
Una exposición que se realizará en el Palacio Errázuriz brindará un recorrido por la historia del recado
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Que vuelva el caballo argentino a protagonizar esta gauchesca columna es justo e inevitable, sobre todo si se tiene en cuenta -como dijo el historiador Fernando Assunao- que "la patria se hizo jineteando".
Hablaremos esta vez de sus aperos o recado, o sea, del peculiar conjunto de piezas que forman el atalaje de un equino. La ocasión es oportuna, ya que, durante octubre, los usos y costumbres de la equitación gauchesca dejarán de ser un tema lejano para los porteños.
Con sólo asistir a la megaexposición El Apero Criollo, Arte y Tradición, cualquier citadino que sienta por el caballo un interés menos utilitario que el que lo lleva al hipódromo podrá empaparse de todos los detalles que atañen al mundo de las monturas y las riendas.
Organizada por Manos Artesanas Comunicaciones y Eguiguren, Arte de Hispanoamérica, la exposición tendrá lugar en los salones del Palacio Errázuriz, sede del Museo Nacional de Arte Decorativo.
"No fue empresa fácil reunir el material que expondremos", confesó Roberto Vega, uno de los organizadores de esta muestra compleja en su montaje.
Avisó que todavía hay tiempo hasta octubre para ir recibiendo más aperos de parte de cualquier poseedor particular que quiera aportar sus piezas.
"Nuestra idea -afirmó Vega- es brindar la oportunidad de un recorrido exhaustivo que abarque toda la evolución de los aperos criollos."
Se buscaron tanto las piezas que presentan un interés histórico como los que ofrecen un nivel de calidad artística ornamental de primera línea. "O sea, lo que va del trabajo al lujo", comentó Vega.
En la búsqueda de lo más representativo y de mayor calidad, hicieron una convocatoria fuerte, "porque no queremos quedarnos sólo con los aperos que van a los concursos de la Sociedad Rural Argentina, damos primacía a aquellos que no desfilaron ni concursaron y que están guardados o escondidos, sea porque falleció su propietario o por cualquier otra razón.
Vega y sus colaboradores pensaron desde el principio en que no sólo tenían que verse los aperos, sino también sus imágenes . Habrá, por lo tanto, pinturas, grabados, daguerrotipos, litografías, dibujos, que puedan "dar idea de cómo fue reflejado en cada época por el arte".
Otro punto que destacan es la vigencia del apero y del oficio de confeccionarlos, y lo demostrarán dando a conocer el gran número de maestros artesanos que hoy producen recado.
Con ese criterio, se armará un espacio-taller para que trabajen a la vista del públicoel platero, el soguero, el talabartero, el tejedor, el astero o el herrero. De este modo, será posible apreciar la vitalidad de los oficios artesanales criollos, en manos de los artífices que hoy elaboran los aperos contemporáneos.
Dos veces por semana se agendará el abordaje de un tema particular, respecto del cual se entablarán debates en una mesa redonda, "que despertará -augura Vega- "sabrosas polémicas debido a la enorme diversidad y a la contraposición de interpretaciones respecto de la historia del apero o de las características del recado auténtico".





