
La influencia árabe en voces y costumbres del campo
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Especialista en cultura árabe, María Elvira Sagarzazu es autora de "La Argentina encubierta", donde brinda una hipótesis sobre las bases de nuestra cultura rural. Afirma que buena parte de los conquistadores españoles en la región debieron ser moriscos que dejaron su impronta.
Tras la expulsión de los moros de España, una minoría de árabes y bereberes pudo quedarse porque dejó el islam y abrazó el cristianismo. A ellos y a sus descendientes se los llamó moriscos. Constituían el 10% de la población hispana, pero en 1609 se comenzó a deportarlos, "iniciaron una diáspora por todo el Mediterráneo y con seguridad también vinieron a América; en forma furtiva, pues como cristianos nuevos tenían prohibida la conquista de Indias. No hay documentos que lo prueben".
-¿Entonces qué elementos la llevan a afirmarlo?
-Existen muchas evidencias -dice la investigadora, que realizó estudios sobre el tema en España y Túnez-; están en el modo de ser del gaucho, en algunas voces, en la culinaria y en determinadas costumbres familiares.
-El aire arábigo del gaucho ya ha sido señalado, pero se lo justifica por vía andaluza.
-Claro, pero yo apunto a lo morisco. Porque esta minoría mantuvo costumbres islámicas aún cuando ya no constituían mandatos religiosos para ella. El morisco, entonces, se definió en España como disidente. Y en la sangre y el marco cultural antiguo del gaucho (también un disidente, porque no está con la ley y se aleja de todo lo que es autoridad) está presente el morisco.
Para Sagarzazu, la ausencia de consumo de cerdo constituye una evidencia. "Es la carne más importante en la España medieval y nuestra región tiene condiciones para la cría del animal. Sin embargo, aquí se da una verdadera veda del cerdo: el gaucho no lo come. Esto sólo se explica si se piensa en la prohibición que existe entre los semitas", afirma.
Si llegaron moriscos al Río de la Plata y dejaron pautas culturales que arraigaron, es porque lo hicieron en cantidad significativa. Sagarzazu impone esta lógica y señala costumbres de origen árabe como la taba y la sortija y el enjaezado de estilo magrebí en el caballo.
La autora encontró un puñado de voces sugestivas en zonas de Corrientes:una es alarife, derivada del árabe. Posee el mismo significado que en su lengua de origen: rápido de entendimiento. Otra es argelado, que en Corrientes, Chaco, Misiones y norte de Santa Fe se usa como sinónimo de fastidiado. Otra es cafre, que viene de kafir y significa infiel. Alude a gente de clase baja y piel oscura. Esta voz con que los musulmanes señalan a los que no son de su fe aparece acá en boca de cristianos. De existir sólo cristianos viejos en la Conquista rioplatense, no se hubiera incorporado.
Otra influencia es la culinaria y, entre ellas, la empanada. "Este plato que tenemos como muy nuestro es también característico de la minoría morisca que habita hoy Túnez. Por supuesto, también sabemos que los pasteles, el alfajor y el buñuelo remiten a la culinaria árabe.
En las costumbres familiares Sagarzazu encontró otras pistas. Una que todavía se practica en la campaña correntina, consiste en cortar el cabello al hijo varón antes del bautismo. "Esto me fue confirmado por sacerdotes que predican en el campo y que creían que se trataba de un vestigio indígena. Pero no encontré datos sobre esa procedencia. Sin embargo existe una tradición electiva, que algunos moriscos aún conservan, de cortar el cabello del niño antes de imponerle el nombre. Se denomina áqîqa."
A la investigadora también le llamaron la atención el uso exclusivo del apellido paterno, que es tradición entre los musulmanes, y la decisión del hombre de reconocer el matrimonio y su descendencia, aun sin haberse casado por Iglesia, lo que indicaría un distanciamiento de la institución aunque no de lo sagrado.





