Se trata de un documento de un grupo de profesionales del Comité de Asuntos Agrarios del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI); entre otros puntos, habla de racionalizar las estaciones experimentales y disminuir las agencias de extensión en el interior
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Cuando faltan pocos días para que el Consejo Directivo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) retome la agenda del gobierno nacional que busca hacer recortes y cambios en el organismo, un documento de un grupo de profesionales del Comité de Asuntos Agrarios del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI) propuso reformar el organismo. Se lo hicieron llegar a las autoridades nacionales. Allí señalan que hay que pasar de una estructura rígida y territorial a una institución ágil, enfocada en la frontera tecnológica y la inteligencia artificial, para evitar su desmantelamiento.
Los expertos ven en la “motosierra” estatal un proceso inevitable y consideran que la única forma de preservar la función estratégica del organismo es mediante una reinvención total.
Vale recordar que el Gobierno apunta a un plan de reforma para el INTA que busca transformar la estructura del organismo con cambios estructurales significativos, entre ellos la apertura de una mesa de trabajo con la Mesa de Enlace para avanzar en un documento con una “hoja de ruta” de siete ejes generales. El plan incluye un programa de retiros voluntarios de personal, la cesión o desafectación de miles de hectáreas que actualmente administra el instituto y la modificación de los centros regionales. Estas propuestas forman parte de un intento más amplio de reconfigurar la organización y funcionamiento del INTA, generar mayor “eficiencia” según el Ejecutivo y redefinir su rol, medidas que han generado preocupación en sectores del campo y de los trabajadores por su impacto en la investigación y la presencia territorial del organismo.
En tanto que el documento del Comité de Asuntos Agrarios del CARI señala que, si bien el INTA fue exitoso en sus primeras décadas, hoy enfrenta graves dificultades para adaptarse a los cambios profundos de la innovación tecnológica global. Los expertos advierten que la dispersión de recursos en una multitud de programas con bajo alcance regional ha debilitado la capacidad de impacto de la institución.

La premisa del grupo es clara: el Estado mantiene responsabilidades en la generación de bienes públicos estratégicos, pero la estructura actual del INTA es “rígida” y no responde a la velocidad que demanda el sector agrobioindustrial moderno.
La propuesta no busca solo recortar, sino “revalorizar” la función pública a través de la modernización. Entre los puntos destacados del plan se encuentran: tecnologías de avanzada, con la adopción transversal de Inteligencia Artificial (IA), ciencia de datos, prestaciones satelitales y sensores para fortalecer los Programas Nacionales estratégicos. Flexibilidad operativa al sustituir las estructuras estáticas por unidades funcionales sensibles a los cambios del sector.
También destacan realizar una rápida selección de personal dispuesto a readaptarse y formar nuevos cuadros técnicos enfocados en tecnologías de frontera. Por otra parte mencionan que es indispensable concentrar los escasos recursos en áreas donde la competitividad y la sustentabilidad dependen críticamente del conocimiento científico.
Uno de los puntos más polémicos de la reforma propuesta es la revisión de la estructura de extensión. El plan sugiere una racionalización de las Estaciones Experimentales basada en criterios productivos y ecosistémicos.
“Cuando se habla de cambiar las estructuras territoriales, se hace referencia concreta a los Centros Regionales, estaciones experimentales y agencias de extensión rural. Se parte del supuesto que, a través de los años, estas estructuras se convirtieron en unidades rígidas y burocráticas, con escasa capacidad de reacción frente a los cambios acelerados que experimentó la tecnología agropecuaria en Argentina. La dinámica de estos tiempos demanda su revisión. En este cambio se parte de la base que una nueva organización del INTA implica asumir que las prioridades establecidas por un listado de Programas Nacionales estratégicos reemplazan a los programas y proyectos regionales tradicionales. De esta manera, se intenta concentrar los recursos (escasos) y los esfuerzos en áreas estratégicas que son definidas a nivel nacional, evitando la dispersión en una multitud de programas y proyectos con un restringido alcance territorial o regional", mencionan.

Recomiendan que las Agencias de Extensión, las cuales, según el documento, deberían ser “virtualmente eliminadas en la Región Pampeana” y disminuidas sustancialmente en el resto del país, permitiendo que algunas sean transferidas a las provincias que deseen financiarlas.
El objetivo es establecer un “nuevo mandato” centrado en la excelencia científica, la articulación con la frontera internacional del conocimiento y la provisión de información crítica para la toma de decisiones, tanto públicas como privadas.
“Se propone sustituir las mismas por unidades funcionales sensibles para captar los cambios y demandas del sector productivo, y flexibles para reaccionar con rapidez. La base de la flexibilización será la adopción de un conjunto de tecnologías de avanzada (IA, ciencia de datos, prestaciones satelitales, modelos, uso de sensores, etc.) que contribuirán transversalmente a fortalecer los servicios de todos los Programas Nacionales estratégicos. Esto requiere una rápida selección de los recursos humanos dispuestos a readaptarse, y la formación de nuevos recursos humanos dispuestos a incorporar las nuevas tecnologías de avanzada. Sobre esa base se construirán las futuras funciones del INTA que servirán tanto al sector público como al privado", afirmaron.
Subrayan que estas son orientaciones estratégicas destinadas a servir como insumo para un debate necesario. El desafío planteado al Gobierno es reformar el INTA para que deje de ser una proyección del pasado y se convierta en el motor de la innovación que el agro argentino necesita para competir en el siglo XXI.
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