
Planificación: las estrategias apuntan a evitar la pérdida de pasturas y su baja calidad por el exceso de humedad, observado en muchos tambos.
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En general, el otoño se presenta con características especiales que deben ser tenidas en cuenta cuando se planifican las estrategias de alimentación de vacas lecheras en pastoreo. Dos de los nutrientes más importantes que podrían estar afectando la producción de los animales son la proteína bruta (PB) y la fibra detergente neutra (FDN), expresan en un trabajo Alejandro Castillo y Miriam Gallardo de la EEA Rafaela del INTA.
Dicha suposición se fundamenta sobre la base de los problemas generales observados en muchos tambos, tales como pérdida de pasturas y baja calidad de las mismas por exceso de humedad, y henos de regular a baja calidad.
Estos dos problemas están relacionados con un posible exceso de fibra en las dietas. Un exceso de fibra para vacas lecheras implica menores consumos de materia seca y consecuentemente menores producciones de leche. Por otro lado, la importante cantidad de silos realizados de maíz y sorgo de grano húmedo determinaría que se les ofrezca a los animales dietas con buenas concentraciones de energía y déficit de proteína. A continuación se presentan algunas recomendaciones por tener en cuenta para balancear la proteína y la fibra en raciones que posean una importante proporción de silajes.
Uso de urea en vacas lecheras
Uso de urea en vacas lecheras
Con las condiciones antes mencionadas y considerando sistemas de producción de leche comerciales, las deficiencias de proteína que se producen son, en la mayoría de los casos, como proteína degradable. Esta deficiencia puede ser cubierta, en parte, con urea tomando algunas precauciones en su uso.
A los fines prácticos y según las recomendaciones de la bibliografía, no se deberá superar los 180 gramos de urea por animal por día. Esta máxima cantidad de urea debe ser considerada sólo en sistemas de producción en los que se tiene un excelente control de la alimentación. De todas maneras, una parte de la deficiencia se puede cubrir con otras fuentes proteicas, como el caso de los expellers (girasol; soja, lino, etcétera), u otros subproductos agroindustriales (afrechillos, gluten, hez de malta, etcétera), debiéndose tomar la precaución de calcular el costo del kilogramo de proteína para seleccionar un determinado suplemento.
Otro aspecto importante tiene relación con la frecuencia diaria de suministro de la urea y la mezcla con los demás ingredientes. La cantidad y la frecuencia de suministro de urea está en directa relación con la posibilidad de producir más leche o de provocar la muerte de los animales, aun con bajos consumos. Por ejemplo, un consumo de 100 gramos por vaca por día en un lote de 100 vacas, implica suministrar 10 kilogramos de urea por día. Independientemente de la forma, con un mixer o a mano, se recomienda utilizar algún vehículo o excipiente y mezclar los 10 kilogramos de urea con 90 kilogramos de cualquier grano molido, para facilitar la distribución y la mezcla. Este sistema se recomienda también para ingredientes menores como minerales, vitaminas, aditivos, buffers, etcétera.
Por otra parte, se debe indefectiblemente realizar un período de acostumbramiento a la urea, e ir incrementando paulatinamente la cantidad con el objetivo de adaptar a los microorganismos del rumen.
En otro orden, existe una relación óptima entre el nitrógeno no proteico proveniente de la urea y la concentración de azufre de la dieta para una máxima síntesis de proteína microbiana en el rumen. Esto significa que se debe chequear de alguna manera el contenido de azufre de los distintos componentes de la dieta, incluyendo el agua. A los fines prácticos, en la actualidad los principales sistemas de alimentación y para dietas suplementadas con urea, recomiendan 0,1 gramo de azufre por gramo de nitrógeno suplementado.
Requerimientos de nutrientes
En lo que se refiere a necesidades o requerimientos de fibra para el ganado lechero se deben contemplar dos aspectos, la cantidad que requieren las vacas y la longitud de la fibra por suministrar, para evitar caídas de la grasa de la leche.
Si bien con los equipos modernos de picado de precisión se puede ajustar la longitud del forraje a ensilar para cada circunstancia, no debemos olvidar que en muchos casos con el manipuleo posterior, embolsadores, vagones forrajeros y mixers, se puede disminuir aún más el tamaño de la fibra que llega a la boca de la vaca.
En el caso de forrajes con una longitud de fibra menor a la indicada o en dietas donde no se alcanza a cubrir la fibra efectiva, se deben incluir sustancias reguladoras de la acidez ruminal o buffers. Los autores recomiendan, entre otros aspectos, combinar las deficiencias de proteína con urea y con otros concentrados proteicos para evitar problemas de toxicidad en los animales.
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