El episodio ocurrió en el complejo de la exJunta Nacional de Granos en la Terminal Quequén
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Un importante incidente sacudió la tranquilidad de la zona portuaria de la Terminal Quequén en las últimas horas, cuando una placa de la pared exterior del Silo N°1, en el sector 3, cedió parcialmente, provocando el derrame de pellets que se encontraban almacenados en su interior. El hecho, ocurrido en la madrugada de este martes, activó de inmediato los protocolos de emergencia de la empresa concesionaria. Sucedió en una zona secundaria, dentro del área operativa, pero no afectó el normal funcionamiento de la terminal. No hubo víctimas.
Según el informe técnico preliminar, el desprendimiento se produjo en el sector de las vías durante una maniobra de vaciado del silo. La estructura afectada forma parte del histórico complejo de la ExJunta Nacional de Granos, cuyas bases edilicias fueron levantadas entre las décadas de 1930 y 1940. Tras el hecho, informaron, se activaron de manera inmediata los protocolos de seguridad correspondientes y se delimitó la zona afectada. Además de ello, técnicos especializados continúan evaluando el estado de las instalaciones, con el objeto de descartar riesgos y confeccionar el informe final sobre las causales del desprendimiento.
Pese a la magnitud del desprendimiento de mampostería y el material derramado, las autoridades confirmaron que solo se registraron daños materiales. No hubo personal afectado ni heridos entre la denominada “familia portuaria”, gracias a que el incidente se localizó en una zona secundaria del área operativa. “Durante el episodio se registraron solamente daños materiales sin personal afectado. Se procedió a inspeccionar la zona y evaluar riesgos para mitigar los mismos retirando restos de mamposterías y el material derramado. Se adoptaron las medidas de seguridad del caso; no obstante, se mantiene el elevador operando en condición normal", especificaron.

Si bien la terminal es objeto de inspecciones periódicas por parte del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, la antigüedad de la estructura —cercana a los 100 años— aparece como el factor determinante. Fuentes de la empresa indicaron que el desgaste natural de los materiales a lo largo de casi un siglo de uso habría generado una “patología estructural interna”.
“Los silos son controlados de forma preventiva con monitoreos e inspección de estructuras y mampostería de manera periódica. Ante cualquier desvío o evidencia se realizan mantenimientos y reparaciones y refuerzos estructurales. Dado que el silo estaba en un sector de inspección permanente y no había dado señales externas que hicieran suponer el evento ocurrido, se puede inferir, a priori, que ha existido un problema de patología estructural interna”, señala el informe de incidente.

Dijeron que, tras el colapso, se retiraron los restos de mampostería y el pellet derramado para mitigar riesgos en la zona de vías. Además mencionaron que técnicos especializados iniciaron una revisión no solo externa, sino también interna de todo el conjunto de silos para garantizar la seguridad estructural. El elevador continúa operando en condiciones normales, por lo que el funcionamiento de la terminal no se ha visto resentido.
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