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SANTA ROSA.- Lonquimay, pueblo de rastrilladas, anda por estos días cumpliendo cien años, aunque los festejos formales serán el próximo 19 de junio, día que figura en el plano de mensura del lote donde se asienta el pueblo y fecha establecida como fundacional.
Porque Lonquimay no tuvo un acta de fundación: como tantos pueblos de frontera, nació del proceso de asentamiento paulatino de colonos y comerciantes, que terminaban por agruparse en torno de una estación del ferrocarril, una aguada o un cruce de caminos. Todo un símbolo este centenario de Lonquimay para La Pampa, atravesada desde su origen por las raíces aborígenes y la acción pobladora de inmigrantes y criollos.
Sobre el kilómetro 545 de la ruta nacional 5, en el Departamento Catriló, La Pampa, 65 kilómetros al este de Santa Rosa, está Lonquimay. Antes de que el hombre blanco instalara el ferrocarril y naciera el pueblo, fue un paraje indígena conocido también como "Lonconaún". La historia lo ubica unas 20 leguas desierto adentro desde Trenque Lauquen (Buenos Aires), por la rastrillada, en el sitio donde el cacique Pincén se robó "los blancos" del "Toro" Villegas, en 1879.
Cuando los ranqueles fueron empujados más allá del Colorado, las grandes extensiones detrás de la Zanja de Alsina se vendieron a colonos. El primer propietario de Lonquimay fue Neild M. Auld, un latifundista de Chascomús que adquirió parte del millón de hectáreas mensurado en 1881 por Joaquín Maqueda y las escrituró a su nombre el 5 de enero de 1884. A su muerte, la liquidación testamentaria estableció condominio entre Juana Roger Munro, Neil James, María Archibald, Effie Ethel y Adelina Auld y Robson, y el acto formal de mensura estuvo a cargo de Allan Lea.
Pero no fueron ellos los fundadores de Lonquimay. Antes de 1905, en los alrededores había agricultores y comerciantes asentados, como el Almacén instalado por los cuatro hermanos Bordarampé (Pedro, José, Guillermo y Juan), en un cruce de caminos, en medio del campo, en 1888. Así lo indicaba, al menos, el escudo colocado sobre la puerta cuando, en 1906, se trasladaron a un galpón de chapa, en la esquina Coronel Díaz y Estanislao Zeballos.
El suceso fundamental para el emplazamiento fue la construcción de la estación de trenes, en 1905, que la empresa Ferrocarril Oeste bautizó "Lonquimay" y cuyo primer jefe fue de apellido Santucho. Hasta entonces, el tren se detenía en el campo La Asturiana, a mitad de camino entre Catriló y Uriburu (a una legua del actual Lonquimay), exactamente donde estaba "El Tanque" que abastecía de agua a su locomotora a vapor.
Junto con el tren se asentaron en Lonquimay los colonos que ya producían en los alrededores, y el pueblo finalmente quedó sobre uno de los campos de Francisco Madero (en algunos casos se lo menciona como fundador) adquirido por Suffern y Berro, propietarios de la estancia La Elenita, que constituyeron la "Colonia Quintana", en zona rural, y "Pueblo Quintana" en la actual planta urbana, en homenaje al presidente Manuel Quintana.
Zona industrial
Cosa curiosa para un pueblo fundado por colonos agricultores, criollos e inmigrantes, en menos que canta un gallo Lonquimay se transformó en un asentamiento industrial. En 1908 comenzó a funcionar la fábrica de jabón de Vicente Montero, un empleado de la carnicería de Gutiérrez que comenzó a experimentar maniobras químicas con el sebo hasta perfeccionar la fórmula que le permitió desarrollar una próspera industria, que tuvo una actividad ininterrumpida hasta 1989.
En las décadas siguientes se instalaron las plantas lácteas de Raúl Beascochea y también surgió un proyecto de industrialización del cuero que se vio afectado por una seria crisis estructural. Además de producir varias hornadas de ladrillos, Lonquimay también contó con la fábrica de cerámicas de propiedad de Maroño. Y no se privó de contar con su propio periódico: La Voz de Lonquimay.
Ficha técnica
- Nombre: Lonquimay
- Ubicación: sobre el km 545 de la ruta nacional 5, en el departamento de Catriló, La Pampa.
- Fundación: 19 de junio de 1905
- Significado del nombre: deriva de la lengua indígena lonco (cabeza) y Mayú (río, en quichua): "cabeza de río"





