El fin de semana dejó acumulados superiores a los 100 milímetros en el norte del país; en la región núcleo las lluvias fueron escasas y muy irregulares, justo cuando el maíz temprano define el rendimiento
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Las lluvias del último fin de semana volvieron a mostrar un patrón muy dispar en las principales regiones agrícolas del país. Los mayores acumulados se concentraron en el norte del país, con mejoras en la humedad de los suelos, mientras que en la región núcleo las precipitaciones fueron escasas y heterogéneas. En ese contexto, el maíz temprano transita una etapa clave y la evolución de la soja de primera queda atada a la continuidad de las lluvias.
Según explicaron la meteoróloga Vanesa Ramis y la ingeniera agrónoma Eugenia Beget, especialistas del Instituto de Clima y Agua, durante la última semana se registraron lluvias y tormentas de distinta intensidad, concentradas principalmente entre el martes 6 y el viernes 9. En algunos sectores hubo ráfagas, abundante caída de agua e incluso granizo. “El sábado 10 la inestabilidad se mantuvo sólo sobre el centro-este del país y el Litoral, mientras que hacia el domingo volvió el tiempo estable, con buena insolación y temperaturas en ascenso”, detallaron.
Al analizar la distribución de las precipitaciones, las especialistas indicaron que los mayores acumulados se dieron en Cuyo y en el norte de la región Pampeana. En Chepes, La Rioja, se midieron 179 milímetros; en Federal, Entre Ríos, 128 milímetros; y en Los Juríes, Santiago del Estero, y Ceres, Santa Fe, los registros rondaron los 108 milímetros. Además, una amplia franja del centro y norte argentino superó los 50 milímetros.
Estas lluvias resultaron muy favorables para los cultivos de verano del norte del país, que se encuentran en distintos estados, desde crecimiento vegetativo hasta floración o llenado de granos. “Los suelos venían particularmente secos en San Luis, el oeste de Córdoba, el sur de Santiago del Estero y el noroeste cordobés, por lo que estos aportes ayudan a mejorar las reservas de agua en superficie”, explicaron

La situación fue distinta más al sur. En La Pampa, Buenos Aires y el sur de Entre Ríos, las lluvias fueron limitadas. “En general no superaron los 30 milímetros y no alcanzaron para revertir el déficit hídrico”, aclararon
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario, Florencia Poeta coincidió con ese diagnóstico general y señaló que “el fin de semana llovió, en líneas generales, donde se esperaba que lloviera”. Según explicó, los mejores acumulados volvieron a concentrarse en el norte del país, con lluvias más generalizadas sobre Misiones, Corrientes y el norte de Santa Fe y Entre Ríos, mientras que el centro del área agrícola quedó nuevamente al margen de los principales aportes.
En ese contexto, detalló que en el norte de Santa Fe Ceres alcanzó los 108 milímetros y Reconquista rondó los 80, mientras que en Entre Ríos los registros más elevados llegaron a los 100 milímetros en Federal, y en Concepción del Uruguay se midieron unos 45 milímetros, reflejando con claridad el contraste entre el norte y el resto de la región.
El panorama fue muy distinto en la región núcleo. Allí, según la red de estaciones de la GEA–BCR, los acumulados resultaron bajos y muy heterogéneos. Los mejores registros se ubicaron en el sur de la zona núcleo: Bigand recibió 26 milímetros, Ramallo 20, Rosario 14, Pergamino 10, Álvarez 9, Pujato 8 y Noetinger apenas 5 milímetros, una situación que “se refleja con claridad en el mapa de estaciones”.
Estas precipitaciones eran claves para el maíz temprano de la región núcleo, que necesita completar el llenado de granos en los próximos 10 a 15 días para sostener los rindes que se proyectaban semanas atrás. En ese sentido, Poeta recordó que “desde el 22 de diciembre, cuando la región recibió en promedio unos 40 milímetros, las lluvias se cortaron y llegó la primera ola de calor”, coincidiendo con el cierre del año.

Durante la última semana, si bien no se registraron lluvias importantes, las temperaturas más frescas ayudaron a sostener los lotes. Actualmente, el maíz temprano presenta cerca de un 60% en grano pastoso y un 40% en grano lechoso. En cuanto a la condición del cultivo, “el 70% del área se mantiene entre excelente y muy buena”, aunque “ya empiezan a verse señales de estrés en los ambientes más ajustados”. El área en condición regular alcanza hoy al 5%. “Las lluvias del último fin de semana eran necesarias para sostener este escenario y evitar que se amplíe el área en peor estado”, advirtió.
En soja de primera, el panorama es algo más holgado. El cultivo transita el período reproductivo con un 75% de los lotes entre excelente y muy buen estado, un 24% bueno y apenas un 1% regular. Sin embargo, Poeta aclaró que “las expectativas siguen condicionadas a que las lluvias tengan continuidad”.
De cara a los próximos días, el pronóstico anticipa inestabilidad en el sudoeste bonaerense entre martes y miércoles, y “hacia jueves y viernes podría darse un nuevo episodio de inestabilidad sobre la región núcleo”, lo que será clave para definir la evolución de los cultivos.
En línea con ese panorama, en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Cecilia Conde explicó que las lluvias tuvieron un impacto claramente diferenciado según la región. En el NEA, señaló que “los aportes permitieron consolidar una adecuada disponibilidad hídrica, tanto en superficie como en profundidad”, lo que ayudó a sostener la siembra de soja y maíz.
No obstante, aclaró que ese alivio no estuvo exento de complicaciones. “En algunas zonas se registraron demoras puntuales asociadas a excesos hídricos”, lo que en ciertos casos dificultó el avance de la cosecha de girasol.
El escenario fue distinto en el centro y sur del área agrícola. Allí, según indicó Conde, “los acumulados fueron escasos” y se requieren nuevas lluvias para asegurar una correcta implantación de la soja de segunda y acompañar la transición del período crítico de la soja de primera. En ese mismo sentido, remarcó que “el maíz temprano transita su período crítico, por lo que la disponibilidad de humedad resulta determinante para sostener los rendimientos”.
En Córdoba, las precipitaciones también mostraron fuertes contrastes internos. Tomás Kember, especialista en agrometeorología de la Bolsa de Cereales de Córdoba, explicó que “entre jueves y viernes se dieron los mayores registros, con lluvias que fueron desde los 50 hasta los 160 milímetros”.
Según detalló, “la zona más beneficiada fue el norte de la provincia, especialmente Río Seco, Totoral y Tulumba”, donde los aportes llegaron en un momento oportuno. “Son lluvias que vienen muy bien para los cultivos estivales”, señaló, en particular para los lotes sembrados de manera tardía.
Kember recordó que en Córdoba alrededor del 70% de los cultivos se implanta en fechas tardías, por lo que la mayor parte todavía no ingresó en su etapa más sensible. “Estos lotes van a transitar su período crítico recién en febrero, y llegan con una muy buena recarga en el perfil del suelo”, explicó.
En contraste, indicó que en el sudeste provincial las lluvias fueron más limitadas. Sin embargo, aclaró que “las napas más altas ayudan a sostener los cultivos, incluso en los ambientes que hoy están más ajustados”.
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