
Diferentes síntomas casi imperceptibles en los movimientos del caballo pueden mostrar serias afecciones en sus músculos y en el sistema óseo
1 minuto de lectura'
Las claudicaciones representan una reiterada dolencia en los equinos, y las mismas son debido a múltiples y variadas causas, que involucran a la totalidad de los elementos anatómicos que componen el aparato locomotor. La función primordial y más evidente del esqueleto es la de proporcionar sostén y forma al cuerpo. La capacidad de moverse depende de un grupo de fibras musculares, constituyéndose los músculos en órganos dinámicos con numerosas facetas.
Las articulaciones, los ligamentos y los tendones desempeñan, además, un papel indispensable en la locomoción.
Variadas y diversas enfermedades que afectan estas estructuras y sus funciones ocasionarán: transtornos observables en la locomoción, cambios en la postura y conformación normal, como signos o síntomas principales, en las cuales el dolor está presente en un alto porcentaje.
Anatomía
El conocimiento de los componentes normales que integran el aparato locomotor y sus regiones anatómicas son de extrema importancia para poder interpretar, identificar y valorar los diferentes signos de anormalidad que acompañan a algunas enfermedades y que nos ayudarán a efectuar un diagnóstico.
Dichos signos podrían sintetizarse en: claudicaciones, incapacidad de sostén de los miembros o trastornos en los movimientos, dolor, inflamación y deformaciones. Los transtornos en la unión neuromuscular podrán tener las siguientes consecuencias: fatigas, debilidad y parálisis muscular.
La diversidad de causales que producen las claudicaciones, frecuentemente manifestados por transtornos en el moviemiento o funcionales, pueden ser originados por: traumatismos, anormalidades congénitas o adquiridas, etcétera, que afectan al aparato locomotor en particular o al organismo en general.
Existen además innumerables elementos que pueden ser el origen de claudicaciones tales como: defectos en el herraje o la herradura, la superficie del suelo donde camina o trabaja el animal (pisos blandos, duros o rocosos), la cama del box y la higiene, el entrenamiento en el caballo deportivo y la edad.
La presencia de una claudicación en un equino requiere de un análisis profundo para determinar con exactitud los siguientes parámetros:
- Localización del proceso doloroso (lugar y estructura que afecta).
- Causa.
- Tratamiento y terapéutica a seguir.
- Pronóstico de la dolencia y su relación con la continuidad de la actividad que desarrolla el animal.
Todo examen deberá estar precedido por un conjunto de datos proporcionados por el propietario o el cuidador, sobre el proceso claudicógeno y su relación con una serie de antecedentes del animal.
Observación
Luego continuamos con la observación del equino (desde adelante, atrás y ambos costados) y sus actitudes corporales ya sea en reposo o en movimiento (al paso y al trote), dirigiendo además nuestra atención a la posición de la cabeza o la grupa, pues ciertas claudicaciones localizadas en el miembro anterior suelen ir acompañadas de modificaciones en la posición de las mismas.
Cuando se inspecciona un animal y su estructura es normal, podemos efectuar una comparación con la extremidad no afectada, valiéndonos de esa ayuda para detectar la anormalidad. Por supuesto, este proceder es efectivo en el caso de una claudicación unilateral.
Luego de la observación debemos continuar con un prolijo examen manual, mediante la palpación de las estructuras anatómicas que componen el miembro afectado y tener en cuenta los signos que acompañan a todo proceso inflamatorio y donde se deberá poner de manifiesto la determinación del sitio de la lesión. Dicha maniobra irá acompañada de la exploración del casco mediante la pinza de tentar, pudiéndose recurrir además a las anestesias por regiones.
Elementos
Es innegable la colaboración que prestan los diferentes métodos complementarios en el diagnóstico, por lo tanto no deben ser olvidados, como por ejemplo: radiografías, ecografías, artroscopias, análisis del líquido sinovial, etcétera.
Una vez establecido el diagnóstico de la claudicación se establecerán las medidas terapéuticas para efectuar (locales o generales) la necesidad de modificar el entrenamiento o el trabajo, la inmovilización de la zona afectada, la necesidad de reposo y la modificación de la dieta alimenticia, entre otras, cuyo objetivo principal es el retorno a la actividad que desarrolla el equino y su recuperación.
El autor es médico veterinario






