
Técnicos del INTA Chascomús y Maipú buscan revertir el deterioro o la desaparición de especies vegetales valiosas
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La constante expansión de la agricultura hacia zonas marginales, que disputan las mejores superficies tradicionalmente pastoriles, como el Este bonaerense ha puesto en evidencia la degradación que sufren los pastizales naturales.
Por esta razón y por el creciente volumen ganadero -según datos que surgen de las vacunaciones de aftosa se incrementa en un promedio de un 15% en los partidos contenidos en un triángulo formado entre Chascomús, Ayacucho y Mar Chiquita-, los extensionistas de INTA Maipú y Chascomús llevan adelante una serie de experimentos destinados al mejoramiento de la calidad forrajera, mediante descansos estacionales, uso de herbicidas selectivos y fertilización.
Un 85% de esa área manifiesta la degradación de los pastizales por efecto de la presión del pastoreo. No sólo desaparecieron especies valiosas, principalmente aquellas perennes, que crecen durante el otoño y el invierno; también se manifiesta la "enanización". Este problema deriva, con el tiempo, en un círculo vicioso que el INTA ha conseguido revertir en parcelas demostrativas.
Respuesta del paisaje
"Especies más comunes como cebadilla, ray grass, leersya, pasto miel y cola de zorro ocupan un porcentaje cada vez menor de las pasturas visibles. Al ser las más requeridas por los animales para su alimentación crecen en situación desfavorable respecto de las malezas que llegan a la floración con mayor volumen e invaden el campo año tras año", dijo el ingeniero Daniel Coria.
Según los técnicos, el propósito es mejorar gradualmente las especies mencionadas para optimizar esas áreas y revertir esa tendencia en un plazo estimado en tres años, con costos muy inferiores, comparados con los que insumen la implantación de pasturas por el método de siembra.
Otro factor que se tiene en cuenta es que muchas veces los campos no son aptos para dicha implantación y, por el contrario, favorecer las condiciones de los pastos ya existentes acarrea una significativa ventaja en cuestiones de costos y tiempo. "El objetivo de esta experiencia es integrar, validar y adaptar tecnologías de manejo sostenible que permitan incrementar la producción, en cantidad y calidad, de un pastizal natural de media loma-bajo dulce, presente en la cuenca del Salado, integrante de un sistema real de producción ganadera de cría, con alto grado de sobrepastoreo por vacunos y ovinos", señalaron Raúl Pérez y José Orondo, del INTA Chascomús, respecto del ensayo que se realiza en una parcela de 16,4 hectáreas, ubicada a 10 kilómetros de esa ciudad.
Allí, desde octubre del año pasado se trataron distintos relieves que van desde media loma, pasando por sectores alcalinos de "pelo de chancho" hasta el bajo dulce más encharcable. En la superficie tratada se practicó descanso estacional, aplicación de herbicida selectivo (2,4 DB, MCPA y Lontrel) y fertilización primaveral, en tanto que a una superficie testigo sólo se la mantuvo con descanso estacional.
Recuperar el potencial
"Tanto en los bajos dulces como en la media loma se observó una respuesta importante a la fertilización y al control de malezas", comentaron los técnicos, al cabo de un resultado parcial de la experiencia que iba a finalizar a principios de marzo y que postergaron las lluvias.
Una vez mejoradas las especies preexistentes y controladas las malezas, el método posibilitaría la siembra al voleo de leguminosas como lotus, trébol blanco y trébol frutilla, que son las que integran el menú de las pasturas de la región, acompañadas de una adecuada fertilización con fósforo, cuya deficiencia está comprobada a través de diversos estudios de suelo.






