
En BASF y Corteva analizaron la disposición de los productores a invertir
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ROSARIO.- Las mejores condiciones de humedad favorecen a los cultivos de trigo y cebada sembrados y también marcan un escenario más positivo para el mercado de insumos agrícolas de cara a la nueva campaña de granos gruesos. A esta altura de 2026, las empresas aseguran que la demanda supera a la del año pasado y esperan que mantenga esa tendencia durante los próximos meses. El agua mejora las perspectivas de rindes, pero también puede generar una mayor presión de malezas, enfermedades y algunas plagas. Como viene ocurriendo en las últimas campañas, el productor compra cerca del momento de aplicación y busca alternativas para financiarse. A la vez, las compañías observan una buena predisposición a incorporar tecnología cuando demuestra resultados concretos en el lote.
“Este año vemos una mejora en el mercado con respecto al año pasado”, dijo a LA NACION Juan Pablo Migasso, gerente Senior de Sistemas de Cultivos de BASF en el marco del Congreso Aapresid que se realizó la semana pasada en Rosario. El movimiento comenzó con los herbicidas utilizados antes de la siembra de trigo y cebada y ahora, con los cultivos ya implantados, aumentaron las consultas por fungicidas. “El cultivo viene bien, se sembró bien, se implantó bien, el desarrollo va a ser bueno y seguramente vamos a tener enfermedades”, explicó.

La forma de comprar, en cambio, mantiene una tendencia de las últimas campañas. Los productores esperan hasta estar cerca del momento de aplicación para adquirir los insumos y ya no buscan acumular mercadería con tanta anticipación. Migasso recordó que hace dos o tres años era diferente, porque los problemas de abastecimiento y la volatilidad de precios llevaban a asegurarse los productos antes. “Cuando necesito el producto, hoy lo adquiero”, resumió. En esas decisiones también pesa cómo financiar la compra. Según señaló, los productores buscan “buenas herramientas financieras, opciones de financiación, de pagar a cosecha” y plazos que les permitan acomodar los pagos al ciclo productivo.
A la hora de elegir qué comprar, Migasso aseguró que existe disposición a invertir más si la tecnología demuestra una diferencia concreta en el campo. “Adquiere un producto de mayor valor cuando realmente ve un resultado”, afirmó. Según explicó, en esa evaluación entran no solo el producto, sino también su formulación, la forma de aplicación y el servicio que lo acompaña.
El clima ayuda a explicar las buenas perspectivas para los próximos meses. Las condiciones asociadas a El Niño permiten esperar una buena disponibilidad de agua y mejores rindes, aunque esa misma humedad puede favorecer el desarrollo de malezas y enfermedades. “Nosotros lo vemos como un año positivo”, dijo Migasso.
Migasso también destacó la creciente adopción de herramientas digitales y de inteligencia artificial entre los productores. Mencionó el mapeo digital de malezas, que permite relevar un lote con drones, identificar los sectores donde se encuentran y aplicar herbicidas solamente allí. Esto, explicó, permite ahorrar producto, agua y combustible. “La IA no va a reemplazar al agrónomo, no va a reemplazar al asesor”, afirmó. Destacó que aporta información para tomar decisiones con mayor precisión.
Los datos que observa Corteva van en la misma dirección en cuanto al movimiento del mercado. Diego Monetta, director comercial de la compañía, contó que tuvieron una buena demanda de herbicidas de barbecho y que ahora esperan las decisiones para los cultivos de gruesa. “Ha sido un año en el que arrancamos bien y estamos siguiendo esta demanda por parte del productor”, señaló.
Detrás de la búsqueda de tecnología también está la necesidad de conseguir más producción por hectárea. Monetta explicó que el negocio cambió y que hoy el resultado depende mucho más de los kilos que se logren producir. “Hoy el negocio tiene que ser 100% productivo. Ya no es un negocio financiero”, afirmó. “El modelo necesita básicamente kilos por hectárea”, agregó.
En ese escenario, aseguró que el productor argentino mantiene una alta predisposición a probar nuevas herramientas si encuentra un beneficio concreto. “Cuando puede testear una tecnología en su campo, en su modelo productivo, y le da beneficios, la adopta sin ningún problema”, señaló. Como ejemplo mencionó el crecimiento del mercado de insumos biológicos, que atribuyó a que más productores conocen estas tecnologías, las prueban y evalúan sus resultados dentro de sus propios planteos.

Para Monetta, las condiciones climáticas también permiten proyectar una buena campaña. “Siempre que son años húmedos, generalmente son años más productivos. La agricultura siempre prefiere un año de humedad y no un año de seca”, señaló. Pero esa mayor disponibilidad de agua también puede traer dificultades para el manejo. La combinación de humedad y temperatura puede provocar sucesivos nacimientos de malezas y las lluvias, además, pueden impedir el ingreso de las máquinas y demorar los controles.
Para los cultivos de gruesa, mencionó especialmente el Amaranthus y la rama negra. “En años húmedos como este, por humedad y temperatura, hay muchos flujos de nacimiento de malezas”, explicó. En el norte, además, advirtió sobre la presencia de poblaciones de chicharrita en maíz, una plaga que deberá seguirse durante la campaña.
La forma de financiar las compras también apareció en su análisis. Monetta explicó que los productores combinan distintas fuentes para afrontar los insumos, desde granos disponibles hasta tarjetas, bancos, préstamos y herramientas ofrecidas por las propias compañías. La elección depende de la situación de cada empresa y forma parte de las decisiones que se toman antes de encarar la campaña. “Cuando hacen una planificación, no solo planifican qué sembrar, qué cultivo expandir o cuál achicar, sino también cómo comprar los insumos”, resumió.


