Provincias débiles para un poder centralizado

Cristian Mira
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19 de mayo de 2012  

Como si el conflicto por la 125 no hubiera dejando ninguna lección, productores y dirigentes rurales salieron otra vez a las plazas y a las rutas para reclamar diálogo e impedir que un aumento de impuestos los deje fuera de carrera.

El revalúo de las tierras bonaerenses provoca no sólo un aumento del inmobiliario rural -que no es el incremento más significativo- sino que impacta sobre bienes personales y ganancia mínima presunta.

Para 2013 esto significa pagar entre seis y siete veces más de lo que se abonó por esos tributos en 2012, según las estimaciones de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). Ambos impuestos son recaudados por la Nación, por lo cual un aumento promovido desde la provincia terminará beneficiando al gobierno nacional. En los países serios, de carácter federal, las reformas impositivas tienen como objetivo dotar de mayor autonomía a las provincias o estados. Aquí es al revés, las provincias son cada vez más dependientes de la Nación. Y lo curioso es que los gobernadores prefieren aumentar la presión fiscal sobre los habitantes de sus provincias en vez de reclamarle a la Casa Rosada lo que les corresponde. Parecen olvidarse del ejemplo de Néstor Kirchner que en la década del noventa, cuando era gobernador de Santa Cruz, peleó con éxito por los recursos de su provincia.

El reparto de impuestos entre la Nación y las provincias es desventajosa para estas últimas. En primer lugar no se cumple con el mandato de la Constitución reformada en 1994 que establecía que en un plazo de dos años debía elaborarse un nuevo régimen de coparticipación federal. Un conjunto de normas y regulaciones posteriores debilitó cada vez con mayor frecuencia las fuentes de ingreso de las provincias.

Ahora, el gobierno bonaerense tiene un déficit en sus cuentas para 2012 de entre 8000 y 9000 millones de pesos, aunque algunos creen que podría ser mayor. En el presupuesto de 2011 no se previeron los aumentos salariales a los empleados estatales, que alcanzarían unos 4500 millones de pesos por lo que el déficit alcanzaría los $11.000 millones. Además de la autorización que solicitó a la Legislatura para endeudarse, la administración de Scioli prevé recaudar del campo unos 400 millones de pesos adicionales. Aquí sí tomó el ejemplo de Néstor Kirchner, pero el peor, el de 2008, cuando no aceptó negociar con las entidades rurales, pese a que la dirigencia estaba dispuesto a hacerlo. "Para nosotros era un problema de plata y si lo encarábamos de esa forma lo solucionábamos pero Kirchner creía que era un problema político", dice un dirigente rural de la Mesa de Enlace. Con la táctica del "nunca menos" llevó la pelea hasta las últimas consecuencias en vez de sentarse a discutir en una mesa de negociación. Y Scioli, esta vez, abandonó su impronta dialoguista. Ni siquiera aceptó recibir a la Mesa de Enlace aun cuando los números para lograr el quorum en la Cámara de Diputados no le alcanzaban. Peor aún: demostró estar desinformado: "Este año es muy bueno en término de cosechas", dijo, cuando los rindes de la soja y del maíz son entre un 30 y un 50 por ciento inferiores a los calculados al comienzo de la campaña por la feroz sequía que afectó a la pampa húmeda a fin de 2011 y principios de 2012. .

Esa misma desinformación debe haber llevado a los funcionarios bonaerenses a no aprobar las declaraciones de emergencia agropecuaria. "En Dolores tuvimos la peor seca de los últimos 30 años y todavía no me firmaron la declaración de emergencia con la que pude haber deducido impuestos", dijo una productora de ese partido que pidió no ser identificada. "Mi contador me explicó que con el impuestazo el año que viene tendré que pagar entre 200 y 300 mil pesos más en impuestos nacionales. En vez de gastarlos en aguadas, pasturas o un molino, los voy a ahorrar", cuenta. El efecto es claro: menos ventas para el comercio y menos trabajo para la gente en los pueblos del interior.

El gobierno de Scioli dice que la valuación de los campos no es la del mercado. Y eso es cierto, pero no aclara que los revalúos siempre se hicieron en comisiones zonales, de acuerdo con la aptitud productiva de la tierra y no por su valor en el mercado de bienes raíces.

El aumento impositivo bonaerense se suma a una carga tributaria que dista de ser equitativa -por el efecto de los derechos de exportación- y por la intervención del gobierno nacional en los mercados de granos y de hacienda. De allí la irritación. Si el Gobierno quiere reeditar la pelea por la 125 porque necesita un enemigo para distraer a la población de los problemas reales que tiene (déficit fiscal, inflación y caída de la actividad económica) se vuelve a equivocar. Aunque no lo crea, el diálogo es el mejor camino.

EL RESUMEN

19,8

Millones de toneladas

Alcanzaría la cosecha de maíz, según la Bolsa de Cereales de Bs. As.

LA FRASE

"Hay una enorme voracidad de los gobiernos provinciales por recaudar"

Juan Casañas

Diputado nacional (UCR-Tucumán)

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