
Miden la productividad y las pérdidas por ineficiencia de uso
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"Tenemos que hacer mayores esfuerzos intelectuales para desarrollar una tecnología para la ganadería, especialmente en lo referido al uso de los recursos forrajeros", destacó Fernando Pacín, asesor del CREA General Lamadrid en el Congreso de los CREA de la región sudoeste realizado en Coronel Suárez, antes de proponer acciones para aumentar la rentabilidad de la ganadería.
El técnico ilustró la conducta que surge por la ausencia de un modelo que permita mayor precisión al planificar un presupuesto forrajero: "Muchas veces decidimos a ojo, intuitivamente, porque no contamos aún con un método que exprese con números nuestras previsiones".
Decisiones
Luego describió la subjetividad que subyace en el momento de la toma de decisiones: "Se sabe que no todos los agropiros producen igual, pero se desconoce cuál es la diferencia entre uno bueno y uno malo, y la variación de carga necesaria para aprovecharlos. A su vez, se conoce que un campo natural produce menos que un agropiro, pero no puede responderse cuánto menos produce, y qué diferencias se presentan en verano" señaló.
"Por último, también se sabe que las pasturas sobre suelos someros producen menos, y que en verano su producción cae aún más; pero no tenemos un número sobre cuánto menos y qué diferencias hay con otras épocas del año."
El asesor continuó la enumeración de incertidumbres: "La variación de crecimiento del pasto es grande a lo largo de los años, pero ¿cada cuántos años me quedo sin pasto si manejo una carga de 450 kilos por hectárea? ¿Y cuánto suplemento será necesario, en el promedio de varios años, si todos los inviernos tengo 500 kilos de carga por hectárea en las pasturas de loma? ¿Cuánto tarda en recuperarse la producción después de grandes sequías? ¿Y cuánto se degradan las pasturas y cuánto menos producen?" Sin embargo, Pacín adelantó que, "se pueden usar instrumentos que le quitan subjetividad a nuestro trabajo y que expresan todas esas diferencias en números; así se pueden elaborar con mayor precisión modelos ganaderos más rentables".
Estimaciones más precisas
La Facultad de Agronomía de la UBA y la zona sudoeste de Aacrea suscribieron un acuerdo que apunta a estimar de forma precisa la producción y el crecimiento de los recursos forrajeros a partir de la información que proveen los satélites.
Según José Paruelo, ingeniero agrónomo especialista en ecología de pastizales "con la información que registran los satélites es posible definir de forma más acabada la variable que nos interesa, es decir, la productividad forrajera".
El método es simple: se estudia la interacción entre la luz solar y las distintas coberturas. Una pastura con alta cobertura vegetal despedirá mucha radiación infrarroja y poca roja; en cambio, un cultivo con baja cobertura -o que produce poco porque tiene material senescente o mucho suelo desnudo- tendrá un patrón distinto: irradiará más roja que el de alta cobertura y menos infrarroja.
"Y aquí entran los satélites: éstos perciben y registran la diferencia de radiación reflejada por las dos superficies y, a partir de allí, permiten la estimación de la productividad", precisó el técnico.
"Luego del sondeo satelital, ese diferencial irradiado por la vegetación se traduce en números que se utilizarán para valorar la productividad: las radiaciones se cuantifican en coeficientes con los que se calculará el Indice Verde Normalizado (IVN), una fórmula matemática que, a partir de los valores de ambas emisiones, estima la productividad", sintetizó Paruelo.
La experiencia de los análisis de campos y lotes del CREA Laprida convalidan la eficacia del uso de satélites: "Recopilamos información de los forrajes de octubre y diciembre de 1996 y de febrero de 1997, a partir de las imágenes del Landsat TM. Y quedó demostrado que el Indice Verde Normalizado permite cuantificar cómo y cuánto varía, en tiempo y espacio, la productividad del forraje", afirmó el técnico.
El estudio de las imágenes da una idea de cuáles son los rangos entre los que puede fluctuar la productividad según las diferentes condiciones ambientales en valores máximos y mínimos en el período de una década.
Usos
Según Martín Oesterheld, otro de los encargados del estudio, "las fluctuaciones que se perciben al estudiar la evolución del IVN durante los años dan una pauta de cuál es la probabilidad que existe de quedarse sin pasto, o cada cuánto tiempo es preciso suplementar una vez decidida determinada carga".
"El tipo de producto que se pretende entregar a productores y asesores -agregó el técnico- sería similar a una página de Internet o a un CD-ROM donde se pueda consultar la información de la base de datos."
Esta herramienta no sólo sirve para medir la productividad forrajera de los distintos recursos, sino para calcular lo que se pierde por ineficiencia en el uso del forraje.
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