas razas
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Con el regreso del sol, de a ratos, como telón de fondo, la pista central de Palermo volvió a convertirse en el escenario de una de las jornadas más esperadas de la Exposición Rural. Ante tribunas colmadas de criadores, cabañeros, productores y visitantes, Hereford consagró como Gran Campeón Macho al box 994, de la cabaña San Maron, mientras que Angus coronó como Gran Campeón Hembra al box 436, presentado por la cabaña La Rubeta, en una tarde que volvió a poner a la genética en el centro de la escena.
Desde temprano, el movimiento fue incesante. Mientras los animales ingresaban a la arena palermitana y los equipos ultimaban cada detalle antes de la definición, el público seguía atentamente cada decisión de los jurados, conscientes de que se trataba de una de las juras más importantes de la exposición.
Hereford eligió su Gran Campeón Macho
Tras varias horas de análisis y comparaciones entre los mejores reproductores de la raza, el jurado Carlos Curone anunció su veredicto y consagró como Gran Campeón Macho Hereford al box 994, de la cabaña San Maron, ubicada en Espartillar, provincia de Buenos Aires.

El Reservado Gran Campeón Macho fue para el box 965, de Sucesión de Ángel Jaca; mientras que el Tercer Mejor Macho de la raza fue para el box 954, de Las Tranqueras, de Horacio La Valle y Marta Vila Moret.
Luego de la definición, el jurado explicó los motivos que lo llevaron a elegir al Gran Campeón Macho Hereford. “Quedó una buena fila; el ejemplar que salió Gran Campeón es un toro muy útil, que reúne todas las condiciones que tiene que tener un Gran Campeón de Palermo, un futuro padre de la raza: largo, voluminoso, ancho, camina bien, buen color, buena pigmentación. Todas esas cosas son importantes para un toro padre cuando uno los mete en los rodeos. Es un toro prácticamente sin defectos”, afirmó Curone.

Al hacer un balance de la participación de la raza en la 138.ª Exposición Rural de Palermo, destacó el nivel general de los animales presentados. “Han sido dos días muy buenos, tanto ayer con la hembra como hoy con el macho. Siempre hay alguna categoría que cuesta un poquito más, pero realmente creo que la raza va por muy buen camino y tendrá que seguir trabajando. Tengo 50 años de Palermo y es la primera vez que juro en esta pista; disfruto más compitiendo”, señaló.
La consagración desató la emoción del equipo de la cabaña ganadora, que celebró el máximo reconocimiento obtenido. El asesor genético del establecimiento, Norman Catto, destacó las principales virtudes del reproductor: “El toro tiene todo lo que es bueno: calidad, mucha carne, hueso, buenos testículos y todas las buenas características de la raza Hereford; es muy completo”, describió.
Además, precisó algunos datos del animal y el destino que tendrá tras la exposición. “El ejemplar tiene dos años y medio, pesa 1.100 kilos y vuelve a la cabaña. Es una satisfacción enorme”, expresó con visible satisfacción.
Angus mostró toda su potencia genética
A pocos metros de donde Hereford definía a su Gran Campeón Macho, Angus protagonizaba otra de las juras más esperadas de la muestra. En la pista contigua, el jurado Néstor Chiaravalli evaluó una a una las mejores hembras de la raza y, antes de anunciar el veredicto, observó la fila finalista y sintetizó el momento con una frase que despertó el aplauso de los presentes: “Esta es la llave de la ganadería argentina”.
Luego de una exigente selección, el máximo galardón quedó para el box 436, presentado por la cabaña La Rubeta. El ejemplar sobresalió por su feminidad, equilibrio, profundidad y calidad racial, atributos que terminaron inclinando la decisión del jurado. El Reservado Gran Campeón Hembra fue para el box 236, de Alejandro Spinella, mientras que la Tercera Mejor Hembra correspondió al box 465, de la cabaña Arandú.

Al explicar los fundamentos de su elección, Chiaravalli destacó el gran presente que atraviesa la raza y el papel que cumple en la producción ganadera: “La raza Angus, desde ayer que estábamos con los terneros, mostró lo bien que está y lo útil que es para la ganadería argentina y mundial, y para la economía argentina”.
Para el jurado, el verdadero desafío es que el nivel observado en Palermo llegue a los rodeos comerciales: “Está espectacular que lo que nosotros hacemos acá en esta pista lo podamos derramar a los rodeos comerciales de la Argentina para mejorar la calidad de carne, que es, en definitiva, donde tenemos que pensar: exclusivamente en el plato del consumidor. A partir de aquí es la pirámide de la genética; desde acá hay que derramar para todos”.
Respecto de la Gran Campeón Hembra, resaltó las cualidades que definieron el campeonato. “Es una vaquillona extraordinaria. Ya en su categoría nos había gustado. Es bien femenina, bien ancha, con muchísima carne sin perder feminidad; camina bien, se desplaza bien. Realmente es muy linda”, describió.
También explicó por qué decidió otorgar el Reservado Gran Campeón a una ternera joven. “Normalmente no lo hago, pero la ternera era excepcional y quería premiarla este año con un reconocimiento importante”, señaló. Sobre el resto de las finalistas agregó: “La Tercera Mejor Hembra es otra hembra buenísima. Todas las hembras eran bárbaras. La verdad que son pequeños detalles los que hacen la diferencia. La raza viene evolucionando extraordinariamente bien”.
La consagración fue celebrada con emoción por el equipo de La Rubeta. Su propietario, Martín Fernández, destacó el significado que tiene volver a conquistar la máxima cucarda en Palermo. “La verdad que estamos muy contentos. Ganar acá en Palermo siempre es difícil; son muchos años de trabajo. Por suerte ya tenemos varias banderas, pero cada una se disfruta porque nunca sabés cuándo va a ser la última”, expresó.
Sobre la campeona, Fernández aseguró que reúne las características que hoy busca la raza. “La vaquillona es sensacional. Reúne todas las condiciones de lo que uno busca en una hembra Angus: es femenina, profunda, tiene balance, es ancha y está mostrando una muy buena ubre. Creo que el jurado premió eso y, gracias a Dios, nos tocó a nosotros”, afirmó.
Además, contó cuál será el futuro del animal: “Ya la compartimos con otros socios y lo más probable es que continúe su camino como donante. Después seguramente comercializaremos parte de su genética en algún remate”.
Por su parte, el presidente de la Asociación Argentina de Angus, Amadeo Derito, destacó el nivel exhibido por la raza durante la exposición. “En esta primera jornada de jura de hembras hubo una gran uniformidad y calidad en los ejemplares expuestos. Si no hubiera sido un jurado con la experiencia de Néstor, habría sido muy difícil juzgar estas categorías”, señaló.
El dirigente remarcó que el crecimiento de Angus responde a dos atributos fundamentales. “La raza está muy bien a nivel nacional y sigue creciendo por dos características. En una punta de la cadena está la calidad de la carne Angus, con su palatabilidad y sabor; y en la otra, la habilidad materna. Los rodeos Angus son muy fértiles, precoces y se adaptan a las distintas geografías del país. Eso hace que la raza siga creciendo como raza materna”, explicó.
Finalmente, relacionó el buen momento ganadero con el clima de negocios que se vive en la exposición. “Esta es una exposición con buen ánimo porque este año los valores para el criador son muy redituables. Eso permite hacer inversiones que muchos tenían demoradas, desde instalaciones y maquinaria hasta producción de pasto y, fundamentalmente, genética. Cuando uno tiene buena genética accede a los precios más altos. Siempre digo que, cuando en un remate se habla del promedio, para que exista ese promedio hay un valor máximo y uno mínimo; la diferencia entre ambos es buena genética y buena crianza”, concluyó.



