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MAR DEL PLATA.- Lechuga y tomate, protagonistas de la ensalada más clásica de la mesa argentina, viven realidades extremas en términos de precios: mientras la primera alcanzó en algunas verdulerías metropolitanas cotizaciones de hasta tres cifras por kilo, la hortaliza afronta una coyuntura de sobre stock y aquí se tira a la basura en cantidades que se cuentan por cientos de kilos.
El descarte se pudo ver durante estas últimas jornadas en inmediaciones de uno de los mercados concentradores de esta ciudad, donde decenas de cajones con tomates se arrojaron a contenedores porque no se vendían debido a una excesiva oferta del producto.
"En la región tuvimos una muy buena producción esta temporada pero esta última tanda se superpuso con el envío de otras zonas que aparecieron en el mercado más temprano", comentó a LA NACION el presidente de la Asociación Frutihortícola de Mar del Plata, Ricardo Velimirovich.
Hace algo más de dos años, también por una caída inusual y muy profunda del precio, los productores marplatenses tuvieron que descartar casi 100 toneladas de tomates. Esta vez el volumen desaprovechado fue menor.
Velimirovich explicó que todo lo que se pudo se donó para que se consuma en comedores escolares del distrito, tanto oficiales como otros que despenden de distintas organizaciones no gubernamentales. Pero de todos modos hubo que lamentar que una buena cantidad de estos alimentos frescos y excelente calidad se destine a desechos.
Envíos de tomate desde La Plata, Mendoza, Corrientes y otros destinos del Norte coincidieron con los últimos despachos de la cosecha marplatense, lo que provocó que esta tanta perdiera lugar en los mercados. Ya había caído su valor, ya que en verdulerías marplatenses se conseguía esta hortaliza desde 5 pesos por kilo.
Velimirovich insistió que frente a estas circunstancias "el que siempre pierde es el productor". Llevó la misma situación y conclusión al caso de la lechuga, producto que también tiene una fuerte presencia en el riquísimo cordón frutihortícola marplatense. Mientras en Capital Federal y provincias del interior se pagaba esta semana más de 100 pesos por un kilo de lechuga, los envíos desde las quintas locales hacia mercados concentradores se pagaban a precios muy distantes. "Al productor le dan 20 pesos por kilo", aseguró a LA NACION.
Así como el tomate está tocando piso en su cotización, el titular de la Asociación Frutihortícola Marplatense anticipó que no tardará en advertirse pronto una baja en el precio de la lechuga. "Va a bajar pronto", pronosticó, aunque admite que hay un precio actual que duplica el valor promedio –a razón de 10 pesos por kilo- que se paga al productor.






