
Las actividades vinculadas con la caracterización, evaluación y conservación de recursos animales han sido desarrolladas mayoritariamente por el INTA.
1 minuto de lectura'
En función de mejorar las características productivas de una raza, la investigación científica ha apuntado a preservar un estrato muy estrecho de animales. Centrada en el ideal de un individuo único poseedor de las mayores virtudes en cuanto a adaptación, precocidad, fertilidad y peso al destete, ha descuidado la biodiversidad de animales domésticos. El presidente de la Asociación Argentina de Producción Animal, Carlos Mezzadra, advierte sobre el peligro que representa para la humanidad perder material genético y describe la situación de la raza Criolla.
"Si aceptamos que muchas de esas razas portan genes únicos o combinaciones únicas de genes -afirmó-, su pérdida puede comprometer la existencia de líneas, familias o razas únicas. Una vez perdidas, no pueden ser regeneradas, por lo que su desaparición, si ocurriese, sería permanente", afirmó el ingeniero durante un congreso para futuros agrónomos, organizado por la Facultad de Agronomía (UBA).
A fines del siglo pasado, las razas británicas desplazaron rápidamente al criollo de la pradera pampeana porque respondían mejor a las demandas del mercado. Y aun así, en las regiones más marginales, la única raza bovina local prosperó. Hoy en día es una raza que exhibe una gran variabilidad genética que ha posibilitado su adaptación a condiciones muy extremas, en ambientes tan diversos como Jujuy y Santa Cruz.
"Resulta necesario mantener la variabilidad genética para superar eventuales límites de selección en función de nuevas demandas de mayor producción, dentro de las actuales poblaciones y en los ambientes prevalecientes. Al mismo tiempo, conservar distintas especies puede contribuir a satisfacer futuras necesidades del hombre, requerimientos nutricionales del ganado, nuevas enfermedades que puedan aparecer o cambios eventuales en el ambiente o en los sistemas de producción", sostuvo Mezzadra.
Cuando en octubre del año pasado, la Asociación Argentina de Brangus decidió prescindir de las diferencias en esta especie, se avanzó en el logro de un animal más rústico y mejor calificado en relación con la productividad. Pero se descartó irremediablemente material genético cuya utilidad potencial, aún hoy desconocemos.
Comprender todos los procesos de la biología animal y conservar las razas como expresión de la cultura y la herencia del hombre constituyen otros de los argumentos que Mezzadra suma en favor del mantenimiento de la biodiversidad.
En la Argentina
Las actividades vinculadas con la caracterización, evaluación y conservación de recursos genéticos animales domésticos, especialmente bovinos, han sido desarrolladas mayoritariamente por el INTA, aunque posteriormente algunas universidades se han ocupado del tema.
A pesar de que se trate de una única raza, el bovino criollo exhibe un alto grado de variabilidad genética, debido al largo proceso de evolución en diferentes ambientes y al hecho de que no se haya practicado una selección dirigida a uniformar las poblaciones. Actualmente, se distinguen tres tipos locales: el Chaqueño, que se extiende desde la región centro-norte hacia el Oeste; el Formoseño, localizado en el extremo nordeste del país, y últimamente ha aparecido un nuevo ecotipo, el Patagónico, encontrado en el extremo sur del país, que presenta signos de adaptación al clima frío de la región.
Si bien la raza Criolla no representa ninguna amenaza de extinción, ha sido incluida dentro de las prioridades con el objeto de preservar la variabilidad genética que caracteriza a la raza. Según registros de la Sociedad Rural Argentina, existen 1150 hembras puras inscriptas y el tamaño poblacional -en situación crítica, durante años- se estima en 4000 individuos. Con la creación de la Asociación de Criadores de Ganado Criollo, la raza se encuentra en expansión. La única subpoblación que requiere acciones formales de conservación por número poblacional limitado es la línea de Criollo Patagónico, rescatada y mantenida mediante un convenio entre productores privados y la Universidad de Lomas de Zamora.
En el mundo
Actualmente, sólo se utiliza el 25% de la diversidad de animales domésticos disponibles. Muchas razas han sido y continúan siendo desplazadas por otras más productivas. De acuerdo con estimaciones de la FAO, por año se extingue un 5% de las aproximadamente 1000 razas amenazadas en el mundo. Estas cifras dan una tasa promedio de pérdida de una raza por semana.
Según un trabajo de Mezzadra, uno de los principales problemas en la tarea conservacionista consiste en identificar las razas o las poblaciones que se encuentran en peligro. Existen diversas formas de clasificar a las poblaciones de acuerdo con su condición de amenaza o como población elegible para su conservación. Algunas organizaciones no gubernamentales disponen de pautas más o menos precisas para efectuar esta caracterización.
Por ejemplo, la Rare Breeds Survival International requiere que la población se encuentre numéricamente en peligro y que posea suficiente valor genético desde el punto de vista productivo, para justificar las acciones de conservación.
La rama alemana de la Asociación Europea de Producción Animal exige que la población sea cerrada y única. Además, debe poseer superioridad en algún carácter, un gen mayor, importancia potencial o producir heterosis en cruzamientos.
La FAO establece que la población bajo estudio tenga una amenaza directa por número poblacional limitado y posea características adaptativas únicas o especiales.
Ana Mariel Weinstock






