
Gustavo Rubio / Asesor
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Soy productor y asesor de empresas agropecuarias e integrante de la regional de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) de Justiniano Posse, provincia de Córdoba.
Veo con mucha preocupación los problemas que se nos están acentuando desde 2008 con el inicio del conflicto campo/Gobierno. Por tercer año consecutivo, la siembra de trigo en esta zona ha sido muy reducida, y empiezan a aparecer los problemas derivados de la falta de rotación con gramíneas.
Hay una marcada disminución de la cobertura de los lotes, agravada este año por los fuertes vientos que se la llevaron a los alambrados y caminos.
Otro problema muy serio es la aparición en gran cantidad de malezas resistentes y/o tolerantes al glifosato, tales como ocucha, rama negra, viola, commelina y ortiga mansa y una mayor proliferación de malezas comunes como quinoa, yuyo colorado, gramíneas anuales, etcétera.
La fertilidad química se puede llegar a aportar parcialmente a través de la fertilización, pero la cobertura, la porosidad, la vida del suelo no se puede comprar; hay que generarla.
Llamo a la reflexión a las partes involucradas en el problema, productores arrendatarios, dueños de los campos y al Gobierno por la falta de políticas claras para el sector.
Estamos viendo un estancamiento en los rindes de soja derivados de los problemas ya mencionados, más el agravamiento de las enfermedades como mancha ojo de rana y de una variada gama de plagas en acción debido al monocultivo de soja.
Tenemos que pensar en la agricultura como un sistema de producción a largo plazo, salir del análisis sólo de una campaña, y pensar que a la tierra la tenemos que conservar productiva para las próximas generaciones.





