
Retribución: los ingresos de los empleados rurales varían según el tipo de establecimiento en el que trabajen.
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Ganarás el pan con el sudor de tu frente, dice un mandato bíblico, de dificultoso cumplimiento en estos días de desempleo rural y urbano. Pero para los que trabajan, el mercado dispone de cuánto y cómo será la ganancia.
Hoy, quien trabaja en el campo es retribuido de la siguiente manera: un encargado general de una empresa agrícola-ganadera grande (de 4000 hectáreas o más) suele cobrar, en bruto, entre 2500 y 4000 pesos.
Los restantes sueldos de un establecimiento de este tipo son: encargado agrícola, entre 1600 y 2000; encargado ganadero, de 1400 a 1800; empleado administrativo, de 700 a 1000; junior o aprendiz joven profesional, de 800 a 1200; capataz de ganadería, entre 700 y 1000; tractorista, de 600 a 1000; y peón general, de 300 a 450. Si el establecimiento tiene además tambo, su encargado gana entre 1300 y 1800 pesos.
Una típica empresa agrícola-ganadera mediana (de 1000 a 3000 hectáreas), paga entre 2000 y 2600 pesos a su encargado general; de 1400 a 1800 al capataz de la chacra; de 800 a 1000 al capataz de ganadería y, si además tiene tambo, de 1200 a 1400 al encargado tambero.
Una empresa ganadera de cría grande (de 6000 hectáreas) paga: de 1400 a 1800 al encargado general, 700 a 1000 al ayudante aprendiz y de 600 a 800 al capataz.
Son menores los ingresos de quien trabaja en una empresa ganadera de menos de 5000 hectáreas: entre 1000 y 1500 para el encargado general y de 600 a 800 para el capataz.
En Corrientes o Entre Ríos, una empresa arrocera-ganadera importante de, por ejemplo, 500 hectáreas de arroz y 4000 ganaderas, abona: de 2000 a 3000 al encargado general; 1500 a 2000 al encargado de chacra y de 800 a 1200 al capataz de ganadería.
En todos los casos se les proporciona vivienda con luz eléctrica, gas y calefacción. En cuanto a la comida, el sistema varía según los casos. A veces se proporciona una determinada cantidad por mes de carne y pan; en otras se añaden víveres no perecederos.
Hay una tendencia a pensar que para una cosecha nada asegura tanto un buen resultado como el pagar de acuerdo con éste. En muchas empresas que establecen metas de producción, el pago depende de que se superen éstas o no.
Las gratificaciones anuales también suelen otorgarse de acuerdo con el desempeño de la persona y con los resultados obtenidos. A diferencia de las bonificaciones no están ligadas a metas de producción preestablecidas y objetivas, sino a evaluaciones subjetivas de los directores de empresa.
Para Alberto Lesser, director de Agro Staff, el incentivo económico no es lo único que motiva a hacer mejor las cosas; "más importante es lograr un buen clima de trabajo".
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